Aprender 'mates' con Dalí

Un maestro del colegio de La Salud utiliza a los pintores para enseñar matemáticas, lengua y sociales

08.11.2015 | 02:00
El profesor, Manuel Maldonado, dando explicaciones a sus alumnos

Salvador Dalí puede ayudar a los alumnos a aprender matemáticas. Un profesor del colegio La Salud, en la capital tinerfeña, lleva varios años utilizando la figura de pintores como el catalán para que sus alumnos aprendan lengua, sociales y hasta matemáticas. Manuel Maldonado es un amante de la pintura y por eso ideó la fórmula de que el arte estuviera presente en cada materia educativa, para al mismo tiempo hacerla más interesante para los estudiantes.

Botero, Picasso o Miró son solo algunos de los artistas que han pasado por su aula durante este curso. "Lo que hago es utilizar su figura para estudiar otro tipo de materias", explica Maldonado. Por ejemplo, analizando alguno de sus cuadros para realizar una descripción en lengua, estudiando su ciudad de origen en geografía o realizando cálculos con sus fechas de nacimiento en matemáticas.

Maldonado asegura que a los niños les encanta y de esta manera les acerca la figura de grandes artistas internacionales, pero también locales como Óscar Domínguez. "Cuando fuimos al TEA, los niños ya le conocían y esto hizo la visita mucho más enriquecedora para ellos", apunta.
De cada pintor, los menores elaboran un mural que sirve para decorar las paredes de este centro educativo chicharrero. Las caras de Picasso y de otros artistas saludan a los alumnos nada más entrar en clase, llenando de arte el aula de quinto y sexto del colegio.

Esta es solo una de las pequeñas cosas con las que el CEIP La Salud intenta recordar que sigue siendo el colegio del barrio.

El centro tiene también una zona de huerto, algo con lo que cuentan actualmente la mayor parte de los colegios del Archipiélago. Sin embargo, la particularidad del espacio verde de este centro chicharrero es que pone a disposición de los padres que tengan problemas económicos una parte para que puedan plantar y así contribuir a reducir los gastos familiares en estos productos frescos.

Dada esta implicación con el barrio no es de extrañar que la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) haya crecido durante el último año. De cuatro socios que había el curso pasado ahora son más de 50, lo que incluye a la práctica totalidad de los padres del centro.

Porque los familiares de los alumnos también han respondido a la implicación del colegio y se han volcado realizando actividades. Taekwondo, manualidades, psicomotricidad y refuerzo educativo son algunas de las que se imparten gracias al voluntariado de los padres de este centro chicharrero. "Nosotras estudiamos aquí y el centro ha cambiado mucho", explica Itahisa González, una madre que pertenece al AMPA del colegio. Uno de los mayores motivos de este cambio es la decisión que tomó la Consejería de Educación hace cuatro años de eliminar la Educación Secundaria de este centro. Esto ocasionó que perdiese mucho alumnado, ya que pasó de tener 800 alumnos a ser poco más de 80.
Sin embargo, para las madres el número tan reducido de estudiantes también tiene sus ventajas. "Al ser pocos en el cole el trato es muy familiar", expone Yurena Brito, madre de un alumno del centro. Por su parte, Yurena Rodríguez destaca que la comunicación que hay entre padres y profesores "es mucho más cercana y directa". "En otros centros vienes dejas a tu hijo y te vas, pero aquí los padres hacemos cosas y compartimos el día a día", opina Aranzazu Gómez, otra socia del AMPA.

La cercanía entre los docentes y las familias es algo que también resaltan los profesores. Maldonado asegura que al ser tan solo 80 alumnos "sabemos las particularidades de cada uno de ellos", lo que hace que algo que a priori parece una desventaja se convierta en una cualidad.
La Asociación de Madres y Padres también resalta que el colegio da muchas facilidades a las familias con los libros y el material. "Los precios son mucho más baratos que en otros centros, pero la calidad de la enseñanza es la misma", expone Cristina Guisado.

El director del colegio, Félix González, asegura que el centro está totalmente abierto al barrio. "Un grupo de teatro profesional ensaya en el salón de actos y el club de balonmano juega sus partidos en la cancha los fines de semana", expone.

González asegura que lo más importante para que el colegio funcione bien es "que todo el mundo esté motivado". Con esta estrategia, la directiva ha conseguido aumentar este curso el número de alumnos matriculados. "Pero queremos recordarle al barrio que el colegio está vivo y listo para recibir a más niños", apunta.

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