Canarias y la Universidad de San Petersburgo recuerdan la figura de Agustín de Betancourt

El ingeniero tinerfeño, reconicodo a nivel nacional e internacional, fue el primer científico en elevar un globo aeroestático en España

03.02.2016 | 12:07

La Consejería de Educación del Gobierno canario y la Universidad de San Petersburgo han iniciado contactos para coordinar lo actos de celebración del 260 aniversario del nacimiento del ingeniero tinerfeño Agustín de Betancourt, fundador de esa universidad rusa.

El viceconsejero de Educación y Universidades, Juan Manuel Santana, ha recibido al rector de la Universidad de Vías de Comunicación de San Petersburgo, Alexander Panychev, y al Vicerrector de esta institución, Igor Kisilev, para coordinar estos actos que se pretenden celebrar en 2018.

El viceconsejero consideró que este tipo de encuentros de colaboración internacional suponen "una oportunidad para la enseñanza en Canarias, abriendo un nuevo abanico de cooperación con el extranjero y permitiendo establecer lazos con universidades y fundaciones de gran relevancia en el panorama global", señala un comunicado de su departamento.

En este encuentro, al que asistió, además, el presidente de la Fundación Canaria de Ingeniería y Arquitectura Betancourt y Molina, general Francisco José Santos Miñón, el presidente de la Fundación de la Educación y Cultura de San Petersburgo, Guennadiy Popov, y el representante de la Fundación Alexander Pushkin Alexander Chernosvitov, también se trató el proyecto "Legado de Agustín de Betancourt", de la Universidad de Vías de Comunicación de San Petersburgo.

La Consejería recuerda que la figura de Agustín Betancourt y Molina (1758-1825), ingeniero tinerfeño fundador de la Sociedad Económica de la Laguna, ha sido reconocida a nivel nacional e internacional por sus aportes científicos, tanto en España como en el extranjero.

Trabajando para la Corona, desarrolló diversos estudios y se convirtió en el primer científico en elevar un globo aerostático en España.

Su paso por París y Londres le permitieron estudiar las características técnicas de maquinarias relacionadas con el vapor de agua y en 1792 es nombrado director del Real Gabinete de Máquinas en España.

Junto a científicos europeos, Betancourt diseñó en su paso por Inglaterra y Francia diferentes avances tecnológicos en la época, como el telégrafo óptico, el termómetro metálico o maquinaria para la navegación, como la esclusa de émbolo.

Invitado por el Zar Alejandro I, Betancourt y Molina viaja a San Petersburgo a finales de 1807, donde, tras regresar de París donde se estableció para una breve estancia académica, permanecería hasta su muerte al servicio del Zar.

Miembro del Consejo Asesor del Departamento de Vías de Comunicación, como mariscal del ejército ruso, y, posteriormente, Inspector del Instituto del Cuerpo de Ingenieros, Betancourt dedicó los 16 años de estancia en San Petersburgo no sólo al trabajo académico, sino, además, al desarrollo de numerosas obras públicas: la fábrica de papel moneda, el puente sobre el Nevka, la fábrica de cañones de Kazan, la draga de Krondstadt, la navegación en el Volga o los andamiajes de la Catedral de San Isaac son algunos de los trabajos que el tinerfeño desarrolló.

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