Una líder indígena peruana exige que se acabe con el narcotráfico

Buendía se encuentra en Tenerife para recoger el premio Brote Activismo Ambiental del Festival de Cine Medioambiental de Canarias

15.10.2015 | 16:43
La dirigente indígena peruana Ruth Buendía, durante un acto en el que ha participado en Santa Cruz de Tenerife

La dirigente de la comunidad indígena Asháninka de Perú, Ruth Buendía, ha exigido este jueves al Gobierno de su país que acabe con el narcotráfico que invade las proximidades del río Ene, que discurre por la vertiente oriental de los Andes peruanos.

"El Estado tiene que ser radical y no favorecer que los pueblos andinos cultiven hoja de coca para venderla en el mercado negro", afirmó en una entrevista a Efe Buendía, la primera presidenta mujer de la organización CARE (Central Asháninka del Río Ene).

Buendía, que se encuentra en Tenerife para recoger el premio Brote Activismo Ambiental del Festival de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC) 2015 y ofrecer dos charlas sobre su lucha en la protección del medioambiente y la mujer indígena, señaló que esta corrupción, en referencia al narcotráfico, afecta a la población más vulnerable.

La organización a la que representa, como comunidad nativa formada por más de 10.000 familias, pide la intervención del Gobierno peruano para que se erradique el cultivo de la hoja de coca en esta zona, en la que pueblo ashaninka siembra cacao, anjonjolí, café, sésamo y achiote.

Ha reclamado también al Estado, con el que ha reconocido que no tiene "mucha vinculación", la titularidad de las tierras en la que se encuentra la comunidad indígena Asháninka para continuar defendiendo los derechos del territorio, los derechos humanos y, en definitiva, a la población más vulnerable que ha sido excluida de la sociedad.

La activista, que tenía 12 años cuando invadió el territorio de los Asháninka, que asesinó a su padre y a miles de miembros de su tribu, lamentó que "muchas veces" le echen en cara que "sus ideales" son un obstáculo al desarrollo.

"No es así, lo que queremos es que haya desarrollo pero que se devuelvan los beneficios a las comunidades", manifestó la indígena, quien destacó que la sociedad a la que representa tiene aspiraciones de desarrollo económico de autonomía respecto al Gobierno peruano.

"El Gobierno peruano no respeta los territorios donde estamos", pues hace concesiones a centrales hidroeléctricas y a mineras y los beneficios económicos que se obtienen no retornan a la población local.

En la actualidad, Buendía trabaja para garantizar los derechos sobre las tierras de los Asháninka con el fin de que éstos puedan ganarse la vida por vías económicas sostenibles mediante la creación de una asociación de productores denominada Kimito Ene.

Sin embargo, en ocasiones, el mundo urbano no lo entiende y cree que hay que dejar a este pueblo indígena encerrado en una vitrina, sin tocar su cultura y su idioma para estudiarlo de forma antropológica, denunció.

Como presidenta de la organización CARE (Central Asháninka del Río Ene), dijo que la clave de su éxito es que la población a la que representa siempre sabe lo que hace, pues se trata de propuestas que han sido previamente debatidas en asambleas generales.

"Si eres político o líder tienes que contar con las opiniones de las personas que te han elegido", aseguró Buendía, quien opinó que el descrédito de la clase política se debe, precisamente, a que actúan de espalda a sus electores.

El galardón que recibirá mañana en Tenerife y que se suma al Premio Ambiental Goldman, que le otorgó en 2014 la fundación del mismo nombre en los Estados Unidos, ayudará a su comunidad a "abrir más puertas y a tener más incidencia política" para que se erradique el narcotráfico y lograr la titularidad de las tierras en la que viven los Asháninka.

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