Juani Mesa Expósito: "El porno ha hecho mucho daño"

"El sexo sigue siendo un tabú: se oculta y solo se exhibe su cara más oscura: el abuso, la violación, la pornografía...", asegura esta psicóloga educativa, doctora en Psicología Evolutiva y de la Educación, y sexóloga

08.04.2016 | 19:02
Juani Mesa, en la Biblioteca del TEA.

La tinerfeña Juani Mesa es psicóloga educativa, doctora en Psicología Evolutiva y de la Educación, y sexóloga. Con más de 20 años de experiencia, como formadora de formadores se ha especializado en inteligencia emocional, convivencia y educación afectivo-sexual. Colabora en másteres y postgrados de diferentes universidades españolas y es coautora del libro Enseñar a los hijos a convivir (Editorial Desclée), escrito con su colega y maestro, el profesor Manuel Segura.

Durante este mes realizará dos formaciones sobre la afectividad y sexualidad humanas. La primera es una charla hoy, a las 19:00 horas, en la librería–cafetería El Libro (calle Blanco de S/C, teléfono: 822 17 33 46) sobre Amor y relaciones de pareja sanas. Y la segunda es un curso de 16 horas, del día 14 al 21, a través de la Fundación General de la Universidad de La Laguna (Fgull, teléfono 922 31 92 00 y correo electrónico info@fg.ull.es ) sobre Amor y relaciones de pareja. Va dirigido a cualquier persona que quiera comprender las relaciones de pareja.

En sus cursos, ¿cuáles son las principales carencias que nota en la sociedad en sus materias, la sexualidad, la familia y las relaciones amorosas?

Respecto a la familia, es una estructura que ha cambiado muchísimo y que presenta nuevos retos. Hay familias monoparentales, familias con dos madres o dos padres; una madre y un padre con hijas e hijos de relaciones anteriores y nuevos nacimientos; adoptados, solo con abuelos como adultos de referencia, familias sin descendencia€. A todo esto hay que añadirle la coexistencia entre sus miembros de un modelo mental y relacional que corresponde a la época de la imprenta (los adultos), con otro que además se relaciona y vive a través de lo digital (las hijas e hijos). Muchas veces observo frustración porque las cosas no han salido como se imaginaban, tanto en la relación de pareja como porque no se ponen de acuerdo en qué y cómo educar. Otras veces, porque el hijo presenta una dificultad para la que no se está preparado€ Además de la personalidad de cada niño, está la atención y el cuidado que requieren, saber dar mucho cariño y al mismo tiempo normas claras y límites adecuados a la edad; distinguir entre una legítima protección y cuidado de una disparatada sobreprotección y el permisivismo consentidor.

¿Y en cuanto a las relaciones de pareja?

Hay de todo: personas muy satisfechas en sus relaciones de pareja y otras que se obsesionan con tener una pareja sin haber cuidado su propia autoestima, sin tener objetivos ilusionantes en la vida y esperan que tener a alguien a su lado los haga felices para siempre, sin invertir tiempo ni aportar nada en la relación. Eso es lo que prometen los cuentos infantiles. Hay otras personas que se frustran porque la pareja se diluye en la crianza desde los primeros momentos y parece que no vuelve a existir un nosotros con su tiempo y dedicación, y eso es muy necesario. Encuentro otro grupo de personas que quieren separarse y no lo consiguen porque están en una relación de dependencia (económica, emocional, de estatus social, etc) y que se van apagando emocional y psicológicamente, llegando a correr peligro su integridad física y emocional.

¿Y los que se separan?

Hay otro grupo de personas que se separan y para las que los hijos e hijas se convierten en moneda para hacer daño al otro, al excónyuge. Muchas criaturas quedan a merced de los sentimientos de venganza, miedo, rabia, desamor€ de sus padres y madres. Los adultos somos capaces de seguir adelante y rehacer nuestra vida pero veo niños y adolescentes perdidos, mal queridos, heridos y solos por malas separaciones, algunas enquistadas que parecen no serenarse nunca.

¿Cómo ha evolucionado en España el nuevo concepto de familia con el desapego cada vez mayor a la religión o la legalización del matrimonio homosexual?

En el seno de las familias hay más naturalidad de la que pensamos y en nuestra sociedad, además, hay menos violencia que en otros países. Recordemos que cuando Francia aprobó la ley de matrimonios homosexuales se produjeron disturbios muy serios en las calles. Aquí lo celebramos y nos fuimos de boda. En las familias se valora mucho el afecto y consideramos legítimo la búsqueda de la felicidad. La lucha por estos dos valores ha alejado a muchas personas de las religiones que no respetan estos principios y les ha dado fuerzas para visibilizar su derecho a ser auténticamente quienes son, enfrentándose a discusiones familiares, prejuicios, soledad, etc. También está ayudando mucho el hecho de tener una sociedad civil formada por estas mismas familias cada vez mejor organizada, que ha creado colectivos para visibilizar el derecho a ser feliz y vivir dignamente a cualquier ser humano más allá de su orientación sexual y teniendo en cuenta el género. Con este apoyo ya han nacido nuestros adolescentes actuales, lo saben y son capaces de usar dicho apoyo si es necesario. En general, es una generación menos prejuiciosa y más respetuosa.

Cada vez son mas generalizadas separaciones entre parejas. ¿Falla el amor y el amor a la antigua se ha quedado desfasado y hay que revisar las relaciones?

Fallan varias cosas. Creo que la primera es la comunicación, que propicia la intimidad y el entendimiento; que ayuda a llegar a acuerdos y a aclarar los malos entendidos y gestionar los conflictos. Falla cuidar y respetarse a uno mismo y a la otra persona. Falla no tener espacios y proyectos, tanto individuales como de pareja, ilusionantes y realizables. Falla la satisfacción sexual, no tanto la frecuencia, que no es tan importante como la calidad. Falla cómo compaginar seguir teniendo tiempo como pareja y cómo tener tiempo para hacer de padres. Falla la convivencia en el día a día y la rutina que se adueña de todo. Falla si no hay ingresos suficientes para tener una vida digna, si no se pueden cubrir las necesidades más básicas. Y falla cómo entendemos el amor. Si está basado en el amor romántico, en la dominación de la otra persona porque me perteneces o porque estoy buscando salvar a la otra persona o, en la sumisión, porque busco quien me salve a mí, o porque creo que el amor es obediencia y debo hacer lo que tú quieres, aunque para ello haya que anular mis necesidades, mis intereses, mis tiempos, etc. La idea de estar fusionado o entregado a la otra persona acaba anulando y matando los sentimientos de autoestima y valía personal. Y acaba con la relación.

Usted también es sexóloga. ¿Sigue siendo el sexo un tabú, especialmente a nivel educativo?

La sexualidad sigue siendo una asignatura pendiente desde que existe la democracia en este país, tanto en las familias como en la escuela y en cualquier estamento de nuestra sociedad. Negamos lo evidente: somos seres sexuados que deseamos sentir placer, amor, cuidado, respeto, intimidad solos y en pareja... Negamos el derecho a tener información afectiva y sexual a nuestras chicas y chicos por un miedo irracional a que hablar de sexualidad sea animar a tener relaciones sexuales. Es todo lo contrario: es animar a trabajar la propia autoestima, a conocer, respetar y valorar nuestro cuerpo y nuestros sentimientos; saber lo que queremos, cómo, cuándo y con quién lo queremos. Es saber y poder decir no a la intimidación, al abuso sexual del otro, al sufrimiento. Es evitar enfermedades de transmisión sexual y es elegir cuándo tener descendencia de forma consciente y responsable.

Pues parece que se fomenta la ignorancia, más que el conocimiento.

Si le sumamos a la ignorancia sexual la dificultad de comprender y gestionar las emociones (la atracción sexual, el amor, etc.) y le añadimos los mitos sobre el amor romántico de las películas y las canciones, así como la publicidad y videojuegos erotizados despersonalizando, tenemos una bomba de relojería colocada en las manos de la siguiente generación. En mis charlas de educación afectivo-sexual, las chicas y chicos de 14 y 15 años me preguntan lo mismo que nos preguntábamos nosotros hace 40 años. No hemos avanzado nada, miramos para otro lado y confiamos que se lo cuenten otros. Eso se llama negligencia.

Entonces, sigue siendo tabú.

Efectivamente. Se oculta y solo se exhibe la cara más oscura: el abuso, la violación, la pornografía, la pederastia, etc. Sin embargo, sobre todo el sexo es placer, encuentro, alegría, intimidad, respeto, empatía, libertad. Existe sexualidad en el ser humano desde bebés. Nos tocamos y acariciamos nuestro cuerpo porque eso nos permite tener conciencia corporal, saber que ese es tu cuerpo y que te gusta ser quien eres. Pero la discriminación empezará pronto y si es una niña la que se toca sus genitales, le diremos que eso no se toca, pero si es un varón nos hará gracia. Nuestra sociedad niega a las mujeres el derecho a conocer sus cuerpos; la masturbación femenina es uno de los grandes tabúes. No se nos anima a vivir una sexualidad elegida, desarrollada a partir de nuestros propios sentimientos, deseos e intereses. Se nos prohíbe decir no y muchos creen que cuando una mujer dice no, en realidad es un sí. Eso es sexismo. Incluso mujeres muy conscientes de su sexualidad son capaces de mantener relaciones sexuales sin querer, sólo por contentar a su pareja. Y eso las destroza psicológicamente. Pero también se discrimina al hombre, exigiéndole ciertos roles sexuales, ciertas prácticas y comportamientos, negándole algunos de los sentimientos fundamentales como son el miedo y la tristeza. El porno ha hecho mucho daño. De hecho, los chicos, en todos mis talleres, siempre me preguntan si hacer el amor es como se ve en ese tipo de películas. Jamás las chicas me han hecho esa pregunta.

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