Salud

El sida amenaza a los más jóvenes

La mayoría de infecciones de VIH se da hoy entre 18 y 25 años

07.06.2016 | 13:36
El sida amenaza a los más jóvenes

Después del impacto que supuso el sida en las décadas de los 80 y 90, la sociedad se encuentra más relajada ante un posible contagio, sobre todo los más jóvenes, que ven la enfermedad como algo lejano y ajeno. Los responsables sanitarios y las ONG alertan de que la bajada de la percepción de riesgo conlleva prácticas sin protección y, por lo tanto, nuevas infecciones. A todo esto se le suman los denominados negacionistas que, en contra de la evidencia científica, ponen en duda el origen y la existencia del sida. Una creencia que no preocupa a la Consejería de Sanidad, que la ve como algo aislado.

La existencia de tratamientos específicos y la bajada de la percepción de riesgo ante un posible contagio han originado que la sociedad esté más relajada frente a la amenaza del sida, especialmente, los más jóvenes. Por eso actualmente en Canarias el mayor índice de nuevas infecciones se sitúa en la franja de entre 18 y 25 años, sobre todo, en varones homosexuales, según datos del colectivo Gamá, que realiza pruebas de detección gratuitas.

"La población que más riesgo está corriendo ahora mismo es la población joven. A pie del terreno las detecciones que estamos haciendo siguen siendo mayoritariamente gente joven, sobre todo, de entre 18 a 25 años, donde se esta produciendo el mayor índice de nuevas infecciones. Este no es un dato solo de Gamá, ya que otras entidades que trabajan en Canarias concluyen lo mismo", apunta Ricardo González, técnico del colectivo.

González recuerda que en los últimos años se ha ido disminuyendo la franja de edad de mayor número de contagios, pasando de 35-45 a 25-35 y actualmente de 18-25 años. Esto se debe a que la población de menos edad no vivió el impacto que supuso a la sociedad la aparición del sida y el número de víctimas que se cobró, entre los que se encontraban rostros muy conocidos. "La impresión que se llevó la sociedad con el VIH es algo que con el paso del tiempo se ha ido disipando. Ahora vivimos el VIH como cotidianidad y dentro de esa cotidianidad las prácticas de riesgo aumentan porque la percepción de riesgo desaparece. Desde luego quienes están teniendo mayor incidencia es aquella población joven que no sintió esa percepción de riesgo en su momento", incide.

Una postura que comparte Domingo Núñez, jefe del Servicio de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud (SCS) que indica que la media anual de nuevas infecciones en las Islas ronda los 300 casos. "Esa percepción que se tenía de la enfermedad ya no existe. Además, se está incorporando población joven al mundo de la sexualidad sin muchas herramientas. Somos conscientes de que incidir en los hábitos sexuales de la población es muy difícil, pero no se debe tirar la toalla. La gran asignatura pendiente en España es un programa afectivo-sexual en el ámbito educativo", subraya.

A todo ello se le suman las denominadas corrientes negacionistas que se basan en la creencia de que el VIH (Virus de la Inmunodeficiencia Humana ) no causa el sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Algunos negacionistas atribuyen el sida a conductas sexuales, drogas, desnutrición, mala higiene, hemofilia o al propio efecto de los fármacos utilizados para tratar la infección del VIH.

"Son personas que se han quedado en el pasado y se trata de algo completamente superado. No merece la pena entrar a debatir estas cuestiones porque hoy en día todo el mundo entiende cuál es la verdadera causa del VIH y del sida, es un problema real que existe, respaldado por la evidencia médica y científica", comenta Núñez que niega que a estas alturas este tipo de declaraciones tengan ningún impacto en la sociedad ni consecuencias en sus hábitos sexuales.

En opinión de Núñez, el verdadero problema no son los negacionistas, sino haberle perdido el miedo a la infección y a la enfermedad, por lo que se están abandonando las precauciones. "En determinados sectores, como el colectivo gay, se está produciendo un cierto repunte como resultado de algunos hábitos y costumbres muy arriesgados", señala. El jefe del Servicio de Epidemiología y Prevención se refiere al conocido como chem sex (que deriva de chemical sex, es decir, sexo y drogas). Son fiestas de homosexuales que tienen lugar normalmente en pisos privados y que se convocan a través de redes sociales. En estos encuentros se incita al sexo sin protección y al consumo de determinadas sustancias que favorecen el contacto y desinhiben, como las metanfetaminas. Una práctica que ha llegado a Canarias, aunque todavía las autoridades no pueden concretar en qué medida.

"Es una moda que se está dando no sólo aquí, sino también en la Península. Los primeros que advirtieron del auge de esta práctica fueron los británicos. El más expuesto es el colectivo gay", explica Núñez que aclara que entre un 75 y un 80% del contagio se debe a las relaciones entre homosexuales, un 15% a relaciones entre heterosexuales y el resto al consumo de drogas por vía intravenosa.

El miedo al contagio también ha disminuido entre la sociedad porque hoy en día se puede vivir con esta enfermedad en unas relativas buenas condiciones de salud y permanecer integrado laboral y socialmente, al contrario de lo que pasaba en los años 80, 90 y principios de 2000.

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