La tristeza de ver el paso atrás en la lucha

Cinco mujeres con "trabajos de hombres" (juez, policía, ganadera, empresaria y maestra de artes marciales) lamentan que la juventud retroceda en igualdad

08.03.2016 | 10:33
Un momento de la mesa de debate ayer en la Real Sociedad Económica Amigos del País.

Después de todo los que les costó romper barreras y lograr ser, simplemente, iguales, ven ahora con tristeza como la sociedad da un paso atrás. Esa pena es el sentimiento común de las cinco mujeres a las que ayer reunió la Real Sociedad Económica Amigos del País y que coinciden también en otros aspecto: su profesión está compuesta mayoritariamente por hombres. Pero más allá de su día a día, en el que aún hoy siguen enfrentándose a prejuicios, todas ellas destacan por haberse hecho un hueco cuando ser mujer lo hacía todo mucho más complicado. Por eso lamentan el retroceso, puesto que tal y como definió una de ellas "Lo que hemos logrado no lo hemos protegido y lo estamos volviendo a perder".

Son palabras de Encarna Expósito, directora y maestra del Club Escuela de Taekwondo de La Laguna y secretaria de la Federación Insular de este deporte en Tenerife, y que resumen el debate anterior realizado por Elena Delgado, subcomisaria y jefa de la Policía Local de San Cristóbal de La Laguna; María Mercedes Santana, juez magistrado de primera instancia del juzgado número cinco del mismo municipio; Mercedes Pilar Pérez, ganadera y miembro de la Asociación de Mujeres Rurales de Tenerife y María Díaz, empresaria de transportes, premio a la mejor empresaria de Canarias y galardón de oro por la Cámara de Comercio de Tenerife 2003.

Precisamente, el testimonio de María Díaz, propietaria de Transportes Mary y Josué fue el que reveló de manera más explícita la lucha incansable de una mujer por ser una más entre hombres, aunque lo más curioso de su historia es no fue el feminismo lo que le movió, sino el amor por su hija. Según contó, después de que sus padres la obligaran a casarse con un hombre para el que no valía nada y tomar la decisión valiente de separarse, se hizo a sí misma una promesa: "Mi hija no iba a ser como yo".

Ese afán por salir adelante le llevó a desempeñar multitud de trabajos, aparcando su vocación de matemática, hasta que apostó por lo que hoy es su vida, el transporte. "En aquel entonces solo le tenía miedo a dos personas: Franco y mi padre", recordó María Díaz, quien detalló que en Tenerife le negaron la tarjeta de transportistas por ser mujer, así que cogió por primera vez un avión para pedirla en Madrid. "He pasado por todo, pero sigo siendo obrera", resumió la empresaria la trayectoria de su vida, en la que según contó aún hoy se enfrenta a los prejuicios.

Similar es la historia de Mercedes Pilar Pérez, que aún en pleno siglo XXI es la única mujer que acude a romerías y arrastres de ganado, según aseguró. Dijo que llegó a su oficio por "circunstancias de la vida porque no había trabajo y debía sacar adelante a la familia".
"Siempre fui mal mirada porque decían que era un trabajo de hombres", confesó antes de insistir en que a pesar de todo el esfuerzo, se siente más que orgullosa de su profesión. Por eso no entiende que cuando acude a centros escolares para realizar alguna actividad vuelva a sentir esas miradas de extrañeza en los más pequeños o lo que es peor, que a su hijo le hagan burla "solo porque su madre tiene vacas".

A Encarna Expósito le costó algo menos, aunque también llegó a taekwondo de casualidad. "Mi padre no lo entendía pero con perseverancia y lucha es como se llega a ser lo que uno quiere ser", aseguró antes de añadir que ahora como profesora se esfuerza por evitar esos estereotipos en sus clases: "Sé que si las chicas se preparan con chicos les hará más fuerte", comentó.

La misma lucha constante y el trabajo duro es el argumento que emplearon Mercedes Santana y Elena Delgado para explicar su puestos de trabajo, aunque ambas coincidieron en destacar que "donde falta la igualdad es en los altos cargos". En el caso de la magistrada, considera que avanzar en la carrera judicial y compaginarlo con la familia es lo complejo, puesto que, entendió, "las tareas de los hijos aún están vinculados a la mujer".

La subcomisaria lamentó la todavía disparidad entre hombres y mujeres en el cuerpo de seguridad e informó de que "de cada promoción de la Policía Local de La Laguna solo el 15% son féminas". Fue Delgado la que alertó en primera instancia del retroceso en este sentido en la sociedad: "Se han dado pasos, pero los jóvenes de hoy en día son diferentes y ahora son muchas las chicas que quieren ser princesitas". La respuesta la dio María Díaz: "Hay que promover que se luche porque si yo pude, cualquier mujer puede".

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