Malos hábitos alimenticios

La manía de comer con el móvil

Un estudio universitario revela que los españoles atienden más a sus teléfonos y tabletas que a los alimentos cuando almuerzan o cenan

04.04.2016 | 13:51
La manía de comer con el móvil

La hora de la comida ya no es lo que era. ¿La responsable? La revolución tecnológica, como de costumbre. La mesa se convierte en un cuadro abstracto: al lado del tenedor, un teléfono móvil; en el lugar del vaso, una tableta; y como colofón final, la televisión enchufada y sin parar de funcionar. Se podría decir que los españoles comen hiperconectados. Al menos, esta es la conclusión a la que llega el estudio ¿Cómo comen los españoles?, realizado por la Universidad de Zaragoza a través de entrevistas online a 1.500 personas, de entre 18 y 65 años, representativas de la población española.

Entre los resultados más destacados se encuentra que la televisión acompaña a más de la mitad de la población durante las comidas. Incluso, un 90% atiende a la caja tonta mientras cena. Asimismo, ocho de cada diez individuos están más pendientes del móvil que de lo que comen y solo una cuarta parte de los españoles dedica su pausa del mediodía exclusivamente para comer. En definitiva, solo dos de cada diez españoles no usan ningún dispositivo mientras comen.

Aunque parezcan hábitos rutinarios y normalizados, lo cierto es que comer hiperconectados ocasiona consecuencias nocivas tanto físicas como psicológicas.

En el ámbito físico intervienen diferentes factores, como el poco tiempo que se dedica a comer, menos de 15 minutos entre semana, cifra que aumenta a medida que se suman años. Concretamente, los jóvenes entre 14 y 18 años son los que menos tiempo disponen para comer entre semana, dedicando solo para ello un cuarto de hora. Asimismo, cuentan con menos de media hora para almorzar si trabajan.

Esto cambia cuando se cumplen años, puesto que a partir de los 45, un 80% dedica más de una hora a la comida. En cuanto al sexo, los resultados del estudio indican que las mujeres disponen de pausas más breves, de 15 y 30 minutos. Mientras, la población masculina se toma descansos de 30- 60 minutos.

Los parámetros varían entre las personas que trabajan o no. Las primeras dedican un descanso de 30-60 minutos y los segundos de una hora. Lo mismo ocurre los fines de semana, donde tres de cada cuatro trabajadores invierten una hora para la comida. Esto provoca molestias que se asocian a una mala digestión, además de la pérdida de la sensación de saciedad y el que se tenga hambre al poco de comer. A todo esto se suma que el 60% de los españoles piensa que podría disfrutar más sus comidas.

Con respecto a las consecuencias nocivas psicológicas, la experta tinerfeña en alimentación consciente, Marta Mentado, indica que "a nivel psicológico, nos afecta porque no sabemos distinguir, al estar ocupados con los dispositivos y pensamientos, el hambre físico del emocional y entonces nos ponemos a comer sin entender a nuestro cuerpo". La psicóloga Mentado establece esta diferencia como: "El hambre física se da cuando prestamos atención a nuestro cuerpo, cuando sabemos qué hambre tenemos porque el cuerpo nos lo pide. El hambre psicológico es ansioso, es cuando abrimos la nevera y en función de lo que hay me digo: ¿qué puedo comer? Es el hambre de saciar un vacío emocional, una tristeza o una frustración". Estas consecuencias pueden agravarse a largo plazo, ya que las personas que no disfrutan de la comida terminan por no disfrutar del resto de las que hacen cotidianamente. "Esto ocasiona insatisfacción y probablemente ansiedad o estrés".

A su vez, cuando se tiene hambre emocional y se sacia "después te sientes culpable". "Además comes mucha cantidad lo que repercute en el peso y al comer rápido la información no termina de llegar al cuerpo y no te sientes saciado, terminas con el estómago pesado", añade la psicóloga.

Por ende, los dispositivos tecnológicos son factores determinantes a la hora de no disfrutar plenamente de los alimentos. La población está acostumbrada a echarse algo a la boca con la televisión como acompañante. El estudio informa de que se consume más televisión en la casa propia o la de los padres, hábito menos común cuando se come en restaurantes o en el trabajo.

El móvil rivaliza con fuerza con el televisor, ya que ocho de cada diez españoles están pendientes de este mientras llena el estómago. Un 60% deposita, además, su teléfono en la mesa, casi siempre con sonido. La mayoría de los ciudadanos que utilizan tanto el móvil, como tabletas u ordenadores, lo hacen para distraerse, consultar las redes sociales o informarse. Ante esto, Mentado puntualiza que "en relación a la alimentación consciente, son nocivos todos los dispositivos electrónicos porque no nos dejan estar atentos al momento de la comida".

En compañía

Entre tanta tecnología, el estudio revela que comer en compañía de otras personas beneficia en un 88% al prestar más atención a las comidas: se engulle más despacio, se saborean más los alimentos y aumenta la sensación de felicidad.

Los jóvenes españoles tienden a almorzar y cenar acompañados. Entre semana lo hacen en casa de sus padres o con amigos, mientras que los fines de semana suelen cenar fuera de casa y acompañados de amigos. Con respecto a los adultos con edades comprendidas entre los 45 y 65 años, suelen comer entre semana en sus propias casas y con sus parejas, y menos en la de sus padres. Mientras, los fines de semana tienden a comer con sus hijos y pareja antes que con amigos y otros familiares. El estudio destaca que, a lo largo del fin de semana, el lugar preferido para cenar sigue siendo el hogar, donde se está menos entre semana.

Pese a que en el estudio las comunidades autónomas con más representación son Andalucía (19%), Cataluña (17,1%), Madrid (15%) y la Comunidad Valenciana (12%), la psicóloga Mentado, de acuerdo con su experiencia, considera que son datos totalemente extrapolables a la situación que se vive en Canarias.

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