El vuelo azul desde Tenerife hasta Brasil

Loro Parque Fundación envía a zoológicos del país americano nueve ejemplares de guacamayo de Lear criados en la Isla

25.02.2016 | 00:39
Loro Parque ha logrado la cría de 36 ejemplares de guacamayo de Lear desde su llegada en 2006.

No es tan conocido como el Spix ni tan impresionante como el Jacinto pero el Leari completa el trío de guacamayos azules. Tres especies que se encuentra en diferentes categorías de protección para evitar su desaparición y a cuya recuperación colabora de manera activa Loro Parque Fundación. De hecho, en un década han logrado la cría de 36 polluelos de este animal.

Nueve de ellos partieron ayer desde Tenerife con destino a Brasil, país de procedencia de este tipo de guacamayo, dentro del proyecto internacional para su recuperación. Forma parte del objetivo de la Fundación que preside Wolfgang Kiessling del cuidado de la fauna. En el caso del Leari, fue la reputación de las labores de la institución tinerfeña lo que llamó la atención del gobierno brasileño.

"Nos llamaron para ver si lográbamos la reproducción y nos enviaron dos parejas", indica el conservador de Fundación Loro Parque, Juan Cornejo. Eso fue en 2006 y en la primavera de 2007 celebraron el nacimiento de las primeras crías. Según indica el biólogo Rafael Zamora, "los primeros fueron criados por una pareja de adopción", es decir, otra especie de guacamayo más madura, "para garantizar que salían adelante".

Es normal la preocupación del equipo de Loro Parque Fundación puesto que se trata de un especie considerada en peligro de extinción. En 2001 apenas se tenían contabilizados 242 guacamayos de Lear y en la actualidad se registran alrededor de 1.200 ejemplares. Cornejo explica que el mayor peligro de esta especie es su propio hábitat natural: "La agricultura ha ido cercando el desierto en el que viven y cuando intentan acceder a los cultivos privados de la población, los propietarios les disparan", señala, antes de asegurar que "la mortalidad de este tipo de guacamayo responde fundamentalmente a las armas de fuego y de hecho la mayoría de los que se encuentran en libertad tienen heridas de este tipo".

Así fue disminuyendo el número de estos loros hasta que el gobierno brasileño se tomó en serio las acciones en materia de conservación y reproducción. Varios son los centros y zoológicos que disponen de parejas de esta especie para ampliar los ejemplares, aunque según Cornejo, "el mayor éxito lo está teniendo Loro Parque y un zoo de Catar".

De hecho, en el propio país de origen del Leari "el primer pollo en cautividad nació el pasado año". La dificultad ?de la reproducción en cautividad radica en la particular manera en que el guacamayo de Lear fabrica sus nidos, en cuevas inmensa en la piedra de su desierto. En el centro de cría de Fundación Loro Parque recrearon esa roca en las jaulas de las dos parejas enviadas desde Brasil, y ahí es donde han nacido 36 ejemplares.

Otro problema que tienen es que este tipo de especie registra una reproducción muy lenta pues apenas pone uno o dos huevos al año, lo que hace que la recuperación de la especie deba tomarse con mucha paciencia.

El destino de los nueve guacamayos que vuelan en avión desde ayer hasta Brasil serán varios centros y zoológicos en los que tendrán en unos años que empezar a formar sus nuevas familias. Todo ello con el objetivo en un futuro, recuerda Juan Cornejo, de devolverlos a la libertad.

Precisamente, la función del proyecto en el que participa Loro Parque Fundación tiene una vertiente directa en el hábitat natural de esta especie. Según explica Cornejo llevan a cabo acciones de compensación, esto es, "si el dueño de los cultivos afectados demuestra que fueron destrozados por guacamayos de Lear se les compensa económicamente para convencerles de que no los maten".

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