Solo dos de cada diez jóvenes canarios de menos de 30 años logran independizarse

Los principales problemas para la emancipación juvenil en las Islas son la precariedad laboral, la dificultad de acceder al crédito y el alto coste de la compra de una vivienda

25.01.2016 | 02:00

Solo dos de cada diez jóvenes canarios menores de 30 años lograron emanciparse el año pasado, o lo que es lo mismo, el 80% de los jóvenes isleños no pueden independizarse de casa de sus progenitores. Unos datos que dejan al Archipiélago a la cola de las comunidades autónomas con una menor tasa de emancipación, según el último estudio publicado por del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud.
Entre las causas que se señalan están la alta tasa de desempleo, la precariedad laboral, sueldos bajos, dificultad para acceder al crédito bancario y el alto coste que representa la adquisición de una vivienda para la renta disponible y que se sitúa en un desembolso del 60% del salario medio de los jóvenes.

En las Islas, donde se padece una de las tasas de desempleo más altas de todo el Estado (la última EPA publicada la fija en un 52,3%), el 78,1% de los jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 29 años aún vive en casa de sus padres, siendo solo el 21,9% quienes han abandonado el nido paterno. En el siguiente tramo de edad, entre los jóvenes de 30 a 34 años de edad, Canarias también está a la cola del país, solo superada por la comunidad autónoma gallega. En esa franja de edad, solo cuatro de cada diez canarios se emancipa. Pero estos datos parecen preocupar aún más si se ponen en relación con los estudios realizados un año antes, porque la variación es negativa. Es decir, que en los primeros meses de 2015 se emancipaban aún menos jóvenes de los que lo hicieron un año antes, en concreto un 13,33% menos, lo que representa el segundo descenso más acusado de los registrados por comunidades.

Nivel de estudios

El estudio también pone en relación el nivel de estudios de los jóvenes como uno de los principales factores socioeconómicos que propician o frenan la emancipación de los jóvenes, ya sea por expectativas de vida o por los salarios más bajos que disponen cuanto menor es el grado de formación.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las comunidades autónomas, las personas jóvenes con estudios primarios o sin estudios presentan la tasa de emancipación más baja de la comunidad. Son las personas jóvenes con estudios universitarios las que en mayor medida han logrado emanciparse residencialmente, el 30,5%, seguida del colectivo de jóvenes con estudios secundarios postobligatorios.
Pero otro factor que debe tenerse en cuenta es la alta tasa de ninis contabilizados en el Archipiélago y que según varios estudios alertan de su aumento a pesar del tirón del motor económico en las Islas, el turismo, así como el de otros sectores arrastrados por el negocio alojativo, como el de servicios y comercio.

En este sentido, uno de cada cinco jóvenes canarios (20,1%) de entre 16 y 24 años no estudia ni trabaja. El Archipiélago se sitúa así como la Comunidad Autónoma con la mayor incidencia del fenómeno nini y se coloca cinco puntos por encima de la media estatal (15,2%).
Los procesos de emancipación de la población joven de Canarias se han visto truncados por la subida de los precios del mercado inmobiliario y, principalmente, por el cada vez más frágil posicionamiento de los jóvenes en el mercado laboral. Según el estudio del Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, el número de personas jóvenes ocupadas "descendió considerablemente" y el paro experimentó una ligera subida. En la actualidad, Canarias es la segunda Comunidad Autónoma con mayor tasa de paro entre la población joven menor de 30 años y la tercera en tasa de actividad menos abultada de España.

También indica el estudio que la situación de este segmento de la población tiende a extenderse y son muchos los isleños de entre 30 y 40 años que se ven obligados a permanecer en el hogar familiar de forma indefinida o, incluso, a regresar al mismo después de sumarse a las listas del paro sin perspectivas de reincorporación al mundo laboral.

No obstante y pese a que el estudio también destaca que las condiciones laborales del 29,5% de la población ocupada mejoraron considerablemente respecto a 2014, esa relativa mejora en la contratación, no se ha traducido en salarios, que siguen siendo bajos, por lo que las condiciones del mercado de la vivienda resultan inaccesibles para el nivel adquisitivo de la mayoría de las personas jóvenes. El 51,7% de los jóvenes ocupados tiene contratos temporales, de los cuales un 44,3% son de menos de un año de duración.

En relación al acceso a la vivienda, el Consejo de la Juventud calcula que una persona joven debería destinar el 59,5% de su salario para poder adquirir una vivienda en propiedad; debería cobrar un 98,23% más de lo que cobra y la superficie máxima a la que puede aspirar es de 50,4 metros cuadrados.

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