"Una niña que sufre abusos puede dejar de comer para parecer menos atractiva"

Los trastornos alimentarios pueden ser uno de los problemas que sufran las víctimas de delitos sexuales

13.04.2016 | 13:56
El criminólogo Félix Ríos.

Los trastornos alimentarios pueden ser uno de los problemas que sufran las víctimas de delitos, en especial las que hayan sufrido delitos sexuales, como consecuencia del estrés conductual al que se han enfrentado. El criminólogo Félix Ríos impartirá mañana junto al abogado Alberto Bacallado una conferencia sobre la incidencia de este tipo de patologías en aquellas personas que hayan experimentado este tipo de agresiones. Ríos afirma que la sociedad debe prestar atención a la aparición de estas patologías porque detrás de ellas puede esconderse una víctima de abusos.

¿Qué tema se va a tratar en la conferencia mañana?

Vamos a hablar de los trastornos alimenticios en personas que han sufrido delitos. Abordaremos el tema desde el punto de vista jurídico y desde el criminológico.

¿De qué manera influye el haber sido víctima de un delito para sufrir trastornos alimentarios?

Cuando somos víctimas de un delito vivimos una situación excepcional en nuestra vida, y nuestro cerebro se enfrenta a toda una serie de sensaciones para las que no está preparado. Este estrés conductual puede ocasionar todo tipo de trastornos, tanto físicos como psicológicos y, por supuesto, los trastornos alimenticios son tanto una cosa como la otra. Pensemos por ejemplo en la niña que sufre abusos sexuales por parte de su progenitor y deja de comer para parecerle menos atractiva a su agresor y evitar así que se repita la victimación. O por ejemplo, un niño que sufre acosos escolar y fruto de los nervios generados a diario deja de comer al estrecharse la boca de su estómago, pierde el apetito por la depresión en la que está sumergido, entre otros casos.

¿Existe una alta proporción de víctimas que sufren este tipo de problemas?

Mucho más alta de lo que la gente piensa. Sobre todo ocurre en víctimas de delitos sexuales y delitos que tenga que ver con la imagen física o social de la persona.

¿Cuáles son los trastornos alimentarios que más sufren estas personas?

Anorexia y bulimia, como elementos concatenados, que suelen aparecer de la mano, o uno conduce a lo otro. En unos casos predomina más la obsesión mental por dejar de comer y en otras la propia reacción inconsciente del cuerpo.

¿Qué casos se van a tratar en la conferencia?

Hablaré de casos que he conocido bien de cerca. Por ejemplo: los trastornos alimenticios que sufrieron muchas de las víctimas del caso Karate, la soledad que soportaron durante años algunas víctimas del caso Casa Cuna, el tremendo e inhumano daño que experimentaron algunas de las niñas asaltadas por el pederasta de Ciudad Lineal y otros muchos casos. Hemos de entender que el abordaje de esa casuística se aleja del morbo y el amarillismo, sino que, lo que se busca es que profesionales de las ciencias policiales y forenses y el ciudadano en general entienda que detrás de un trastorno alimenticio puede esconderse una víctima que se encuentra sólo en una tempestad de miedos y sensaciones.

¿De qué manera se puede ayudar a estas personas?

Primero hablando, y eso cuesta. Cuando admites que tienes un problema das el primer paso para intentar resolverlo. Criminólogos especializados en victimología, psicólogos, psiquiatras, médicos, policías especializados en delitos en el ámbito familiar o sexuales y muy especialmente las asociaciones de afectados por este tipo de trastornos y sus familiares, como la Asociación Sofía, son sin lugar a dudas un flotador al que agarrarse, para impedir que nos ahoguemos en el infierno que suponen los trastornos alimenticios en general y en especial aquellos derivados de una situación de victimación.

¿A quién va dirigida esta conferencia?

A cualquier persona que conozca o tenga cerca a una persona con problemas alimenticios derivados, o que se sospeche puedan estar derivados, de una situación delictiva. Además, a cualquier profesional o ciudadano que pueda detectar este tipo de síntomas: maestros, profesores, trabajadores sociales, policías, psicólogos, psiquiatras, y en general a cualquier persona que esté interesada en esta materia. Todos son bienvenidos y es gratuita.

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