Piden diez años de prisión para el hombre que intentó quemar la caseta de su expareja

El Ministerio Fiscal considera que J.G.R.V. intentó asesinar a la mujer el pasado 30 de enero de 2015 tras derramar un líquido junto a la vivienda de ésta

04.04.2016 | 13:51

El Ministerio Fiscal ha pedido este lunes 4 de abril diez años de prisión para un hombre al que acusa de intentar asesinar a su expareja al quemar la caseta en la que vivía en la capital tinerfeña, y para quien su defensa reclama la absolución por considerar que no se ha probado su participación.

El acusado es J.G.R.V. quien, según su expareja M.A.C.P. hacia las 8 de la mañana del 30 de enero de 2015 tiró un líquido junto a la caseta en la que vivía la mujer en la calle Mercedes Pinto de la capital tinerfeña.

Durante la vista celebrada hoy en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife declaró que había convivido con esa mujer durante dos meses y medio y que en la mañana en la que se produjo el incendio él había salido de casa de sus padres en guagua para dirigirse al centro en el que seguía un tratamiento con metadona y donde fue detenido.

Los primeros en declarar hoy fueron dos agentes de la Policía Local, quienes dijeron que la mujer les hizo una descripción de cómo vestía y calzaba el autor del fuego y que si bien no le había visto la cara se trataba de su expareja.

La detención de J.G.R.V. se produjo unas dos horas después, indicaron los policías locales, los cuales reconocieron que en ningún momento opuso resistencia, y también declararon que la mujer no presentaba lesiones ni quemaduras.

Según los agentes, la mujer manifestó que estaba dormida cuando se produjo el incendio y que se despertó porque oyó un taponazo.

El acusado dijo que el día anterior se había enterado de que ella le había denunciado por malos tratos y por ello habían estado en un juicio que tuvo como resultado una orden de alejamiento, e insistió en que en ningún momento se acercó a la caseta el día que se produjo el incendio.

Aseguró J.G.R.V. que ese día salió temprano de casa de sus padres, en el barrio de Añaza, y en guagua se trasladó al centro en el que recibía metadona para recuperarse de su adicción a las drogas, para añadir que en 1996 había dejado el consumo de heroína.

La mujer declaró que fueron pareja unos dos años y medio y que tras oír los taponazos se subió a un sofá y miró a la calle, donde vio la cara de la persona que provocó el incendio.

Negó que haya consumido drogas y tras afirmar que sufre cáncer señaló que sus dos hijos, menores de edad, viven con sus padres.

También declaró la madre de M.A.C.P., quien reconoció que es mala la relación entre ambas y explicó que el día del incendio oyó una explosión y poco después observó cómo aparecía su hija, ya que la caseta está en un lugar próximo a su vivienda.

La madre opinó que la hija estaba en ese momento en su mundo y llena de pastillas, y comentó que si bien es una buena persona cuando está en la calle, en casa es un "diablo", e indicó que con anterioridad le había relatado que el ahora acusado la había amenazado.

El policía nacional que declaró como perito dijo que el incendio se originó por una llama directa y descartó que tuviera un origen eléctrico, y los peritos de los bomberos señalaron que cuando llegaron estaba abierta la puerta de la caseta y que en ella había mucha ropa.

La inspectora de la Policía Nacional ante la que declaró la mujer el día del incendio explicó que ésta dijo que hacia las 8 de la mañana vio las llamas, se subió a un sofá, pidió ayuda y observó a "Javi".

El Ministerio Fiscal considera que el acusado es el autor del incendio y en sus conclusiones ha pedido que en caso de no considerarse que es autor de un intento de asesinato pide ocho años de prisión por el incendio, además de seis meses por no cumplir la orden de alejamiento.

Para el abogado del acusado la denunciante es incoherente en sus acusaciones y en la identificación del autor del incendio, entre otros motivos, agregó, porque le llama "Javi", y también reiteró que la mujer ha variado su declaración en varias ocasiones.

A juicio de la defensa no hay pruebas que corroboren que J.G.R.V., que está en prisión desde hace cuatro meses por un delito que dijo desconocer, atentó contra la vida de M.A.C.P. y recordó que los policías que le detuvieron aseguraron que estaba limpio y aseado cuando lo localizaron.

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