Más de 4.000 estudiantes incumplen la normativa de permanencia de la ULL

La institución quiere modificarla y establecer un número máximo de años para acabar la carrera

04.10.2015 | 02:00

Un total de 4.132 alumnos no cumplieron con la norma de progreso y permanencia de la Universidad de La Laguna (ULL) el curso pasado. De ellos, más de 1.900 han solicitado a la Comisión de Permanencia de la institución una prórroga para poder seguir con sus estudios. El Consejo Social de la ULL ha decidido permitir la matrícula de todos los alumnos que han pedido continuar su formación en la universidad.
El vicerrector de Estudiantes de la ULL, Alfonso García, argumenta que se trata de una norma que cada año afecta a más universitarios. Mientras que el curso 2013/14, alrededor de 800 alumnos que incumplieron la normativa solicitaron continuar con su formación, "este año son casi 2.000 y viendo la progresión el año que viene perjudicará a a alrededor de 4.000", opina.

La normativa de Progreso y Permanencia de la ULL es una resolución aprobada por el Consejo Social de la ULL en 2012, pero que comenzó a aplicarse durante el curso 2013/14. Este reglamento suscitó mucha polémica entre la comunidad universitaria y fue tachada de descriminatoria para el alumnado canario.

Esta regla establece que los estudiantes deben aprobar como mínimo 18 créditos en su primer curso académico, si se trata de alumnos con dedicación completa, y seis en el caso de los estudiantes a tiempo parcial, mientras que a partir del segundo año, los universitarios deben superar el 50% de los créditos.

De no hacerlo no podrían continuar estudiando en la universidad al menos durante dos cursos, aunque tienen la posibilidad de solicitar a la institución académica una prórroga para poder continuar con sus estudios, en la que tendrán que exponer los motivos para su bajo rendimiento. Para Alfonso García, esta condición crea una situación de desequilibrio entre los alumnos canarios frente a los del resto del país. "En la Península es más fácil poder matricularte en otra universidad, pero aquí los estudiantes a los que no se les permita continuar sus estudios por incumplir la norma de permanencia tienen más complicado el traslado", expone.

Además, la norma establece que los alumnos deben matricularse de todas las asignaturas que les queden pendientes de cursos anteriores. García opina que esta condición propicia que existan "asignaturas llave", aunque no tengan ese nombre, "ya que el no haber aprobado alguna materia implica no poder matricularte de ciertas partes del programa de estudios".

Si el estudiante ha conseguido superar el número de créditos necesarios para continuar sus estudios, podrá matricularse de entre 42 y 60 créditos o de entre 24 y 30, dependiendo de si es un estudiante a tiempo completo o parcial. El estudiante solo podrá matricularse de más de 60 créditos anuales si el curso inmediatamente anterior ha aprobado más de 60 y de 36 si ha superado los 30 en el caso de los alumnos a tiempo parcial. También se permite la matriculación de 78 créditos si son los que le restan al alumno para terminar la carrera.
Según el vicerrector de Estudiantes se trata de una norma que genera una situación compleja para el alumnado, "ya que decide por ellos como tienen que organizar su vida".

Un estudio elaborado por la ULL determina que se trata de una de las normas de permanencia más restrictivas del país. Uno de los aspectos analizados es la cantidad de créditos que debe superar un alumno de primer año para proseguir la carrera. Todas las universidades estudiadas tienen unas exigencias más flexibles que la ULL. La mayor parte establece que los universitarios deben superar entre 6 y 12 créditos en su primer año en la institución universitaria.

García reitera que una norma de permanencia es necesaria en la universidad, "pero debe ser una herramienta efectiva sin que penalice a los estudiantes". Por eso, el nuevo equipo de Gobierno está trabajando para modificar la norma de Progreso y Permanencia de la ULL y hacerla más flexible. "Algunas universidades establecen reglas mucho más sencillas y queremos fijarnos en ellas para cambiar los criterios", apunta García. El vicerrector es partidario de establecer un sistema en el que se contemple un número máximo de años para realizar los estudios universitarios y que sea el propio estudiante el que organice el número de créditos que debe realizar en cada curso.

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