Violencia de género

Marián Franquet: "En los pisos para víctimas de violencia de género ahora hay chicas de 14 años"

Marián Franquet, directora del Instituto Canario de Igualdad desde el año pasado reconoce que la crisis ha hecho retroceder los derechos de las mujeres

06.03.2016 | 00:37
La directora del ICI, Marián Franquet, durante la entrevista.

Marián Franquet es la directora del Instituto Canario de Igualdad (ICI) desde el año pasado. Reconoce que la crisis ha hecho retroceder los derechos de las mujeres. Mantiene que el sexo femenino ha sido el más afectado por los recortes de los últimos años y señala que las mujeres aun tienen serias dificultades para acceder a las esferas donde se maneja el poder. Además, se mostró preocupada de que haya retrocedido la percepción de la violencia de género entre los jóvenes canarios.

¿Durante los últimos años de crisis las mujeres han perdido derechos?

Sí, claramente y en muchos ámbitos que no son baladí. Hemos retrocedido si hablamos de violencia de género en todo lo que tiene que ver con la sensibilización, porque ha habido un recorte importante en recursos. Además, la crisis económica ha empobrecido muchos más a las mujeres, ya que hemos sido las primeras en ser expulsadas del mercado laboral. Los recortes en la Ley de Dependencia también han sido tremendos para las mujeres, porque se ha obligado a muchas a ser las únicas cuidadoras de estas personas, teniendo que dejar de trabajar.

¿Ha tenido más consecuencias además de las económicas?

También tiene un coste en su salud. Estamos viendo el deterioro de la salud de las mujeres por culpa de la crisis, porque los subreesfuerzos que están haciendo, la mala alimentación, el cuidado de mayores y tener que compaginar dobles jornadas tiene una repercusión, no es gratuito.

¿Por qué cree que se sigue manteniendo la brecha salarial entre hombres y mujeres?

Estamos reclamando al Estado que se legisle para evitar la brecha salarial porque los convenios dicen una cosa, pero luego las empresas con otro tipo de recovecos hacen otra. Canarias es una de las comunidades con menor brecha salarial, pero lejos de lo que pueda parecer esto es muy mala noticia. No es porque las mujeres tengan mejores salarios y se acerquen a los de los hombres, es porque ellos han reducido el suyo, así que se ha equiparado la brecha pero a la baja. Una de las medidas que se pueden tomar para acabar con la brecha salarial es transparentar las nóminas.

¿Por qué todavía se siguen manteniendo estas diferencias?

Mientras la sociedad siga teniendo ese reparto de roles y la mujer sea la cuidadora social esto va a seguir siendo así. El día que los hombres asuman el 50% de esa responsabilidad familiar, el empresario mirará únicamente la capacitación profesional.

¿Por que no se refleja la igualdad jurídica en la sociedad real?

Tampoco la legislación es tan completa, se ha avanzado muchísimo, pero no tanto en la aplicación de las leyes. Luego hay otras que tenemos que seguir mejorando, por ejemplo, en equiparar las bajas por maternidad. Se ha ido aumentado el tiempo de permiso de los padres, pero no es suficiente. Además, mientras juguemos con la voluntariedad no estará nada solucionado. Tenemos una sociedad que todavía no confía en los hombres para los cuidados y a unos hombres que no se han implicado al 100%..

¿Usted apostaría porque la baja de paternidad fuera obligatoria?

Obligatorio e igual. Lo que pasa es que una cosa es decirlo y otra que la sociedad esté preparada para hacerlo. Tenemos que ir poniendo recursos para ir dándole la vuelta, despacio pero sin pausa, a ese modelo de sociedad. Pero en algunos casos hay que tomar medidas valientes, que aunque suenen chirriosas son necesarias para avanzar.

¿Qué opinión le merece que políticas de primera línea, como Patricia Hernández o Soraya Sáez de Santamaría, renunciaran a parte de su baja por maternidad?

Los permisos de maternidad son iguales que el derecho al aborto, tu tienes que ser libre para poder decidir si lo haces o no lo haces, pero necesitas todos los condicionantes sociales para que tomes la decisión que tomes, en ningún momento salgas perjudicada. En determinados ámbitos tus decisiones son ejemplarizantes, porque son visibles. Las decisiones tienen que ser personales, es cierto que están en el punto de mira, pero por encima de todo, lo que siempre defenderé es la libertad de las mujeres para vivir su maternidad como les de la gana.

¿Todavía existen sectores laborales en Canarias donde el acceso es mucho más difícil para las mujeres?

Las mujeres tienen muchos problemas para acceder a cargos directivos, es lo que se llama el techo de cristal. Cuando llegamos a donde se maneja el poder, las mujeres desaparecen. A nivel de profesiones hay algunas claramente masculinizadas como la construcción, el mantenimiento o el ejército. Además, también hay profesiones feminizadas, por ejemplo las camareras de piso. Jamás he visto un camarero de piso, de echo se inventaron otra categoría para los hombres que se dedican a la limpieza de los espacios comunes en los hoteles, no vaya a ser que los confundan con lo que hacen ellas.

La violencia de género es la máxima expresión de la desigualdad, ¿por que sigue existiendo en la actualidad?

Precisamente porque no tenemos igualdad. La desigualdad tiene distintas consecuencias, la más grave la violencia de género porque hay mujeres a las que les está costando la vida. Mientras sigamos criando a jóvenes pensando que somos diferentes y que las relaciones tienen que ser un modelo en el que ellas están en la sumisión y ellos en el poder, no podremos romper ese círculo.

¿Han afectado los recortes de los últimos años a los programas de atención y a los de concienciación?

Claro que han afectado. Una de las medidas que tomó el Gobierno nacional fue quitar Educación para la Ciudadanía, que era una asignatura fundamental para educar en valores. En Canarias se hizo un esfuerzo para intentar paliar esta situación con el curriculum propio. Teníamos muchísimos programas y dinero que venía del estado que han desaparecido. Intentamos suplir y mantenerlos, pero el recorte está y es muy difícil.

Uno de los aspectos que más preocupa actualmente es la repetición de los roles de género en los más jóvenes. ¿Qué está haciendo el instituto para prevenirlo?

Es el objetivo número uno que se ha marcado el instituto en 2016. Los datos nos confirman que hay un claro retroceso en la percepción de la violencia de género entre los jóvenes. Ahí estamos trabajando desde educación y juventud para poder incidir en los jóvenes. Un dato, en los recursos alojativos para víctimas de violencia había chicas de 14 porque sus madres eran las víctimas, ahora tenemos a niñas de esa edad como víctimas directas.

Otro de los temas en los que está trabajando el instituto es en la situación de la prostitución en el Archipiélago, ¿qué tipo de trabajo están realizando?

Me he reunido con Médicos del Mundo y con más personas que están trabajando en el ámbito de la prostitución para poder diseñar una estrategia de intervención. Realmente es terrible lo que está pasando con las mujeres prostituidas, son víctimas de la violencia de género. Son utilizadas, están pasándolo muy mal tanto física como psicológicamente. Además, están socialmente excluidas. Las tenemos a la vuelta de la esquina, pero esta sociedad lo tiene absolutamente normalizado. No puede ser que se trate a una mujer de esa manera y que sea algo normal. Tenemos que actuar, es complicado, pero estamos decididas a meternos en este campo y dar los pasos que sean necesarios para que puedan tener una vida digna.

¿Es un campo en el que nadie se ha querido meter hasta ahora?

Creo que no se han metido porque no interesa. La economía tira mucho y esto da mucho dinero a mucha gente, menos a ellas.

¿Cuál es ahora mismo la situación?

Hasta hace no tanto tiempo había muchas mujeres extranjeras que ejercían la prostitución en las calles. Las mujeres extranjeras se han ido y ahora hay muchas más canarias. Además, hemos constatado que ha aumentado mucho la prostitución en los pisos particulares. Es un fenómeno distinto donde es más difícil entrar para poder ayudar a las mujeres. Hay incluso mujeres que habían dejado la prostitución y que han vuelto por la situación económica. La crisis ha variado el escenario y tenemos que tener claro cual es el diagnósticos para poder actuar. Además, hay que conocer también a los clientes. Tengo la teoría de que para acabar con la prostitución hay que trabajar fundamentalmente con los clientes, porque el día que no existan no existirá la prostitución.

¿Pero con una labor de concienciación o de penalización?

Fundamentalmente de concienciación, eso sería lo ideal. Pero esto es como el tráfico, te tienes que poner el cinto es por tu bien, pero si no te lo pones te multan.

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