Makaila Nguebla, la verdad incómoda de Chad

El periodista, perseguido por el Gobierno del país africano, explica en La Laguna la importancia de la libertad de prensa para la democracia

08.11.2015 | 23:46
El periodista Makaila Nguebla.

Desde un aula abarrotada de la Facultad de Sociología de la Universidad de La Laguna, el público asistente escucha atento al periodista y ciberactivista chadiano Makaila Nguebla, también conocido por ser la persona que pone cara al hashtag #FreeMakaila, creado por blogueros senegaleses tras su deportación en 2013, acusado de incitar a través de sus artículos a un levantamiento popular contra el presidente de Chad, Idriss Déby. Su charla La lucha por la libertad y la democracia en Chad comienza con un mapa político de África, en el que señala su país. "Chad está en África Central. Al norte tiene a Libia; al este, a Sudán. Limita con la República Centroafricana en el sur, con Camerún y Nigeria en el suroeste y con Níger en el oeste". Una explicación que no es baladí si se tiene en cuenta que habitualmente no se habla de los países africanos en particular sino de África en su totalidad.

Chad es uno de esos ejemplos tan socorridos para avalar la idea mediática del continente como un todo, porque está dirigido por ese tipo de mandatarios garrapatas que se aferran al poder y debilitan a su población. Un modelo político que parece tener en los estados africanos el clima propicio para su proliferación. Pero Makaila Nguebla contextualiza: "A partir de 1990, una élite dirigida por el presidente, Idriss Déby, se hizo con el poder en Chad". Déby continúa como jefe del Ejecutivo chadiano y desde hace años "hay demasiadas violaciones de los derechos humanos, ausencia de libertad, oponentes que desaparecen misteriosamente y los sindicalistas tampoco pueden expresarse en el país". Lo mismo que ocurría con Blaise Compaoré en Burkina Faso hasta que se produjo un levantamiento popular hace un año. "La diferencia es que allí hay una sociedad civil fuerte que está concienciada y tiene una prensa independiente que ha sobrevivido a la dictadura del Gobierno de Compaoré, en la que muchos periodistas desaparecieron. También tiene que ver que en Burkina Faso, la presión de Francia no es tan fuerte como en otros países africanos", apunta el periodista.

En su país no ocurre lo mismo. Makaila Ngable es la evidencia de la ausencia de libertad de prensa que sufre Chad y que le ha otorgado la romántica categoría periodística de persona incómoda para el poder, lo que en la realidad del terreno se traduce a ser un periodista perseguido y expulsado. Así, primero fue Túnez, en el año 2005. Cuando tan sólo era un estudiante que escribía artículos sobre la situación de Chad para el semanario francés Jeune Afrique, Nguebla se vio obligado a refugiarse en Senegal. Allí residió durante ocho años, creó su propio blog y continuó con su denuncia ante la ausencia de derechos humanos en su país. Hasta que pocos días después de una visita a Dakar de Jean-Bernard Padaré (entonces ministro de Justicia chadiano), fue interceptado por la Direction de Surveillance du Territoire (DST) de Senegal y deportado inmediatamente a Guinea Conakry. Entonces no hubo más explicaciones, tampoco ningún procedimiento judicial que amparara esta expulsión. No fue hasta que la comunidad bloguera senegalesa consiguiera a través de las redes sociales que el caso de este periodista chadiano tuviera repercusión mundial, que las autoridades de Senegal explicaron que la deportación se debía a su supuesta incitación a un levantamiento contra el presidente de Chad a través de sus publicaciones. Sin embargo, la presión que se coció en la red en contra de su persecución hizo que, dos meses después de llegar a Guinea, Nguebla recibiera la noticia de que Francia había decidido concederle asilo político.

El más fuerte

Ocurrió a escala global, a través de las redes sociales, lo mismo que, en opinión del bloguero, sucedió a nivel regional en la antigua colonia francesa de Burkina Faso: "Si los ciudadanos se empoderan en los países africanos, Francia va a estar con los ciudadanos; pero si los gobiernos africanos son los fuertes, Francia va a estar con los dirigentes. El Gobierno francés va a estar siempre con el más fuerte". De ahí que en el caso de Chad, donde la represión civil es tan dura, la presencia francesa tenga más peso del lado de los gobernantes y no del lado del pueblo, como ocurrió después de la revuelta social que supuso la caída del presidente burkinés. "Francia se dedica a bloquear hacia Occidente toda la información actual procedente de Chad. No deja que llegue la información. Ellos saben que el presidente es un dictador pero no quieren que se difunda en los medios y no dejan que se pueda ver la realidad de lo que allí está pasando. Los dirigentes franceses están actuando como los abogados del Gobierno de Idriss Déby en las Naciones Unidas", apunta el periodista.

Son palabras de este ciberactivista que habla por experiencia propia. Muestra de ello fue un vídeo grabado en la capital chadiana de Yamena que mostró a los asistentes a su charla en la Universidad de La Laguna, en el que se ve cómo un grupo de policías retiene, maltrata y humilla a unos estudiantes, obligándoles a revolcarse por el suelo, arrodillarse y echarse tierra en la cara. El motivo era que acababan de manifestarse contra el Ejecutivo de Déby. Esta grabación no fue difundida por ningún medio de comunicación francés. Se negaban a hacerlo sin que Nguebla les revelara la fuente que le había hecho llegar esas imágenes. Al no ceder a la presión, ante las más que probables represalias que sufriría quien le había hecho llegar la filmación, este ejemplo de maltrato a los derechos humanos que se produjo en Chad no se dio a conocer por los medios de comunicación occidentales, a excepción de la cadena Al Jazeera, que sí lo hizo público."Tampoco la embajada de Francia y Estados Unidos en Chad hicieron nada. Vieron las imágenes y no han pedido explicaciones. Pasaron dos meses y la Unión Europea se mostró preocupada por este vídeo a través de un comunicado sin firma porque ningún dirigente europeo quiere asumir la preocupación ante lo que ocurre en Chad. Cada vez que se envía una información sobre lo que ocurre en Chad, la respuesta de la Unión Europea es que están preocupados por la inmigración y por la democracia", dice el periodista.

Para Nguebla, la palabra democracia tiene connotaciones distintas en boca de los políticos occidentales según el territorio en que la pronuncien. "Como si la democracia para ellos tuviera otro color cuando se trata de África y cuando se trata de Europa", denuncia, al tiempo que añade que precisamente la falta de democracia es una de las causas que inciden en la otra preocupación de Bruselas: la inmigración. "Los inmigrantes africanos llegan a los países europeos por cinco razones: el conflicto armado, la ausencia de democracia, las violaciones continuadas de derechos humanos, la mala gobernanza y la miseria", apunta.

Con la idea en mente de que el periodismo sirve como motor de cambio, Nguebla utiliza su blog para difundir noticias sobre Chad en una doble dirección. Por un lado, tienen como fin defender la libertad de expresión a través de artículos periodísticos que sirven de denuncia contra las violaciones de los derechos humanos y la mala gestión de los recursos de su país; y por otro, espera que dar a conocer esas realidades genere algún tipo de respuesta en las instituciones políticas internacionales y sus programas de ayuda destinados a los países africanos. "La ayuda pública de la Unión Europea hacia África a quien llega es a los dirigentes africanos. Esta ayuda proviene de la población europea y cuando la Unión Europea la otorga no tiene ningún mecanismo de control de cómo es invertida, ni a dónde va a parar. Una gran parte de los dirigentes africanos se queda con ese dinero para su beneficio, por lo tanto, aquí pierden todos: pierde la Unión Europea y pierde África", señala.

Dos años después de que su periplo de censuras y deportaciones le haya llevado a vivir en París, donde continúa ejerciendo la libertad de expresión para denunciar la situación de Chad, hace parada en Canarias invitado por la Red Educativa Sin Fronteras, un colectivo de profesores, alumnos y padres de diversos centros de enseñanza de Senegal, Gabón, Haití y el Sáhara, entre los que también se encuentra la Red Canaria de Escuelas Solidarias, así como la asociación Puente Humano, con presencia en las Islas y que ha servido de gran apoyo a su causa, según ha recalcado el propio Nguebla. Tras escuchar su charla La lucha por la libertad y la democracia en Chad, la pregunta es obligada: ¿A qué cree que se debe que sea justamente Francia, el abogado de los dirigentes de Chad tal y como usted le llama, quien le brinde asilo político? A lo que Makaila Nguebla responde: "Es un juego de intereses. Por un lado, Francia sostiene y apoya al presidente chadiano; y por otro, acoge a personas críticas contra su gobierno como yo, para hacer ver que están a favor de la libertad y la democracia. De esa manera callan voces".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine