El miedo a la peor enfermedad

Las sustancias consideradas por los especialistas como más cancerígenas son el tabaco, el alcohol y la radiación ultravioleta

29.10.2015 | 17:11
Un profesional corta una pieza de carne en un establecimiento.

Si la Organización Mundial de la Salud (OMS) califica algún producto como cancerígeno, la alarma y la polémica están servidas. Pocas cosas asustan más a la población que el simple nombre de la enfermedad, y así ocurrió el lunes con la inclusión por la Agencia Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de las carnes rojas y procesadas como carcinógenos.

Sin embargo, pocas veces se analiza este miedo, ese temor a reproducir la patología, una de las más mortíferas en la población actual. Y ahí es donde se olvida que un tumor no surge solo de comer un trozo de carne, sino que intervienen otros muchos factores.

Para empezar, el presidente del Instituto Canario de Investigación contra el Cáncer, Javier Dorta, apunta que la clasificación de sustancias cancerígenas está liderada por el tabaco, seguido por el consumo elevado de alcohol, la radiación ultravioleta y, por último, la alimentación, grupo en el que se incluyen ahora las carnes rojas o procesadas. "La alimentación menos saludable se relaciona directamente con las grasas animales, que se incluyen en bollería y en las carnes rojas", puntualiza el oncólogo.

Pero insiste en que no se debe tratar con alarmismo. El primer argumento que emplea el facultativo es que "este tipo de estudios se hacen en base a la epidemiología, es decir, según los casos de la enfermedad que se hayan dado y las causas que la han motivado".

Es lo que ha ocurrido con la inclusión del alimento en el grupo de patógenos, pero tal y como puntualiza el doctor Dorta, es también el sistema empleado desde hace tiempo para este tipo de etiquetas. Así, asegura que "hace 50 años un prestigioso grupo de epidemiólogos realizaron un informe sobre las causas del cáncer en Estados Unidos y concluyeron que tres de cada cuatro casos está relacionado con factores medioambientales o externos y el 25% restante con la genética del paciente".

"Se trata de factores de riesgo", resume el oncólogo, que indica que el peligro de las sustancias calificadas como cancerígenas es cómo afectan al entrar en contacto con el organismo de cada persona. "Una persona puede estar fumando una caja de tabaco al día durante dos meses y no desarrollar la enfermedad", señala el médico, quien insiste que "en todas estas situaciones cuestión de cantidad y duración en el tiempo, a lo que se une la propia reacción del cuerpo a la ingesta de sustancias cancerígenas".

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