La ULL tiene más de 300 especies en sus 240.000 metros cuadrados de jardines

La institución reutiliza como abono natural el 70% de los residuos que genera el mantenimiento de sus zonas verdes

21.02.2016 | 02:58
La ULL tiene más de 300 especies en sus 240.000 metros cuadrados de jardines

La imagen de los estudiantes en el césped de los campus universitarios es habitual, más si cabe en el caso de la Universidad de La Laguna (ULL) donde el buen tiempo especialmente en Guajara invita a esta estampa. Pero los jardines de la institución tinerfeña van más allá de la hierba, ya que en sus casi 420.000 metros cuadrados de zonas verdes se acumulan más de 300 especies de fauna.
Dedicados a su cuidado están las 13 personas que forman parte del equipo de jardines, coordinado por Francisco Oramas y perteneciente al servicio de mantenimiento del centro académico. El personal, distribuido por los diferentes campus y espacios de la Universidad lagunera, se encarga de controlar la poda o el riego y, avisa Oramas, "vigilar los árboles para evitar la caída de ramas que provoquen daños".

Es una preocupación especial del equipo puesto que tal y como señala su responsable, tras el paso de la tormenta tropical Delta se comprobó que las consecuencias del viento pueden ser catastróficas. "Es lo peor que han pasado los jardines de la Universidad y costó mucho recuperar toda la fauna", explica el coordinador de jardines, que insiste en que es especialmente relevante cuidar la poda.
Eso sí, es una tarea ardua y compleja, especialmente si se tiene en cuenta la gran variedad de especies que adornan los espacios verdes de la ULL y que recientemente ha ganado unos 5.000 metros cuadrados de verde solo con la construcción del edificio que alberga los estudios de la Sección de Bellas Artes.

En los últimos tiempos, en medio de la difícil situación económica y amparados por la preocupación acerca de la sostenibilidad, el equipo de mantenimiento de los jardines ha apostado por la gestión de sus residuos, hasta tal punto que según asegura Francisco Oramas, "se está aprovechando los residuos de material vegetal que se generan en un 70%".

Dos son, por el momento, los avances empleados por la institución y en ambos casos a través de la adquisición de maquinaria. La primera de ellas consiste en una serie de cortadoras de césped que en lugar de retirar los restos "los deposita en el mismo terreno de tal manera que se convierte en abono", asegura Oramas, quien indica que "se nota además en el aspecto y la salud del manto verde". Hay tres de estos tractores, que concentran su tarea en el Campus de Guajara.

El segundo de los avances pasa también por la compra de un aparato, en este caso una biotrituradora que convierte los desechos de árboles, arbustos y otro tipo de plantas en compost. "El abono resultante se está empleando en las zonas ajardinadas de la institución además de en los cultivos de Ingeniería Agrícola", señala el responsable de jardines de la ULL.

Tras el uso de esta maquinaria, asegura Francisco Oramas, "de seis camiones de residuos, se ha quedado en que ahora se saca solo uno". En el caso concreto del césped, las mejoras técnicas han evitado el traslado de 15 contadores cada día que se corta, indica el responsable de los jardines de la Universidad lagunera.

Dentro de las medidas de contención del gasto se encuentra el riego automatizado, un sistema que permite el empleo de agua solo cuando sea necesario. "No se activa cuando se detecta que ha llovido puesto que dispone de un sensor para anularlos", indica el responsable de los jardines quien añade que "solo en Guajara hay 62 válvulas".

A ello se suma que "antes el agua procedía del Ayuntamiento de La Laguna y ahora es propia, con lo cual se reduce el gasto", dice Oramas que cuantifica la reducción en un 30%. Además, anuncia que en cuanto se concluya el proceso de la canalización para que el agua depurada en Santa Cruz de Tenerife ascienda hasta la zona de Anchieta, "la institución podrá tender conexión en Bellas Artes, el campus de Guajara y el Servicio de Deportes".

Quebraderos de cabeza

Precisamente, admite el responsable de los jardines de la ULL que la zona deportiva es la que da más quebraderos de cabeza al equipo encargado de su mantenimiento. "Está subcontratado el servicio porque el cuidado de las instalaciones requiere de una maquinaria específica para un sistema de corte diferente al habitual que la Universidad no tiene y que además su adquisición no saldría rentable".
Pero más allá de las infraestructuras deportivas, las instalaciones ajardinadas de la Universidad comprenden más de lo que puede parecer. El equipo se encarga de las zonas verdes de los campus de Anchieta, Central y Guajara, los tres colegios mayores y la Residencia Universitaria Parque Las Islas, el Rectorado, las secciones de Ciencias de la Salud en Ofra y Náutica en Santa Cruz y las instalaciones conocidas como aparejadores.

En todas ellas se suman más de 300 especies de fauna, aunque según Francisco Oramas la que más abunda es la palmera, especialmente la palmera washingtonia, de las que tienen más de 160 ejemplares. "Desde el título de Ingeniería Agrícola se está elaborando un inventario más detallado de todas las especies", puntualiza Francisco Oramas, quien sí cita algunas de las especies con mayor presencia en la institución académica, como el pino canario, las adelfas o las calistenias.

Cada una de ellas requiere un cuidado distinto, algo en lo que el personal de mantenimiento ya se ha adecuado. En ese sentido, explica Francisco Oramas que las épocas de poda están planificadas para invierno en el caso de los árboles mientras que para las palmeras eligen la primavera. "Además, se trata de tareas que en la mayor parte de los casos hay que desempeñar en períodos no lectivos o fines de semana para no entorpecer la actividad de la Universidad", señala el responsable de jardines que cita de ejemplo la poda de los árboles que rodean la mayoría de las zonas de aparcamiento de la ULL: "Hacerlo durante las clases es inviable porque supondría un riesgo mayor y porque se tardaría mucho más", resume.

Algo similar ocurre con el cuidado del césped, puesto que las máquinas que se emplean para cortarlo producen un ruido inevitable, lo que les obliga a "intentar realizar estas tareas en los momentos en los que no haya clases en las aulas cercanas al jardín correspondiente". Esta labor de coordinación con las actividades propias del centro docente lagunero se repite en el cuidado de los jardines interiores, entre los que destacan los presentes en los conocidos como edificios departamentales de Guajara.

Los despachos de Psicología, Geografía e Historia y Filología comparten su espacio con zonas arboladas que deben ser cuidadas de una forma diferente. "No podemos retirar las hojas si están realizando tutorías, por ejemplo", comenta Francisco Oramas quien señala que además en estos momentos vigilan de cerca una palmera que ya ha crecido hasta el techo "y que en breve habrá que cortar", hecho que deberá compaginarse con la ausencia de actividad en el edificio.

Precisamente, la falta de previsión respecto a las especies que se incluyen es una de las complicaciones de los campus puesto que según señala el responsable "muchos se incluyen dentro del proyecto arquitectónico y con el paso del tiempo se comprueba que no deben estar en esa zona". Es lo que ocurre, por ejemplo, con las raíces que interrumpen las aceras en algunos de los aparcamientos de Guajara y que "están en proceso de sustitución".

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