Los pediatras alertan del aumento de malnutrición infantil durante la crisis

El colectivo reivindica en su día nacional la importancia de las especialidades médicas para los menores

09.10.2015 | 02:00

La atención pediátrica ha cambiado a lo largo del último medio siglo, pasando de lamentar enfermedades con las peores consecuencias por infecciones a asistir a fallecimientos en menores por causas como accidentes o cáncer. Eso sí, según el presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría, Luis Ortigosa, hay una situación que sí supone un retroceso: "En los últimos años, como consecuencia de la crisis económica y social, se ha detectado un repunte en los casos de malnutrición infantil", una cuestión que según recordó el especialista, "se estaba corrigiendo gracias a la mejora de las condiciones de vida de la población, de la calidad de los alimentos y del impulso de hábitos saludables".

"De ahí que en los últimos años se hayan puesto en marcha acciones como los desayunos en los colegios o los comedores escolares en verano porque en las consultas de Atención Primaria se venía detectando una subida en la cifra de situaciones de malnutrición", entiende Ortigosa, quien puntualiza que aunque no llegan a los niveles de hace 50 años "sí ha llamado la atención".

En cualquier caso, el pediatra quiso destacar la labor del colectivo que ayer celebraba la segunda edición de su día nacional con la reivindicación del papel de las especialidades médicas para menores: "El niño no es un adulto pequeño", insistió Luis Ortigosa, quien defendió que gracias a la función de los especialistas en medicina infantil "se logra la mejor prevención sanitaria". "Si nos preocupamos de atender bien a los niños, será más fácil después evitar enfermedades en adultos de alta incidencia como pueden ser la obesidad o la hipertensión", añadió el presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría.

Los mejores ejemplos a juicio del especialista son dos y ambos basados en el "sistema español, envidiable en el resto del mundo, porque tiene atención para ese colectivo desde Primaria a Hospitalizada". Por un lado, precisamente, la mejora de la alimentación de los pequeños "que logra gracias a las revisiones periódicas en las que se controla la evolución del niño y en las que se realizan las recomendaciones pertinentes a las familias", y por otro la puesta en marcha con un elevado cumplimiento del calendario vacunal.

En ese sentido, Ortigosa recuerda que "hace varias décadas morían muchos pequeños afectados por enfermedades infecciosas de las que ahora se protegen gracias a las dosis de inmunización" e insistió en que la medida supone la vacunación de hasta 13 patologías diferentes. Además, destacó que "hay una alto grado de cumplimiento del calendario, de en torno al 95%" y apuntó que "de la población que no se vacuna, solo el 2% pertenece a lo que se denomina movimiento antivacuna".

Al respecto, recordó el caso reciente de un niño en Barcelona que falleció tras contagiarse de difteria por no estar inmunizado. "De su entorno, al menos siete menores contrajeron el virus pero no lo desarrollaron por haberse puesto la vacuna lo que refleja la importancia de la dosis", añadió Ortigosa.

Además, para el presidente de la Sociedad Canaria de Pediatría el elevado índice de cumplimiento del calendario es otra muestra de que en líneas generales la población "confía en la labor de los profesionales" y destacó que "las familias son conscientes de que desde este colectivo no solo se atiende a enfermos".

El reconocimiento social no es sin embargo el objetivo fundamental de la jornada como la de ayer en la que los facultativos quisieron poner de manifiesto la relevancia de la existencia de especialidades pediátricas: "Hay que tener en cuenta que en prácticamente todos los centros de salud hay pediatras, lo que indica que los niños están atendidos desde primera instancia, pero además es importante señalar que los centros hospitalarios también cuentan con unidades específicas para atender a los menores". A ello se suma que también está en auge que tras la especialización en Pediatría, el médico se forme en una subespecialidad, "de tal manera que el paciente cuenta con pediatras oncólogos o nefrólogos por ejemplo".

"Es importante porque saben tratar la enfermedad con las particularidades del niño", insistió Luis Ortigosa quien señaló que cada año concluyen esta especialidad en Canarias en torno a 20 médicos internos residentes (diez en cada provincia). "Con esta cifra actualmente se sale adelante para atender a la población infantil pero no es suficiente porque hay que ampliar las plazas y habrá que tener en cuenta que se tendrá que formar a personal que sustituya los pediatras que se vayan jubilando", concluyó.

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