Educación ofrece formación a 1.585 internos en las cárceles de Canarias

El centro penitenciario de Tenerife es el que cuenta con más estudiantes

08.05.2016 | 02:00
Un grupo de visitantes durante una actividad de la prisión tinerfeña.

Asistir a clase es una de las variadas actividades que se ofrecen en los centros penitenciarios. Se trata de una acción encaminada no solo a la formación de los recursos sino que es además una vía para la reinserción del interno una vez que concluya su condena. En las cinco cárceles de Canarias, un total de 1.585 personas participan en el programa a cargo de unos 40 docentes, según indica el director general de Formación Profesional y Educación de Adultos, Manuel Jorge.

En general, la formación que se ofrece en las instituciones penitenciarias se divide entre la inicial, similar al curriculum de Educación Primaria, y la postinicial, cuyos contenidos se asemejan más a los de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), aunque Manuel Jorge puntualiza que se incluyen otras enseñanzas como la posibilidad de obtener el título de Bachillerato a distancia a través de internet, la preparación para las pruebas de accesos a ciclos formativos o incluso la consecución de certificaciones profesionales, esas últimas dependientes del servicio estatal de Empleo.

"El éxito no depende de la titulación de los alumnos, sino que los propios profesores ya valoran enormemente cualquier simple paso o avance que den el aula", señala el director general de FP quien añade que "será positivo si por ejemplo una vez que logre la libertad elija seguir formándose a través de los centros de educación de adultos o en un ciclo formativo".

El programa, que parte de un convenio con la Secretaría de Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior, supone además ciertas ventajas dentro del régimen organizativo de los propios centros. Según Jorge, "se integra en los llamados módulos de respeto o terapéuticos que genera ciertas rentas para los reclusos" y añade que "para acceder a este tipo de módulos uno de los requisitos es que acudan a las clases y además en la valoración de la actividad, los informes del profesor se añaden a los de los responsables del resto de acciones, como psicólogos, y si son favorables se les conceden ciertas ventajas". "Esto funciona como motivación, que es al fina lo que nos interesa", concluye".

En concreto, de los 1.412 participantes la mayoría se encuentran en Gran Canaria, 404 en la prisión de Juan Grande y 28 en Salto del Negro (690 en total). Le sigue en participación la cárcel Tenerife II, con 606, mientras que el centro de Lanzarote cuenta con 94 beneficiarios y el de La Palma con 22. Del total, 611 cursan la formación inicial y los 801 restantes la postinicial.

A ello se suma lo que el director general de FP define como una "particularidad" del sistema en Canarias: La inclusión de enseñanzas deportivas tanto de fútbol sala como de baloncesto en la prisión tinerfeña, una formación con docentes especializados en la que están inscritos 46 reclusos. Además, en la prisión de Juan Grande, en San Bartolomé de Tirajana, se oferta cursos de cocina con un programa similar al de los ciclos de grado medio de Formación Profesional que cursarían en libertad.

Precisamente, el programa de Consejería de Educación y Universidades en los centros penitenciarios de Canarias incluye la preparación para la realización de las pruebas de acceso a Formación Profesional, previa solicitud. Al respecto, Manuel Jorge indica que ya se han presentado un total de 127 reclusos.

El director general de FP comenta que además se ofrece la posibilidad a los internos de la cárcel tinerfeña de obtener el título de Bachillerato a distancia a través del Centro de Educación de Adultos Mercedes Pinto. De hecho, los docentes encargados de impartir educación en las prisiones canarias tienen adscrita su plaza a los centros de educación de adultos, la mayoría de ellos dentro de comisiones de servicio. "Hay algunos de ellos con plaza fija que vienen desde el Ministerio", señala Jorge, quien puntualiza que "inicialmente el programa se gestionaba directamente desde el Estado hasta que la comunidad autónoma asumió las competencias y, en este caso, acogió a los docentes".

En total, unos 40 profesores se encargan de esta tarea, cuestión para la que además en el caso del Gobierno de Canarias tiene una característica única respecto del resto de comunidades autónomas. "Los docentes reciben una formación específica para dar clases en las instituciones penitenciarias atendiendo a la tipología específica de lo que serán sus alumnos", señala el director general de Formación Profesional y Educación de Adultos quien añade que "además después tienen que pasar un proceso de acreditación para poder sumarse al programa".

Manuel Jorge asegura que "se trata de un profesorado muy implicado y muy motivado" y resume que "es cierto que se trata de un entorno que inicialmente impone mucho pero por las características especiales de los estudiantes cualquier avance se siente como un auténtico éxito". "Los equipos directivos de los centros penitenciarios también están satisfechos con el programa educativo y de hecho desde Juan Grande ya han llamado porque recibirán en breve un centenar de nuevos internos y estamos buscando fórmulas para incluirlos en el sistema educativo", concluye el responsable de la Consejería de Educación.

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