"El enfado es bueno y adaptativo pero no cuando es algo constante en el día a día"

"El enfado patológico es el que se convierte en una respuesta habitual a todas las cosas que nos pasan en la vida", afirma la psicóloga Alicia Rodríguez Rancel

02.06.2016 | 12:31
"El enfado es bueno y adaptativo pero no cuando es algo constante en el día a día"

La psicóloga Alicia Rodríguez está ultimando los detalles del curso sobre enfado patológico que se pondrá en marcha mañana y pasado en la facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna. Durante este evento, que se desarrollará en horario de tarde el viernes y el sábado durante todo el día, actuará como ponente Juan Sevillá, que llegará a la Isla directamente desde Valencia.

El curso está abierto a todos los profesionales que deseen especializarse en la terapia necesaria para tratar el enfado patológico. Este trastorno, que muchos de los que lo padecen desconocen por completo, supone una disminución importante de su calidad. Se trata de un enfado constante que impide llevar una vida normal. Lo que lo genera es "cualquier cosa", algo que solo puede solucionarse si la persona que lo sufre quiere hacerlo y se trata con un profesional.

¿Qué es el enfado patológico?

Es quizás más fácil decir que no es el enfado que nos cogemos todas las personas alguna vez porque todos nos enfadamos en algún momento. El enfado patológico es un enfado que se convierte en una respuesta habitual a todas las cosas que nos pasan en la vida. La persona se enfadada de manera constante.

¿Cómo se detecta?

Cuando las personas se enfadan puntualmente no hay problemas, pero cuando lo hacen de forma constante y por tanto empieza a afectar a su vida (en el trabajo, pareja, amigos) y eso se mantiene sin cambios, siempre, de forma habitual, es cuando se empieza a hablar de patología y, por tanto, es necesario tratarlo para darle una solución. Un caso habitual es el que se da en la violencia de género porque son hombres que maltratan a sus parejas y no saben gestionar su enfado. En el deporte también suele darse esa respuesta de enfado, cuando se quejan siempre, de los árbitros, de los jugadores, se gane o se pierda. Siempre se da una respuesta de enfado.

¿Siempre se pone de manifiesto en situaciones negativas?

No necesariamente. Si se me pincha la rueda del coche y no soy capaz de controlar el enfado o si estoy conduciendo y voy enfadado con todos los coches, porque sí, sin más, también son aspectos que nos pueden llevar a pensar que se trata de un enfado patológico y que tiene que ser tratado.

¿No siempre tiene que haber un detonante?

No necesariamente. El enfado patológico está en la personalidad de cada persona y que esté en la personalidad significa que está ahí fijo. Todos tenemos un amigo que siempre está enfadado y es algo que se repite no como una respuesta puntual, si no como una constante, independientemente del entorno, de si tiene motivos o no para estar enfadado. También puede aparecer en procesos depresivos o en trastornos por estrés postraumáticos, como el caso de los vecinos que perdieron su casa en Los Cristianos. Estarán conmocionados por lo que ha sucedido, por pensar que podrían haber fallecido. Pero también porque de repente, sin aviso, se han quedado sin casa, sin su hogar. Eso es algo que cuesta mucho asumir.

Entonces, ¿es fácil distinguir a quien lo padece?

Quienes conviven con la persona que lo padece sí, pero quien lo tiene no suele verlo porque para esa persona ese es su estado habitual, su día a día. Normalmente los familiares, los compañeros de trabajo, los amigos, la pareja, no lo pueden soportar porque supone estar siempre al lado de una persona que sufre. Normalmente las personas no son conscientes de que eso sea algo negativo, a no ser que empiecen a tener problemas en el trabajo, o con la familia.

¿Cuándo hay que ir al médico?

El tratamiento, como todos los tratamientos, pasa siempre por una evaluación primera por parte del psicólogo cuando se llega a la consulta. Cuando se empieza a tratar se expone al paciente a ciertas situaciones concretas en las que sabemos que el enfado se va a desatar de forma irremediable, sin que se pueda controlar. Siempre hay que hacerlo previa instrucción del psicólogo y con la ayuda de la racionalización, haciendo de guía, para que siempre esté controlado. La respuesta de enfado no es muy lógica por eso el psicólogo tienen que trabajar esa parte, arreglar cómo funciona nuestra cabeza y, por otra parte, cuando estamos más avanzados, exponernos, para desarrollar estrategias de control.

¿Es impulsivo?

El enfado común tiene mucho que ver con las respuestas impulsivas pero el patológico está relacionado con personalidades concretas, que ayudan a que tengamos ese tipo de enfado. Por ejemplo, la personalidad límite, las personas que ven la vida en blanco o negro, y también los que tienen TOC [Trastorno Obsesivo Compulsivo]. Estas personas son los que tienen más vulnerabilidad para desarrollarlo en un momento u otro de sus vidas, porque es algo que está ahí, siempre latente, que acabará explotando.

¿Se puede curar?

Es un trabajo largo y duro, sobre todo para la persona que lo padece pero también para su familia. Si se consigue, si se supera, es porque la persona está muy implicada y ve que ese enfado constante que sufre es un problema y quiere darle solución para ganar sobre todo una mayor calidad de vida. La familia, su entorno, como ocurre en todos los tratamientos, siempre ayuda a superar el problema.

Con enfado patológico, ¿se es siempre agresivo?

Hablamos de agresiones, violaciones, robos, donde no se controla la situación, pero también hablamos de un constante enfado que no tiene que acabar en pelea, que suele ser lo más habitual. El límite está cuando empieza a afectar a tu día a día. De hecho, se convierte en patología cuando altera la calidad de vida de los que la sufren. Los enfados puntuales no son patológicos.

¿Influye ser hombre o mujer?

No influye. Se trata de cualquier tipo de respuesta que lleve a un enfado sin control de forma constante y por cualquier cosa.

¿Y la edad?

La educación tiene mucho que ver porque es en edades tempranas cuando se forma la personalidad de las personas. Esa personalidad es lo que nos lleva a padecer o no enfado patológico. Al final el niño imita lo que ve en sus padres. Si un padre o una madre está todo el día enfadado al niño le ocurrirá lo mismo el día de mañana.

¿El tipo de vida actual, con más estrés, puede influir en su aparición?

Sí, debido a la situación de crisis en la que seguimos, el no tener trabajo, el tener mucha presión para no perderlo en cualquier momento, hace que presionemos a los que tenemos al lado. Quien más sufre el enfado patológico son las personas que tenemos cerca. En cualquier patología, los seres queridos son los que más sufren siempre.

¿No es sano enfadarse?

El enfado es algo bueno y adaptativo, pero no cuando es algo constante en el día a día, que no nos deja llevar una vida normal, por así decirlo. Si vamos a una tienda y vemos que nos quieren engañar es sano que nos enfademos intentando hablar de lo que ha ocurrido, dialogar siempre que se pueda con la persona que nos lo provoca. El enfado es una respuesta sana, pero el enfado patológico no lo es. La personas que lo padecen lo perciben como normal, pero no los que están a su lado, porque sufren.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine