Cómo plantar cara a los abusos

El 60% de los mayores de 60 años desconoce cómo reaccionar ante una injusticia de una empresa por una compra o servicio, según Adicae

29.11.2015 | 02:00

Los abusos en consumo suponen un problema común a todas las edades, pero es el colectivo de personas mayores el que –quizás– sea el más vulnerable. Según una encuesta de Adicae (Asociación de usuarios de bancos, cajas y seguros), de cada cien personas que superan la edad de sesenta años, 63 desconoce cómo reaccionar ante una injusticia de una empresa que les presta un servicio o a la que han comprado algún producto. Del porcentaje restante, trece saben cómo reclamar pero consideran que su opinión "no vale de nada".

El colectivo ofrece talleres prácticos –con el apoyo de Aecosan, Agencia Española de Consumo– en los que informa de cómo plantar cara a los abusos en consumo sufridos por los mayores. Por sectores, el de las telecomunicaciones, es el que mayor tasa de problemas provoca a los mayores. Un 62% admite que es el que le provoca más preocupaciones; seguido del sector financiero (15%) y el de la energía (7%).
La coordinadora de Adicae Iria Aguete ofrece a continuación su ayuda facilitando siete consejos de buenas prácticas para andarse con ojo con las malas maneras de ciertas compañías. Los consejos van dirigidos a personas mayores pero las de menor edad también pueden tomar nota.
Recomendación principal

"No dar nunca los datos bancarios cuando no se está seguro de lo que se está contratando". Esta advertencia de Iria Aguete debería seguirse a rajatabla con el fin de evitar dolores de cabeza e, incluso, pérdida de dinero. "Es mejor pensarlo dos veces. La propia formación dada por las empresas a los comerciales no es del toda buena; lo digo para no culpabilizarlos a ellos. Lo mejor es fiarse de un escrito, más de lo que nos digan de palabra. Siempre hay que pedir información precontractual por escrito", advierte.

Guardar siempre la publicidad

¿Cuántas veces, en casa o en un centro comercial, ha aparecido un comercial a la caza de padres o abuelos para convencerlos de que cambien de compañía de teléfono o de luz o de otros servicios?

La práctica no tiene nada de malo pero hay que tener mucho cuidado si se contrata algo. Desde Adicae recomiendan siempre guardar la publicidad que nos faciliten con las tarifas y precios que nos ofrecen "porque tiene valor contractual, si el contrato se incumple".

Imagínense que la telefonía B nos propone una tarifa plana de llamadas a fijos y móviles todo el mes por 30 euros. Sin embargo, cuando llega el primer recibo, encontramos que la tarifa plana solo se aplica en las llamadas a fijos. El folleto publicitario que nos facilitaron para convencernos será de gran ayuda. "La empresa tiene que cumplir con lo publicitado; tiene que ser claro, concreto y sencillo", concreta Aguete.

Derecho a romper el contrato

Ahora, imaginen que firman un contrato fuera del establecimiento comercial. El consumidor disfruta del derecho de desestimiento por el que puede "romper" el acuerdo contractual durante los 14 siguientes días. Toda empresa debe comunicarlo. Si no lo hacen, se amplía a doce meses el periodo de derecho de desestimiento. Hay que fijarse bien cuando firmamos que aparezca este dato. Si el acuerdo es telefónico y no nos lo dijeron, podemos pedir las grabaciones para presentarlas como prueba.

Leer el contrato

Parece de perogrullo pero, lamentablemente, la falta de tiempo, la falta de ganas o la buena fe sin desconfianza en la mala de otros pueden llevar a no leer el contrato con atención y firmar algo que perjudicará al cliente en el futuro. "Los contratos están para leerlos. Si no se entienden, se debe exigir más claridad y no firmarlo. Si todos exigiéramos más claridad, habría más cambios", apunta Iria Aguete.

Factura de la luz

La coordinadora de la organización asegura que los abusos en la factura de la luz se detectan rápido cuando llega un recibo desproporcionado respecto a consumos anteriores: "Hay que fijarse en que no sea muy diferente al consumo de la misma fecha de años pasados. Hay que bajar al contador y ver si la lectura se corresponde con lo que dice la compañía". Si las cifras difieren, hay que iniciar el proceso de reclamación por escrito y guardándose un justificante, acudiendo a la empresa, a una oficina municipal o insular de Información al Consumidor (OMIC/OIIC) o a la Dirección General de Consumo del Gobierno de Canarias. La asociación de consumidores Adicae tiene una delegación en Santa Cruz de Tenerife, en la calle Villalba Hervás, 9, décima planta, edificio Camacho, y atiende en el teléfono 822 10 54 61. Desde Adicae, recomiendan que las personas mayores pidan información sobre el bono social, beneficios que se conceden por su edad y un límite de pensión, entre otros elementos. Para beneficiarse, hay que tener un contrato con tarifas "cerradas" y reguladas por el gobierno. Estos no aceptan descuentos pero tampoco incluyen contratos de mantenimiento, según Aguete.

Factura del teléfono

"El primer paso –recomiendan desde Adicae– es siempre reclamar a la compañía y después a Consumo, en el municipio o en la Dirección General; pidiendo arbitraje. Si la compañía no da la razón al cliente, ni se adhiere al arbitraje, entonces, hay que acudir a la Oficina de Usuarios de Telecomunicaciones.

Problema con los bancos

Si se pretende contratar algo en una entidad bancaria o financiera (préstamo, hipoteca...) hay que pedir siempre una oferta vinculante, una ficha resumen de lo que va a contener y que "normalmente viene redactada mejor que el texto de escritura ante el notario", explica Aguete. La coordinadora de Adicae también aclara que, una vez presentada la reclamación en la empresa, hay que esperar dos meses para una respuesta. Si no la hay o no hay acuerdo, entonces, se reclama ante el Banco de España.

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