Defensa
XXX Aniversario del Bhelma VI 

Las hélices como caballo de batalla

Los helicópteros del Bhelma VI cumplen tres décadas en la base de Los Rodeos

24.04.2016 | 01:49
Las hélices como caballo de batalla
Personal mecánico durante la revisión prevuelo de un UH-18, en el hangar del Batallón.

El Batallón de Helicópteros de Maniobra VI, con base en Los Rodeos, está de celebración: cumple 30 años. Habría que remontarse al 26 de abril 1986 cuando desembarcan en el muelle de la capital tinerfeña los dos primeros helicópteros BÖ-105, que vienen a a bordo del ferry Ciudad de Zaragoza y al mando del comandante Ignacio Topete de Grassa. Fue el primer jefe de la embrionaria unidad, fallecido cuatro años después al estrellarse su aparato en el mar frente a Las Caletillas, un accidente en el que perdieron la vida otras cuatro personas.

Con estas primeras unidades empezó a operar el incipiente Batallón de Helicópteros de Maniobras VI. Sus tripulaciones comienzan los vuelos de entrenamiento por las diferentes Islas.

Pronto la unidad queda compuesta por seis HR/A-15 BÖ-105 (Bölkow), que desembarcaron con el Batallón en su llegada a Canarias, prestando servicio en la unidad hasta mayo de 1994.

El BÖ-105, en su denominación civil, es un helicóptero de reconocimiento de procedencia alemana. Tiene capacidad para cinco personas y una autonomía de vuelo de unas dos horas y media, a una velocidad de crucero de 186 kilómetros por hora. Existe una versión con el tren elevado (también llamado patas largas) que encaja debajo de la panza un cañón Rheinmetal de 20 milímetros para ejecutar reconocimientos armados. Finalmente, está la versión contracarro armada con seis rampas para misiles contra carro HOT I.

Pronto se hace necesario aumentar las capacidades de transporte de la unidad, ya que las características del Archipiélago así lo requieren y, además, el mando estima que se hace necesario incidir en las maniobras aerotransportadas.

En julio de 1988 llegaron a Los Rodeos seis HU-18 (AB-212 en su denominación civil) para proporcionar capacidad de transporte y carga al Batallón. Hoy todavía permanecen en servicio cinco unidades. Este helicóptero utilitario bimotor tiene una capacidad para 14 pasajeros, una autonomía de vuelo de 2 horas 30 minutos y una velocidad de crucero de 186 kilómetros por hora, empleándose para una gran variedad de misiones, como la de transporte ligero de personal, de cargas internas y externas, y evacuaciones sanitarias. Un aparato de esta unidad helitransportó de madrugada a la primera Brifor que atacó el pavoroso incendio que asoló La Gomera en 2012. También puede armarse con lanzadores de cohetes y ametralladoras o lanzagranadas de alta cadencia para ser utilizado como escolta de formaciones de helicópteros o para dar apoyo a unidades en tierra.

El siguiente en llegar fue el vetusto y fiable HU-10. Este modelo de helicóptero desembarca en la unidad a principios de 1992, ampliando su capacidad de maniobra, al contar con dos unidades de transporte. En la actualidad, el Bhelma VI tiene cinco, aunque se encuentra ya en proceso de baja progresiva. Este es un helicóptero de características y figura muy similares al AB-212 pero, a diferencia de éste, dispone de tan sólo un motor. Su capacidad es de 11 pasajeros y tiene una autonomía de vuelo de 2 horas y 20 minutos, a una velocidad de crucero de 166 kilómetros por hora.

Por todo el mundo

El tiempo pasa y la unidad va creciendo en experiencia, medios y ejercicios. Llegan las misiones internacionales y las distintas tripulaciones parten para Líbano y Afganistán. El grado de preparación de sus pilotos y mecánicos viene avalado por el hecho de que son requeridos para participar en los diversos destacamentos internacionales. En distintas rotaciones de 20 hombres y dos aeronaves fueron desplegados en Líbano, encuadrados en la Lispuhel, bajo el mandato de las Naciones Unidas. Mientras esto sucedía, otros tripulantes participaban en tierras afganas dentro de las diversas Aspfor. De igual manera, pilotos del Bhelma VI eran destacados en la guarnición del peñón de Alhucemas, que es abastecido desde el aire por los aparatos de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (Famet)

Finalmente, el 17 de julio de 2010 llegó a las instalaciones del Bhelma VI, el primer helicóptero Súper Puma, disponiendo en la actualidad de tres unidades. Este modelo sustituirá progresivamente a los HU-10. El Súper Puma tiene una capacidad de carga útil de 2.500 kilos, dos veces más que los otros dos modelos de dotación en el Batallón, alcanzando las tres horas de autonomía a una velocidad de crucero de 216 kilómetros por hora. Como todos los helicópteros utilitarios, puede ser empleado en una gran variedad de misiones. En la actualidad, la flota aeronáutica la componen tres Súper Puma y cinco aparatos HU-18 .

Sin embargo, en estos 30 años el precio que ha tenido que pagar la unidad ha sido muy cara, sobre todo cuando se habla de pérdidas de vidas. Desde su fundación, el Bhelma VI ha sufrido nueve bajas en acto de servicio, en cuatro accidentes de helicóptero.

El primero de ellos, tuvo lugar en la madrugada del 5 de septiembre de 1990, cuando un BÖ-105 se precipitó al mar en Las Caletillas, cerca de Candelaria. El accidente resultó tremendamente dramático por el hecho de que en él fallecieron cinco personas. El jefe de la unidad, el teniente coronel Ignacio Topete de Grassa, primer jefe del por aquel entonces llamado Batallón de Helicópteros de Canarias; el comandante Jesús Ponce Villena, el teniente de sanidad Andrés Barrera Castro, el teniente especialista José Luis Ruiz Talavera y el civil Cesáreo Sánchez Pastor. Poco más de cuatro años después, el 16 de noviembre de 1994, la unidad se volvió a poner de luto cuando durante unas maniobras en Fuerteventura con la Legión. Un HU-10 se estrelló contra el suelo tras enredarse con unos cables de alta tensión. Una vez más la tragedia se cobró vidas humanas. Tres miembros del batallón y cuatro del Tercer Tercio de la Legión Juan de Austria. Los fallecidos del Bhelma resultaron ser el capitán Carlos Rocha y Castilla, el sargento primero Ramón Menchón Pellicer y el sargento especialista José María Plaza Martín Alba.

El tercer accidente se produjo el 4 de julio de 1997, cuando un HU-10 se precipitó contra un terreno escarpado, en la zona de Los Realejos, al ser envuelto repentinamente por una masa de nubes y tratar de salir hacia arriba. En el impacto, falleció el sargento primeroManuel Moreno Rojas, mientras que su compañero, el sargento Nicanor Marín González, resultó herido, recuperando, poco tiempo después, su aptitud de vuelo.

El cuarto y más reciente ocurrió el 29 de enero de 2007 y se cobró la vida del sargento primero Domingo Hernando Torres, destinado en Los Rodeos. Un Cougar participaba en un vuelo de adiestramiento en patrulla junto a otro helicóptero, cuando tuvo lugar el siniestro. El aparato cayó a tierra y se incendió por causas que aún se desconocen. Ambas aeronaves procedían de la base de Agoncillo (La Rioja).

Hoy la unidad está preparada para recibir los helicópteros Cougar con los que serán dotados cuando lleguen los NH-90, lo que sin duda supondrá un salto cualitativo y cuantitativo que permitirá seguir desarrollando más y mejores misiones tanto militares como en favor de la sociedad civil.

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