Los festejos a lo largo del planeta

La Navidad se vive en Belén

La ciudad palestina se convierte estos días en el epicentro de las fiestas con actividades a todas horas

27.12.2015 | 02:00

Hace 2015 años, y según cuenta la tradición católica, nació en Belén un niño que más tarde se convertiría en todo un símbolo para la religión cristiana: Jesús de Nazaret. Muchos siglos han pasado desde entonces. Las guerras, las conquistas y la globalización ha provocado que la historia de aquel nacimiento se haya convertido en un hecho sin patria y que se haya creado toda una celebración a su alrededor. Así, la Navidad se celebra en la actualidad en prácticamente cualquier rincón del Globo, pero continúa existiendo un lugar en el que la tradición toma un cariz de leyenda. Ese lugar es Belén.

La ciudad palestina de Belén recibe estos días a miles de turistas y curiosos que desean vivir la Navidad más especial de sus vidas. Las fanfarrias, los villancicos, las celebraciones religiosas y las compras se repiten a lo largo de estas semanas en las callejuelas empedradas de Palestina. Por ellas pasean turistas tinerfeños como Ángel Quintero y su familia, quienes, un año más, se trasladan al epicentro de la Navidad para no perderse detalle.

La actividad en las calles no para desde el día 23 y hasta el próximo 6 de enero, cuando los villancicos en inglés copan el hilo musical de la vía pública. Sin embargo, los que han podido viajar a Belén reconocen que en esta ciudad palestina "es Navidad durante todo el año". "Se puede vivir la historia del nacimiento de Jesús todos los días del año solo con pasear por sus calles y ver los nombres que tienen, contemplando los frisos que relatan la historia de Jesús o disfrutando de las decoraciones de cada uno de los edificios más emblemáticos del lugar", relata Ángel Quintero. No obstante, reconoce que el periodo que va desde el 23 de diciembre y hasta el 6 de enero es especialmente mágico en este punto del planeta.

Si cualquiera que pasea por las calles de Belén durante estos días lo hace con la boca abierta, el efecto que causa en una niña pequeña es aún mayor. Ángel Quintero ha viajado a la ciudad palestina con su familia y explica que "un menor que pasa las fiestas aquí las vive con mucha más intensidad". Y es que la pequeña isleña ha tenido la oportunidad de visitar lugares tan singulares como el campo de los pastores, una zona que se encuentra a un cuarto de hora del centro de Belén, donde los pastores cuidaban de sus animales hace más de dos mil años. "Se trata de una lugar muy virgen, donde aún se conservan las cuadras y las cuevas donde vivían los antiguos habitantes de esta zona", relata el tinerfeño, quien añade que, al contrario que otros lugares de interés de Palestina, esta zona se puede visitar sin restricciones.

Las orquestas toman las calles de Belén cada 24 de diciembre. Jóvenes que tocan tambores, trompetas y gaitas –una de las herencias de esta zona como antigua colonia inglesa– recorren vías empedradas como la calle de la Estrella –por la que cuenta la tradición católica que pasaron María y José en busca de un alojamiento la noche del 24 de diciembre– hasta llegar a la Plaza del Pesebre, donde se instala cada año un gran árbol y un portal de belén junto a un escenario donde se suceden las actuaciones de pequeños y mayores. A lo largo de este trayecto, se une a la comitiva el patriarca latino de Jerusalén y máxima autoridad católica de Tierra Santa, quien recorre la ciudad hasta llegar a la Basílica de la Natividad, donde tradicionalmente se cree que nació Jesús de Nazaret hace más de dos mila años.

Centenares de personas contemplan por la mañana esta especie de procesión mientras ultiman sus compras navideñas. Y es que la actividad no para en estos días en Belén. Todo ello a pesar de que, como relata Quintero, este año se ha notado un descenso importante de turistas en la zona. La inestable situación entre palestinos e israelíes y los diferentes atentados que se han venido sucediendo a lo largo del año han provocado que la ciudad esté tomada estos días por el ejército de la Autoridad Palestina. Aún más cuando el pasado miércoles dos palestinos apuñalaron a tres israelíes en la ciudadela de Jerusalén, resultando muertos dos de las tres víctimas y los dos atacantes.

Los cristianos y los árabes son los que participan en mayor medida en las actos que se suceden en Belén estos días. De este modo, cuentan con una gran representación durante la Misa del Gallo que se celebra cada 24 de diciembre por la noche en la Basílica de la Natividad. El acto comienza cerca de las ocho de la tarde con la llegada del presidente de Palestina, Mahmud Abás. En ese momento, relata Quintero, se paraliza la ciudad y salen a la calle todos los cuerpos de élite del Gobierno para garantizar la seguridad del alto cargo. "Los francotiradores salen a la calle y hay una comitiva de cerca de una quincena de vehículos", explica el tinerfeño, quien añade que los vecinos y turistas pueden permanecer en la vía pública pero no tienen permitido desplazarse durante la llegada de Abás.

Mientras los ciudadanos cenan en sus casas o en restaurantes, la alcaldesa de Belén, el presidente de la Autoridad Palestina, el patriarca latino de Jerusalén y diferentes diplomáticos cenan en la Basílica de la Natividad. Es a las 23:30 horas cuando da comienzo la tradicional Misa del Gallo, que el pasado jueves se prolongó hasta la una de la madrugada. A este acto religioso solo se puede acceder con invitación y se llegan a reunir unas 500 personas.

Presidida por el propio Mahmud Abás, la misa se da en inglés y árabe, aunque también hay fragmentos en hebreo, italiano y hasta en castellano. Y es que uno de los instantes más importantes y emotivos de la velada tiene sello español. Se trata del momento en el que hace su aparición el niño Jesús, al comienzo de la misa. Así, explica Ángel Quintero, "esta figura fue un regalo del rey Juan Carlos a la ciudad de Belén". Sin embargo, precisa el tinerfeño, el presidente de la Autoridad Palestina no permanece durante toda la Misa del Gallo. "Él es musulmán por lo que no puede estar presente durante la consagración del cuerpo de Cristo, así que solo está presente en el momento del sermón". Y, así, explica el tinerfeño, se da una estampa bastante pintoresca cuando los agentes de seguridad sacan al presidente palestino "prácticamente en volandas" del templo para que pueda continuar la ceremonia.

Ángel Quintero reconoce que se trata de un acto muy solemne pero que es capaz de poner la piel de gallina a todo aquel que tiene la suerte de presenciarlo y él ha llegado a ver a gente llorando. "Todo es bastante espectacular, sobre todo cuando el coro comienza a cantar Adestes fideles o Noche de paz", comenta el tinerfeño. Y, después de ese majestuoso acto, las campanas comienzan a repicar durante toda la noche en Belén. De este modo, la actividad no para durante la madrugada del 25 de diciembre. Las tiendas permanecen abiertas hasta las dos de la madrugada y las terrazas se llenan de curiosos.

El día de Navidad, la Basílica de la Natividad se abre para las familias de Belén a las diez de la mañana. Y, al finalizar el oficio religioso, los niños, que han sido presentados ante la religión, reciben algunos regalos. Además, durante toda la jornada se suceden misas en la Gruta de la Natividad, a las que pueden acceder grupos de hasta quince personas y que se ofician en diferentes idiomas. De este modo, Papá Noel también se deja ver estos días por Belén porque la Navidad se ha globalizado también en este punto del planeta. La ciudad palestina también aprovecha estas fechas para vender artesanía puesto que sus portales de belén realizados con madera de olivo se han hecho mundialmente famosos.

La gastronomía árabe es la que mayor protagonismo toma durante estos días en Belén. Durante Nochebuena no puede faltar en la mesa el humus o las brochetas de cordero, mientras que los postres están repletos de sabores tradicionales árabes como el pistacho o la miel. La gastronomía es solo uno de los aspectos con los que queda demostrado con las diferentes religiones pueden convivir en un espacio tan pequeño como Belén.

De este modo, explica Quintero, la propia Iglesia de la Natividad está situada dentro de una fortaleza medieval que es tan grande que permite que en ella convivan representantes del catolicismo, el judaísmo y el islamismo.

La Navidad en Belén no ha hecho más que empezar. El día 6 de enero, los católicos despedirán una de sus fiestas más importantes hasta el próximo año, pero la actividad no parará en Belén. Y es que la Navidad ortodoxa y la armenia se celebran a lo largo de los próximos meses, por lo que las celebraciones están aseguradas en esta histórica ciudad palestina.

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