Gastronomía

El rico sabor de lo tradicional

La cafetería Rico Rico, en el casco de El Sauzal, ofrece comida para llevar, elaborados almuerzos, meriendas caseras y cócteles en un emplazamiento privilegiado con vistas al mar

17.06.2016 | 16:53
El rico sabor de lo tradicional
El rico sabor de lo tradicional

La estrella es una hamburguesa de salteado de champiñones, bacon, cebolla y sabroso aguacate que, servida en alguna de las mesas con vistas al mar o pedida para llevar, hace honor a su nombre: Rico Rico. El café del mismo nombre, Rico Rico, ubicado en el mismo casco de El Sauzal (plaza de San Pedro) ofrece sabores tradicionales adaptados a los nuevos tiempos en un emplazamiento privilegiado. Sus propietarios, Heriberto Dorta y su mujer, Judit Gutiérrez, han ampliado su primer negocio en un local espacioso y moderno con todas las comodidades: desde un parque infantil hasta la posibilidad de jugar al ajedrez o la PlayStation mientras se toma un buen café.

La hamburguesa es solo el principio. Rico Rico ofrece desde comida para llevar, como perritos, hamburguesas y bocadillos, hasta elaborados almuerzos, meriendas y cócteles. Dorta explica que, con esta cafetería, han querido ampliar su propuesta original. "En el primer Rico Rico nos dedicábamos a la comida para llevar pero ahora tenemos prácticamente de todo. Un pack completo", detalla Dorta. Todas sus hamburguesa y perritos se elaboran en diferentes tamaños, desde mini a XL, y de más de 20 formas distintas, incluidas las opciones vegetarianas. "Se trata de sabores tradicionales pero que salen de rutina", apunta el empresario. El precio: entre 1,20 y 3,10 euros.

A la hora del almuerzo, la cafetería se pone sus mejores galas. La carta anuncia arroz caldoso, camarones frescos, croquetas o solomillo, también, Rico Rico. "Lleva una guarnición de papas, cebolla pochada y una salsa de vino dulce para chuparse los dedos", asegura Dorta. Y de postre, tartas caseras que elabora la propia Rodríguez. Las hay de zanahoria, de arándanos, de chocolate o de dulce de leche. "Cada vez más, la gente busca lo artesanal, lo propio, por eso hemos decidido hacer nuestros propios dulces y tartas", revela el propietario.

Para beber, las opciones pasan por la amplia oferta de cervezas, hasta los tés, cafés y chocolates, los batidos y zumos naturales y los licores y bebidas alcohólicas. De entre todos, Dorta destaca los mojitos. "Elaborados de la forma tradicional y con un buen zumo de limón, son mi especialidad", revela el empresario. Por su parte, en la cocina reinan los productos frescos. "Siempre usamos materias primas de calidad que elaboramos nosotros mismos", señala el tinerfeño.

El negocio cuenta con varias zonas: la barra para el café de las prisas, la zona de coctelería y las mesas con vistas a la costa sauzalera. Además, hay un pequeño parque infantil y, próximamente, una sala de lectura. Abierta desde las 11:00 horas hasta las 23:00 horas, experto los miércoles, el día de cierre, la cafetería ofrece también actividades de ocio como monólogos. "Durante las próximas semanas, participaremos en la ruta de la tapa del municipio, en la que ofreceremos una tapa con un poco de todos nuestros productos estrellas", añade el propietario.

El Rico Rico es un negocio familiar. Aparte de Dorta y su mujer, trabajan en él dos cocineros y algún empleado los fines de semana. El empresario lo llama "su locura familiar". "Yo venía de trabajar doce años en el mundo de la automoción y mi mujer es historiadora", revela el tinerfeño. Sin embargo, la crisis les hizo cambiar de rumbo. "Yo me quedé en el paro y ella no encontraba trabajo de lo suyo", detalla Dorta. Su hija les mostró el camino. "Nos dijo que todo lo que hacíamos quedaba rico y de ahí surgió la idea del primer negocio y también su nombre", explica.

El primer Rico Rico nació con la idea de cubrir una demanda en el Sauzal. "No había nada de ese tipo, con comida para llevar, en el centro del municipio", apunta el tinerfeño. Cuatro años después, la familia se enamoró del local de al lado, donde montan el Más Café, que meses más tarde recuperaría el nombre de Rico Rico. "Nos engatusaron sus vistas y su amplitud y decidimos embarcarnos en este proyecto", afirma Dorta. Después de darle un nuevo aire al establecimiento, la cafetería abrió sus puertas. "Como todos los inicios, fue complicado, pero ponemos todo de nuestra parte para, día a día, ofrecer lo mejor", asegura el propietario, quien añade que, "el que lo prueba, le gusta".

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