Cupido se deja un flecha en el cielo

Un bólido atraviesa el firmamento del Archipiélago en la noche del domingo a 15 kilómetros por segundo

16.02.2016 | 02:20
La cámara de AMOS instalada en Tenerife.

La noche de San Valentín se iluminó en el cielo canario como si de una flecha del mismísimo Cupido se tratara. La causa, no obstante, fue algo menos mitológica y más científica: un bólido atravesó el firmamento para desaparecer en medio del océano Atlántico instantes después. La imagen fue captada por las cámaras instaladas por la Universidad de Bratislava (Eslovaquia) en los dos observatorios del Archipiélago.

El investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), Miquel Serra-Ricart, explica que en realidad se trata de un fenómeno relativamente frecuente puesto que "lo normal es captar uno de estos bólidos cada dos o tres semanas y de hecho se calcula que cada noche caen entre 20 y 30 estrellas fugaces", que es como se les conoce popularmente.

En términos científicos, son un fragmento de algún tipo de objeto celeste que al entrar en la atmósfera terrestre "emiten luz porque se calientan y se vuelven incandescente", señala Serra-Ricart, quien añade que la particularidad del que cruzó el cielo isleño en la noche del pasado domingo es que lo hizo a un velocidad lenta. En concreto, los astrofísicos calculan que el bólido cruzó el firmamento hasta su destino en el mar a unos 15 kilómetros por segundo "frente a los 50 o 60 kilómetros por segundo que se suelen registrar por ejemplo en lluvias de estrellas como las Perseidas".

Esta lentitud relativa y la brillantez con la que se observó permitió al equipo investigador eslovaco del proyecto AMOS captar un sencillo vídeo en el que se aprecia a la perfección el bólido. Según los cálculos de los científicos, en concreto esto cuerpo celeste "tenía un tamaño similar al de un pelota de fútbol antes de entrar en la atmósfera terrestre", indica el investigador del IAC. Eso sí, al entrar en contacto con la bóveda del planeta el meteoro se va destruyendo y, dice Serra-Ricart, que pudo perderse en el océano "como una pequeña piedra de unos 200 o 300 gramos y apenas unos seis centímetros de diámetro".

El fondo del mar es el destino habitual de este tipo de bólidos, aunque en alguna ocasión han llegado a impactar sobre la Tierra. De hecho, el objetivo del proyecto eslovaco es precisamente "vigilarlos con la intención de siguen algún patrón para su entrada en la atmósfera", resume el científico del Instituto tinerfeño quien añade que para ello se han instalado dos cámaras, una en el Observatorio del Roque de Los Muchachos en La Palma y la otra en el Observatorio del Teide en Tenerife.

La caza del último fragmento, en Vilaflor hace un año

El proyecto eslovaco instalado en los dos observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) pretende cazar imágenes de los meteoros que dejen su estela en firmamento. Con el nombre de AMOS, esta iniciativa ha captado vídeos, fotos y hasta trayectorias de numerosos de estos cuerpos celestes gracias a las cámaras ubicadas en el Observatorio del Roque de Los Muchachos en La Palma y el Observatorio del Teide en Tenerife. Aunque según indica el investigador del IAC Miquel Serra-Ricart lo frecuente es que el destino de estos bólidos sea el océano, en ocasiones las pequeñas rocas resultantes acaban en tierra firme. Así ocurrió hace aproximadamente un año cuando un meteoro aterrizó en Vilaflor. Fue el mismo proyecto el que localizó el destino de aquel meteoro en mayo del pasado año y hasta esa zona tinerfeña se dirigió un equipo del Instituto de Astrofísica de Tenerife, liderado por el propio Serra-Ricart y varios de los científicos eslovacos participantes en el proyecto.
No hubo entonces suerte, según recuerda el investigador del Astrofísico quien señala que "los cálculos de la trayectoria llevaron al equipo de científicos hasta una zona delimitada de Vilaflor de en torno a un kilómetro cuadrado.

Además, indicó que por su propio tamaño, unos cuatro o cinco centímetros, es posible que haya quedado oculta o caído en una grieta. No es viable que se les pasar por alto en la búsqueda puesto que argumenta que "es totalmente diferente a las piedras terrestres, mucho más oscura, con mayor densidad y por tanto más pesada según datos de otros fragmentos localizados", relató Miquel Serra-Ricart tras aquella expedición. "Es muy complicado buscar una piedra de esas características y dependerá siempre de la zona de impacto", insiste el investigador del Astrofísico.

AMOS es un proyecto de la Universidad de Bratislava, en Eslovaquia, que tiene por objetivo rastrear la inmersión en la atmósfera de meteoros y estrellas fugaces de gran alcance. "No tienen un origen claro ni siguen un patrón determinado", lamenta el científico del IAC, quien señala que el hallazgo de un fragmento podría dar muchas pistas acerca de las características de este tipo de objetos celestes.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine