"¡Mira, mamá, un 'canco' Puma!"

Helicópteros, morteros, obuses, máscaras de gas, ametralladoras... El armamento del Ejército de Tierra se convierte en el juguete preferido de los más pequeños de la capital

05.06.2016 | 00:17
Un niño en el campo de tiro.

"¡Alucinando!". Así estaba ayer el pequeño Marc, de solo tres años, mientras contemplaba dos imponentes helicópteros a apenas unos metros de distancia. No sorprende su embeleso si se tiene en cuenta que Marc, a tan corta edad, incluso es capaz de distinguir el modelo super-Puma de ese otro que no le llama tanto la atención. "Con tres años reconoce el super-Puma; está alucinando", explica su madre, Íngrid García, antes de preguntarle a Marc qué es lo siguiente que quiere ver. Y el niño lo tiene claro: "¡Mira, mamá, un canco Puma!".

Marc es hijo de militar, de ahí su pasión por los cancos (los helicópteros), esa pasión que hasta lo lleva a despertarse por las noches cuando oye el característico sonido de las aspas de una aeronave. "De casta le viene al galgo", sentencia su progenitora. Junto a Marc, cientos de niños se ponen a la cola para camuflarse y atravesar un duro campo de entrenamiento militar, para subirse a la cabina de un helicóptero, para tomar los mandos de un convoy o para apostarse en un nido de ametralladoras. En definitiva, para convertir el armamento del Ejército de Tierra en su particular juguete preferido, al menos durante unas horas.

Fueron las inmediaciones de la plaza de España de Santa Cruz de Tenerife, en la avenida marítima, el escenario de la exposición interactiva de material militar que ayer, y desde el viernes, acaparó la atención de las familias chicharreras, especialmente de aquellas con hijos pequeños. "Los niños se lo pasan en grande", reconocía el capitán Marraco mientras, a sus espaldas, una hilera aguardaba a que llegara el momento de entrar en la cabina del super-Puma. Como parte del programa del Día de las Fuerzas Armadas, la populosa avenida reunió a todas las fuerzas del Ejército: infantería, artillería, zapadores, transmisiones, Unidad Militar de Emergencias, logística, Guardia Civil... "De lo que se trata, sobre todo, es de que la gente sepa que estamos para ayudar al ciudadano", apuntó el capitán en conversación con la opinión de tenerife. Una jornada que, de algún modo, sirvió también para acabar con esa distancia desde la que la mayoría de la población civil observa el Ejército. "Casi todas las misiones que hacemos hoy en día son humanitarias", recordó el oficial.

Gran aceptación

"Nos está gustando mucho, está curioso", aseguraba Carmen Trujillo. Carmen paseaba con su marido, Miguel Aldai, cuando descubrieron cómo el Ejército había tomado por un día la avenida marítima. Las imágenes de los pequeños disfrutando la empujaron a llamar a sus hijos, "para que traigan a los nietos", dijo sonriendo. También Ángel Pérez, aficionado a la historia y el mundillo militar, recorría la exposición con su hijo pequeño, que miraba a un lado y a otro, sorprendido, aunque por momentos prefiriese ir en brazos de su padre. "Yo creo que lo está pasando bien", confirmaba el progenitor entre los sonidos de las sirenas que a cada momento activaban los niños (y los no tan niños) y las notas de "Soy el novio de la muerte", el himno de la Legión que una unidad interpretó en vivo.

Aunque casi todas las atracciones tuvieron gran éxito, hubo cuatro que sobresalieron: el camuflaje (los más pequeños se animaban a pintarse las caras antes de ponerse el chaleco y apostarse en un imperceptible nido de ametralladoras), el campo de entrenamiento (donde terminaban de agotar energías) y, sobre todo, los obuses y los helicópteros. Tan es así, que había que esperar para entrar en la cabina del super-Puma, una aeronave que cuesta la friolera de 12 millones de euros y que se usa en misiones de apoyo y protección, de rescate o de transporte de carga, o para coger los mandos del obús 155/52. Este último, el llamado "Santa Bárbara", alcanza hasta 41 kilómetros de distancia con un proyectil, tal como expuso el sargento encargado de controlar la pieza. En el caso de la UME, la Unidad Militar de Emergencias, las mangueras para apagar incendios fueron la atracción principal.

Historia militar

El espacio más didáctico de la exposición, e incluso histórico, recibía a los visitantes con una figura ataviada con el traje de la artillería tinerfeña que, allá en 1797 y con la inestimable ayuda de la milicia, repelió el ataque de la flota inglesa, comandada por el contralmirante Nelson, contra la capital de la isla. Otra figura, de vestiduras más pobres y armada únicamente con una herramienta de labranza (una podona), recordaba precisamente a aquellos milicianos que defendieron Santa Cruz. En versión facsímil, los visitantes pudieron también leer manuscritos históricos como aquel en el que el susodicho Nelson agradeció el trato recibido en la derrota o aquel otro en el que el general Gutiérrez expuso que convenía no hacer presos, liberarlos, habida cuenta de que no había comida para mantenerlos.

Un último pabellón repasaba las misiones (Afganistán, Malí...) del regimiento de infantería ´Tenerife´.

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