Javier Goyeneche: "Canarias era antes un paraíso natural en muchas más zonas que ahora"

"Lanzarote es un ejemplo de que se puede construir con criterio", asegura el presidente y fundador de Ecoalf, empresa que confecciona moda a través del reciclaje

17.04.2016 | 00:47
Javier Goyeneche posa en la Plaza del Adelantado en La Laguna.

Siempre tuvo interés en emprender un negocio sostenible, y al final Javier Goyeneche se atrevió con la moda. Esta semana estuvo en Tenerife para presentar durante los Diálogos de Fe y Cultura del Seminario Diocesano su empresa Ecoalf, que fabrica ropa y complementos a través de tejido que nace del reciclaje. Redes de pesca, posos de café o botellas de plástico son los elementos que convierte en hilo. Ahora da un paso más y, gracias a la colaboración de los pescadores de arrastre del Levante, recoge la basura directamente del mar.

Ecoalf parte de su preocupación por el medio ambiente, pero ¿por qué moda?

Yo venía del mundo de la moda y quise crear una marca que fuera realmente sostenible. El reciclaje me parecía una buena opción y decidí ver si éramos capaces de crear una nueva generación de productos reciclados con la misma calidad y el mismo diseño que los no reciclados. Así demostraríamos que no hay que seguir cavando cada vez más profundo para conseguir petróleo ya que donde otros ven basura nosotros vemos materia prima.

¿Cómo convence a inversores para que participen en algo que suena tan extraño como crear ropa a través del reciclaje?

Ese probablemente fue el momento más complicado. Tuve la idea en 2010 y hasta 2012 viajé por el mundo haciendo las alianzas. Al salir al mercado vi que no existen tejidos reciclados chulos y que tienen muy poco de reciclaje, entre el 15 y el 20%. En esa época, al salir a buscar capital era un momento muy complicado en España y me llevó año y medio encontrarlo.

¿Qué elementos usan para reciclar y elaborar sus productos?

Reciclamos mucha botella de plástico, que es poliéster; muchas redes de pesca, porque un porcentaje muy alto están hechas de nylon 6, que es el de mejor calidad que existe en el mundo. Para que te hagas una idea, de una red de pesca vieja al tejido de mi mochila son siete pasos químicos y del petróleo a ese mismo tejido serían 17. Por eso hay tanto ahorro en agua y energía, porque es la mitad de pasos. Luego reciclamos los sobrantes del café, a través de un acuerdo con 7-Eleven en Taiwan, y que convertimos en polvo y se mezcla con polímeros de plástico. Reciclamos neumáticos usados, que es un residuo muy tóxico e hicimos una alianza muy bonito con Signus, que es el gestor de residuos de neumático en España. Piensa que cuando hacemos una zapatilla el cordón está hecho de plástico, el tejido con redes de pesca y la suela es neumático usado.

¿Toda la materia prima sale de ese tipo de alianzas o recogen de otra manera?

Respecto a las redes de pesca tenemos un acuerdo con dos puertos de Corea y las botellas de plástico hasta ahora las reciclábamos en Taiwan pero ahora con el nuevo proyecto las estamos sacando del océano. Además, invertimos mucho en reciclar algodón. A la gente le impresiona más que reciclemos una red de pesca o el café pero lo más complicado es el algodón, porque usamos la sobra postindustrial o postconsumo, lo mezclamos, lo juntamos y lo trinchamos y sale un hilo muy corto, muy desigual y muy inestable, que es muy difícil de trabajar. Lo que pasa es el que el algodón es muy poco ecológico, se necesitan unos 2.500 litros de agua por cada kilo, lo que es una barbaridad.

¿La totalidad del producto que venden es reciclado?

Todo, es nuestro ADN, no tiene sentido hacer algo que no es del todo reciclado.
Más allá de la línea de moda, la labor de la empresa es también de investigación e innovación
Es la parte más importante porque residuos hay en todos lados, pero necesitamos la tecnología para convertirlo en lo que queremos. En este proyecto del mar en España lo que más nos ha llevado es un año conseguir a todos los socios que nos permitirían hacerlo.

¿En qué consiste exactamente el proyecto?

Un día yendo a los puertos a recoger las redes un pescador me dijo que tenía que ver la basura que se queda en las redes cuando salen a pescar. Salí con él a pescar y efectivamente vi la cantidad de basura que se quedaba y que vuelven a tirar al mar. Así surgió la idea, empecé a llamar a las cofradías en Levante. Solo usamos el 11%, con el resto lo mandamos a reciclar por sus canales habituales, pero no estamos haciendo nada con ello. Nos gustaría desarrollar 80 tejidos en año y medio alrededor del océano.

¿Cómo lo hacen?

Lo primero fue es convencer a los pescadores para lo que se le quede en las redes no la vuelvan a tirar al mar. Les ponemos contenedores en los barcos y en los puertos y cuando llegan por las tardes van a la lonja con el pescado y a nuestros cubos con la basura. La recogemos cada semana, categorizamos y clasificamos el residuo separando polipropireno, vidrio, plástico,... Cada cosa va a su canal de reciclaje salvo el PET que lo almacenamos. En noviembre convertimos en escama las 15 primeras toneladas y luego lo convertimos en polímero. El problema es que para hacer un tejido para nuestros plumíferos necesitamos una contaminación por partícula por debajo de 60 PPT, hemos arrancado en 320, por lo que ha sido un proceso de muchísimo I+D. Es un proyecto de mucha inversión. Los tejidos de la basura en el mar los presentaremos en julio y son espectaculares, con filamento totalmente reciclado y por primera vez el tinte es cien por cien natural porque arrancamos con un nuevo tinte sacado de las nueces.

Sería un producto totalmente ecológico...

Es que intentamos cada vez más y más y los tintes eran uno de nuestros grandes retos. El cliente no está preparado para el tinte natural. Al venderle al establecimiento 1.000 polos azules quieren 1.000 polos del azul que has dicho y no acepta que le mandes 900 tonos de azul.

¿Es un proyecto más internacional que nacional?

Sí, en España solo vendemos el 30%. Pero es que la compañía se lanzó hacia afuera, nuestro primer mercado fue Estados Unidos.

¿Les ha costado acceder al mercado español?

Entramos un año y medio más tarde pero está creciendo mucho. Hay tienda en Madrid pero sobre todo se vende online.

¿El ciudadano realmente va en busca de un producto de moda ecológico?

Yo soy el primero que no me compraría un producto Ecoalf si no me gusta el diseño por mucho que me guste tu historia. Al final es una compañía de moda y es producto contra producto.

¿Y el precio de venta?

Desde que arranqué he tenido dos problemas muy grandes, uno es el nivel de lo que tenemos que invertir en I+D que era difícil de explicar a mis inversores y segundo que el concepto de reciclaje es peyorativo para mucha gente. Piensan que es algo cutre como coger el edredón de la abuela y hacer una mochila y eso no es Ecoalf, nosotros transformamos la basura a través de I+D en filamento y hago un producto que si no te cuento que es reciclado ni te enteras. Generalmente lo ecológico es caro, como el coche eléctrico o la comida, y nuestra obsesión era intentar que fuera una marca donde el precio no fuera motivo para no ser sostenible. Unas zapatillas pueden ser 70 o una camiseta 39, es decir que no somos Zara pero tampoco somos tan caros. Piensa que entre ir a una feria y comprar un tejido o convencer a 180 barcos, sacar la basura, poner los contenedores, recoger esa basura, clasificarla,... lógicamente no podemos competir.

¿Cuánto material necesita para generar su producto?

Calculamos 70 botellas de plástico por metro de tejido Ecoalf. Llevamos reciclados más de 75 millones y 50 toneladas de redes de pesca.

¿Echa en falta algún tipo de ayuda pública?

Nos encantaría. Hemos presentado el proyecto del océano a Europa pero no nos lo conceden.

¿Y en España?

Tampoco. Para el proyecto del mar tenemos nos apoya un filántropo americano. Es una fundación americana que conocí cuando estaba buscando capital en Estados Unidos y el tío me dijo: "No me gusta nada la moda pero me encanta eso que me estás contando y quiero que me lo montes aquí". Quería montarlo primero en España porque no sabía cómo reaccionarían los pescadores, cuánto plástico íbamos a hallar o cuánto costaría conseguir la calidad que quería. Cuando me preguntó por qué no lo hacía le dije que no tenía el dinero y nos lo ha dado con la condición de que lo repliquemos en California.

¿Cuesta más convencer a la población o a los gobiernos?

El problema es que nuestros políticos tienen cero conciencia. En toda la campaña electoral no ha salido el tema sostenible. Es un país que pretende vivir del turismo y que tendría que vivir de cómo cuida su entorno o su riqueza, sus bosques que se queman 75.000 hectáreas al año, hay sitios en la Península que tienen problemas de acceso al agua, la costa la seguimos cementando y así seguiremos porque no está en el debate público.

¿Y Canarias?

He estado varias veces y era un paraíso natural muchas más zonas de las que son ahora. Desgraciadamente ha sido parte del modelo nacional en el que hemos construido sin cabeza y sin control, excepto Lanzarote que me parece un ejemplo donde se han intentado hacer las cosas con criterio y se nota, llegas allí y te das cuenta de que hay una armonía que no hay en otros sitios.

¿Se le puede dar marcha atrás?

Pagaría un impuesto para dinamitar muchas cosas, muchos edificios que se han quedado a medio construir o terminados. Ninguno de los gobiernos han tenido sensibilidad y los que vienen ahora tampoco la tienen, ni siquiera los que se supone que vienen a regenerar tienen sensibilidad medioambiental.

¿La sociedad mira a otro lado?

Es triste, no nos damos cuenta de que no podemos seguir viviendo en este planeta como si tuviéramos otro al que irnos cuando este esté destrozado. Mucha gente pregunta qué planeta dejamos a nuestros hijos pero yo creo que a ver qué hijos les dejamos al planeta. Al menos sé que el cambio llegará a través de las personas y no de los gobiernos.

Llegará el momento en que los gobiernos hagan algo...

Bueno... La primera vez que fui a comentar este proyecto del mar me dijeron que tenía que pagar un impuesto porque estaba trayendo basura a tierra. Es decir, que a veces se ponen a legislar y nos lo complican.

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