Universidad de La Laguna | Atracción de talento

La plantilla de la ULL suma 10 científicos con fondos del programa Ramón y Cajal

La iniciativa, financiada por el Gobierno central, permite contratar a investigadores de excelencia

14.12.2015 | 02:00

Atraer al mejor talento a sus aulas y laboratorios es uno de los objetivos fundamentales de la Universidad de La Laguna (ULL). Para conseguir tener a los mejores profesores e investigador, la institución académica ha recurrido al programa del Gobierno central, que lleva el nombre del científico Ramón y Cajal. En la actualidad, cuenta en su plantilla con un total de diez investigadores vinculados a la iniciativa.
El vicerrector de Investigación de la institución académica, Francisco Almeida, informa de que la iniciativa, ahora en el Ministerio de Economía y Competitividad, "es una oportunidad para incorporar investigadores excelentes a las plantillas de las universidades" y añade que "son los propios científicos los que solicitan los fondos del programa y seleccionan la institución académica a la que quieren sumarse".

Por eso, según Almeida, "la competición entre universidades es fuerte", por un lado porque las peticiones de los profesionales dependen de que la institución ofrezca opciones de investigar en el área deseada y por otro porque "otras universidades pueden dar mejores condiciones a los Ramón y Cajal". En ese sentido, el vicerrector explica que "otros centros tienen recursos suficientes para ofrecer estabilidad a los profesionales desde el inicio del programa", mientras que la Universidad lagunera "solo puede hacerlo al término del período siempre que superen el proceso de evaluación". "No tenemos fondos para mejores condiciones", insiste.

En concreto se trata de cinco años en los que el personal investigador se une a la plantilla de la ULL. La financiación es compartida, es decir, la mayoría de los fondos parten del Gobierno central y y una aportación la realiza la propia institución, "aunque hay más ayuda en los primeros años de cada doctor". No se trata de becarios puesto que reciben un salario específico y que aportan a la Universidad tinerfeña su talento. "Es beneficioso por ejemplo a la hora de publicar", cita el vicerrector de la institución.

Esta situación es relevante si se tiene en cuenta que en la mayor parte de los ranking que se elaboran para clasificar la investigación en las universidades, uno de los criterios que se miden es precisamente el número de publicaciones y tesis.

A ello se une, según Francisco Almeida, que muchos de los profesionales que se acogen al Ramón y Cajal tienen ya una cierta carrera y que "por lo general han realizado estancias en otros centros y universidades", lo que convierte la permanencia del profesional en la ULL en una posibilidad de iniciar sinergias. "Es habitual que desarrollen sus trabajos en contacto con grupos de investigación similares, lo que puede ser el inicio de colaboraciones para la propia Universidad, al margen de que aportan más calidad a la ciencia", dice.

Las ventajas del programa son expresadas por los propios beneficiados que destacan especialmente la posibilidad de incorporarse a la plantilla universitaria. En ese sentido, la investigadora Teresa Giráldez resume que se acogió al Ramón y Cajal porque "era la vía para estabilizar mi carrera científica y docente en la Universidad" y ha tenido más que suerte porque por lo pronto ha logrado recientemente financiación del Consejo Europeo de Investigación.

Para David Iglesias, "a diferencia de otros contratos postdoctorales que había disfrutado, el programa Ramón y Cajal tenía una duración superior, financiación propia y además, quizás lo más importante, el compromiso por parte de la Universidad de sacar una plaza estable al final de los cinco años". La incertidumbre laboral juega en contra de la eficiencia y la productividad científicas", lamenta por su parte Pablo Rodríguez, quien entiende que el programa aunque "un poco desvirtuado", ofrece la oportunidad de disfrutar de un contrato de cinco años y la posibilidad de consolidarse laboralmente.

La atracción del talento de la que habla el vicerrector tiene el mejor ejemplo en Jacob Lorenzo. El investigador se marchó a Edimburgo tras finalizar su tesis doctoral puesto que "no habían salidas en España o Canarias para seguir con la carrera científica". "Al estudiar la convocatoria del programa Ramón y Cajal vi que era una opción muy buena para regresar al centro donde me formé", concluye el joven.

También sobre su excelencia habla José David Machado, quien sostiene que la iniciativa es "altamente competitiva" "En otro contexto sería jugar la liga de la champions. ¡Y a quién no le gusta jugar con los mejores!", asevera antes de agradecer a la ULL la oportunidad de aportar "mi experiencia en la generación de conocimiento y de descubrimientos, de formar a doctores y de colaborar en la docencia."

Otros programas

Es parte del argumento de la ULL dentro de su objetivo de atraer talento. "Hay más programas similares, pero hasta ahora el Ramón y Cajal es el más efectivo", admite el vicerrector lagunero, quien aplaude que el Gobierno de Canarias haya manifestado su intención de iniciar un proyecto similar. En concreto, según especificaba reciente el propio rector de la ULL, Antonio Martinón, la intención del Ejecutivo es destinar en torno a 300.000 euros para contratación de entre ocho y doce investigadores tanto en la ULL como en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

El vicerrector de Investigación indica que además del Ramón y Cajal, la institución lagunera ha tenido la ocasión de participar en otras iniciativas relacionadas con la captación de talento investigador y cita de ejemplo el plan dirigido a jóvenes investigadores denominado Juan de la Cierva, además del plan nacional Torres Quevedo que fomenta la incorporación a las empresas.

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