Festival Atlántico Tenerife Noir

Yanet Acosta presenta el sabor de la cocina canaria en la novela negra

La escritora comparte hoy con el cocinero Lucas Gamonal un recorrido gastronómico por este género - La tinerfeña inaugura mañana la sección de entrevistas cruzadas

06.03.2016 | 12:00
La periodista y escritora tinerfeña Yanet Acosta.

"Las novelas tienen un ritmo, una música, un aroma y, por supuesto, un sabor", así explica la escritora y periodista tinerfeña, Yanet Acosta, el enfoque con el que presentará su primera intervención en el Festival Atlántico Tenerife Noir. Acosta se propone presentar el sabor de la cocina canaria del género noir, al tiempo que desgranará los sabores de la novela negra para acabar con un ejemplo de novela negra gastronómica, su obra El chef ha muerto.

Para ello contará con la participación del cocinero Lucas Gamonal, que ofrecerá una tapa elaborada por él en cada pase, para recrear con la imaginación y el paladar el sabor de novela noir. "Nos hemos coordinado para que la sugestión de la palabra se complete con el sabor", anuncia la escritora tinerfeña.

El encuentro, que será hoy a las 19:00 horas en la sede del Equipo PARA en Santa Cruz, es una oportunidad única para degustar el sabor del género y, también, paladear el sabor de la gastronomía canaria en la novela negra, según aparece en libros de autores foráneos, y en libros de autores canarios que también la recogen. Mañana,Acosta iniciará con Mariano Gambín la sección de entrevistas cruzadas Canarios en su tinta, a las 17:00, en la librería Agapea.

En uno de los primeros libros donde aparece una mención al sabor canario, el cuento El barco fantasma, de Manuel Vázquez Montalbán, se pasa por Tenerife una y otra vez buscando la gastronomía canaria en los restaurantes y no la encuentra. "Eso era muy habitual en los años 80", apunta la escritora, "incluso en los 90, no era fácil encontrar un potaje en un restaurante. No se podía encontrar una cazuela de pescado, un puchero€ esos platos tan caseros no se mostraban en las cartas".

Eso fue así, señala, porque "había una falta de confianza en nosotros mismos", un fenómeno que ocurrió en distintos lugares del mundo abiertos de repente al turismo, en los que la oferta gastronómica "intenta asemejar a la de los países que nos visitan". Sin embargo, con el paso del tiempo, "nuestras islas han ido creciendo en confianza en sí mismas y también en la gastronomía y la literatura", explica, de forma que en Canarias la novela negra y la gastronomía han experimentado un proceso casi paralelo en los últimos años.

Ahora, "estos platos tradicionales no solo están presentes en restaurantes de las Islas, sino que la cocina canaria los ha elevado a la exquisitez", lo que permite encontrar en "elaboraciones con la papa negra o con el gofio en restaurantes donde se sientan a comer los mejores críticos y los mejores comensales de toda Europa", porque, "hemos reconocido que tenemos unos ingredientes fantásticos, unas elaboraciones maravillosas que son un ejemplo de una fusión histórica de África, América y Europa, pasadas por nuestro propio tamiz, con una visión muy portuguesa, y hemos cogido confianza".

Es un proceso "muy a la par de lo que ha ocurrido en la literatura, esa madurez que estamos teniendo como ciudadanos del mundo con el nombre de Canarias por delante", como ocurre también con autores como Alexis Ravelo o Mariano Gambín, que demuestran que es posible triunfar escribiendo desde las Islas.

Entre las menciones a Canarias en la literatura negra europea, Acosta apunta una referencia en la novela El Chino, del sueco Henning Mankell, en la que la jueza protagonista sueña con llegar a las Islas como un paraíso para descansar. En cambio, "un autor canario, como Alexis Ravelo, refleja muy bien ese infierno en el paraíso, sus obras muestran ese otro lado de Canarias".

La gastronomía tiene una relación intensa con el género negro. Tanto, que existe un subgénero negro gastronómico, que está creciendo en la narrativa noir española. "El de la alta cocina es un mundo lleno de cuchilladas, en el que no todos se llevan bien. Ahí hay grandes problemas", asegura la escritora, que tuvo la oportunidad de asistir como testigo de primera fila en su calidad de periodista a la "revolución gastronómica" vivida en el país, que ella sitúa con la publicación de Ferrán Adriá en la portada del diario The New York Times en 2003. La experiencia periodística le permitió narrar ese proceso en su novela El chef ha muerto, con "una trama que es un regalo de la propia realidad".

Las referencias gastronómicas son además, una herramienta literaria usada con toda la versatilidad que les permite su imaginación. "Así comes, así eres" puede ser un sistema útil para la descripción psicológica de los personajes; otros autores emplean la forma de matar a los animales para preparar la comida como imagen de la crueldad. Las posibilidades son tantas como los autores o las obras.

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