La mitad de los tratados con Ala Octa en el HUC tienen efectos secundarios

Los 32 afectados serán evaluados por el comité de expertos para fijar si es consecuencia del producto - Un paciente perdió la visión total

11.03.2016 | 11:51
La mitad de los tratados con Ala Octa en el HUC tienen efectos secundarios

El servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Canarias (HUC), tras hacer una revisión exhaustiva de los 67 pacientes en el que se empleó perfloroctano en intervenciones de retina, ha informado a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (Aemps) que finalmente pueden ser 32 los posibles casos afectados por este producto. En concreto, se trata de un artículo comercializado bajo el nombre de Ala Octa cuyo uso se ha paralizado después de que aparecieran efectos secundarios en pacientes de todo el país.

El pasado verano el hospital tinerfeño cifró en ocho los pacientes afectados por el producto, pero contactó con el resto de enfermos en los que se había empleado entre junio y diciembre de 2014 para realizarles una revisión con la repetición de todas las pruebas. Fuentes del centro hospitalario informan de que finalmente 31 de ellos presentan pérdida severa de visión del ojo afectado, desde lesión grave a disminución de la agudeza visual mientras que el otro ha perdido la visión total al ser operado de los dos ojos.

En cualquier caso, estos 32 pacientes deberán pasar ahora la revisión por parte del comité de expertos nombrado por la propia Agencia y formado por cuatro profesionales, entre los que se encuentra el doctor Miguel Serrano del HUC, dos miembros de las Aemps y el Instituto IOBA de Valladolid.

Este grupo está analizando a nivel todos los casos sugerentes de toxicidad de todo el país para determinar la relación entre los efectos que presentan los pacientes y el uso del producto. Al mismo tiempo se analizarán los lotes de ALA OCTA utilizados y se añadirá el informe de toxicidad específico. Será entonces cuando se fije el número de pacientes afectados por el producto.

Ala Octa se había empleado durante años en muchos centros de ámbito público y privado que tenía el código de la Comunidad Europea y, por tanto, cumplía sus normas. Desde el Hospital Universitario de Canarias, además de lamentar el daño a los pacientes, destacan que se suspendió su uso en enero de 2015. En julio de ese mismo año se dio alerta a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios en julio de 2015, tomándose como medida cautelar el bloqueo del uso del producto a nivel nacional y posteriormente se inició una encuesta a nivel nacional para determinar si existían otros casos similiares, detectándose en todo el país.

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