Solidaridad tinerfeña en Nepal

El periodista isleño Rafael Lutzardo acude al país azotado por el terremoto del 25 de abril con una ONG

17.11.2015 | 03:22
Rafael Lutzardo durante su expedición a Nepal.

Katmandú es una ciudad destruida, contaminada, sin brújula social. No se termina de recuperar del terremoto. La ciudad muestra una imagen patética, llena de ladrillos de los templos y las casas destruidas por los dos terremotos y los monzones". Han pasado casi 7 meses del seísmo del 25 de abril que asoló Nepal y su capital, provocando miles de víctimas, pero las cosas tardan en avanzar. Esto relata Rafael Lutzardo, el periodista tinerfeño que acaba de llegar de este país. Acudió el pasado día 6 en una expedición organizada por la ONG Cooperación Internacional Dona Vida para atender a los afectados del temblor.

Después de unos días en Katmandú, el equipo se puso en contacto para ver a un niño que fue operado con dinero de la organización Dona Vida en Niroj. Había sufrido la extracción de un riñón por parte de las mafias y más tarde de una infección que le ha dejado en sillas de ruedas. "En Katmandú tuvimos que coger otro avión para llegar a un lugar que se llama Dangadhi. Desde allí fuimos durante muchas horas en coches, sorteando miles de obstáculos por el mal estados de las carreteras o caminos de tierra abiertos por el terremoto", rememora.

Los enviados de la organización llegaron luego a la aldea Sipty. "Allí estuvimos durante 15 días, mis compañeras las doctoras, el enfermero y la fitoterapeuta. No pararon de valorar y desinfectar heridas. Fueron tratados unos 700 pacientes", señala Lutzardo. Junto a él viajaron Cristina Patricia Durán (médico), María Teresa Díaz (médico), María del Carmen Magania (médico), Julián Ángel Mariana Herráiz (enfermero), May Ibáñez Ruiz (fisioterapeuta) y Germán Domínguez (presidente de Cooperación Internacional Dona Vida).

Lutzardo se encontró con un Nepal en el que "las personas que pertenecen a las castas más bajas no tienen derecho a la educación ni a la sanidad". "El Gobierno solo les da paracetamol. Las familias son engañadas: las mafias prometen llevar a los niños a otros países donde tendrán una vida mejor pero en realidad acaban en redes de explotación sexual, en circos?". Para erradicar este fenómeno, Dona Vida emprendió un proyecto de alfabetización en una aldea fronteriza con la India.

"Los resultados han sido asombrosos", señala el periodista, para añadir. "Ha conseguido acabar con la trata de menores. El reto es lograr hacerlo en más aldeas. La ONG se ubica en zonas alejadas de Katmandú. En Nagarkot, uno de los poblados donde han trabajado los 20 médicos canarios que han ido bajo el paraguas de Dona Vida, han levantado un hospital. Solo allí atienden a 7.000 personas, pero en total han ayudado a más de 21.000".

Más tarde, en la aldea rural de Kabilash, fueron atendidas muchas personas, en concreto en el Centro de Salud que Dona Vida hizo hace varios años. También, Dona Vida trata de realizar proyectos de futuro como edificaciones de escuelas o convenios con los hospitales de Katmandú para que operen a las personas más graves.

"En total, tuve que coger nueve vuelos entre ida y vuelta, un viaje muy duro pero reconfortante al ver tantos valores y gente que vive con de forma muy humilde. Allí todo es agricultura y ganadería. No hay televisión ni internet. El mundo se paró hace 200 años en estas aldeas", concluye Lutzardo.

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