Una familia dividida por la guerra

Un joven sirio residente en Tenerife tiene a todos sus parientes desperdigados por su país natal y Europa a causa del conflicto

12.10.2015 | 02:00
Alan Al-Alí (a la izquierda ), junto a familiares refugiados en Alemania.

"Huyen de la guerra y la muerte, y están luchando por sobrevivir". Con estas palabras, Alan Al-Alí, un joven de origen sirio que vive en Tenerife, describe la situación de muchos de sus familiares, que se han visto obligados a salir de su país a causa de la guerra civil que hace cinco años que asola este lugar de Oriente Próximo.

Los padres de Al-Alí llegaron a Tenerife hace 30 años. El joven, que tiene la doble nacionalidad española y siria, estudia un ciclo superior de Gestión de Ventas y Espacios Comerciales y su familia regenta una tienda de artículos de cuero en Santa Cruz de Tenerife. El joven cuenta que su familia se encuentra dividida entre los que todavía permanecen en Siria y los que han huido a otras partes de Europa.

Sus parientes paternos todavía viven en su pueblo natal, Kobane, ubicado en un lugar estratégico en la frontera con Turquía, al que el Estado Islámico quiere acceder. "En esta zona no hay policía ni ejército que los pueda defender, así que ellos mismos han organizado una milicia para asegurar el territorio", explica Al-Alí.

La familia de este joven chicharrero es de origen kurdo, un pueblo que aunque es de mayoría musulmana, todavía sigue practicando su religión tradicional, el yazidismo. "Para el ISIS, los kurdos son pecadores y quieren acabar con ellos", argumenta. En la zona caen bombas a diario y Al-Alí asegura que hay muchas dificultades para encontrar alimentos. "Una gran parte de la población son niños, que están creciendo en este ambiente de guerra", denuncia. "Muchos residentes han perdido su empleo y los que aun lo tienen preferirían no salir de casa, porque es demasiado peligroso". Sin embargo, a pesar de la difícil situación que atraviesa esta zona del país, Al-Alí mantiene que la mayor parte de sus familiares no quieren marcharse. "Prefieren quedarse para luchar y defender el territorio, pero si la cosa se pone muy fea no les quedará más remedio que salir", expone.

Esta es precisamente la decisión que tomaron hace un año varios integrantes de la familia materna de Al-Alí, que vivían en Damasco, la capital de Siria. Como muchos de los refugiados que llegan ahora a Europa, debido al cierre de las fronteras, tuvieron que recurrir a las mafias para poder escapar del país. Este joven chicharrero mantiene que no tienen otra alternativa pero no existe ninguna seguridad de que no les engañen, se queden con el dinero y les abandonen antes de llegar a Europa, como han sufrido cientos de compatriotas.

Según las informaciones de las que dispone Al-Alí, los refugiados deben pagar entre 5.000 y 10.000 por un viaje para una familia de cuatro personas. Incluso cuenta que uno de sus primos tuvo que dar la vuelta al mundo para llegar a Francia, donde pasó cinco meses encarcelado antes de que le dejaran entrar al país.

Sin embargo, la situación para los que se marchan tampoco es un camino de rosas. "Algunos de mis parientes están en Alemania, no hablan el idioma, no tienen trabajo, sus circunstancias están lejos de ser perfectas", mantiene.

Canarias acogerá a alrededor de 600 refugiados sirios, que el Ejecutivo regional prevé que lleguen al Archipiélago a finales del presente mes. Esta cifra supone un 4% de las casi 15.000 personas que llegarán a España durante las próximas semanas. A los refugiados se les dará alojamiento, manutención y 50 euros para gastos, durante seis meses. Después podrán seguir residiendo en el país, pero deberán valerse por si mismos. Por eso, Al-Alí denuncia que son "un poco injustos" los comentarios que critican que la Unión Europea preste ayuda a estas personas. "Me gustaría saber qué harían si se encontraran en peligro, no solo ellos sino también sus familias", se pregunta.

Este joven sirio que vive en la Isla mantiene que a pesar de que él y sus padres viven desde hace años en el Archipiélago, ninguno de sus familiares quieren venir a la Isla. El aislamiento y los altos datos de desempleo en Canarias son los motivos por los que muchos de los refugiados prefieren estar en otros lugares de Europa. "Nadie quiere salir de su tierra y empezar de cero, pero ante la obligación prefieren estar en un lugar donde haya más oportunidades", explica Alan Al-Alí.

Este joven hace cinco años que no puede ver a los miembros de su familia que continúan en Siria, a causa de la guerra civil que se inició a principios de 2011. Él asegura que al tener la doble nacionalidad si entrara en el país lo detendrían por no haber realizado el servicio militar obligatorio, "y después de estar en el calabozo un tiempo me mandarían al ejército al menos dos años y medio".

Donde sí ha podido desplazarse es a Alemania para encontrarse con sus parientes que se encuentran allí a causa de una guerra que ha desperdigado a familias por toda Europa.

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