La superluna da la mano al Teide

Unas 70 personas suben a 3.555 metros para ver cómo la sombra del volcán tinerfeño se alinea con el satélite

28.09.2015 | 15:46
La superluna da la mano al Teide
La superluna da la mano al Teide
La superluna da la mano al Teide
momento de ayer en el que la sombra del Teide estaba a punto de alinearse con la super-super Luna.

La belleza de la Luna logró ayer eclipsar al Teide, un momento que no volverá a repetirse hasta 2033. Unas 70 personas tuvieron la oportunidad de disfrutar desde el pico más alto de España de ese espectáculo en el que satélite ofreció a los espectadores todo su esplendor. Incluso el majestuoso volcán no pudo evitar avanzar con su propia sombra hacia el Atlántico para intentar tocar la Luna Llena más enorme de los últimos cuatro años. Fue a las 19:40 cuando hizo su aparición, un 14% más grande y un 30% más brillante, pero el fenómeno astronómico aún no había terminado.

El Teleférico del Teide decidió subir al casi centenar de asistentes con tiempo hasta los 3.555 metros de altura para que no se perdieran ni un segundo de ese mágico acontecimiento, el mejor lugar de Europa para verlo.

Sobre las seis y media de la tarde, llegaron prácticamente a la cima, y allí estaba esperándoles el director del Observatorio del Teide, Miquel Serra. Acompañados por una copa de cava o de un chocolate bien calienta para hacer frente a los ochos grados de temperatura, los invitados pudieron adentrarse en el mundo de la astronomía gracias a sus conocimientos. Según explicó él, la alineación de la sombra del volcán con el cuerpo celeste era solo el primer fenómeno del eclipse "histórico" que tuvo lugar en la madrugada de hoy.

Formando un triángulo perfecto, el Teide avanzó con su sombra hacia el satélite recorriendo más de 200 kilómetros para intentar tocarlo con su punta, pero al final no lo consiguió de una forma perfecta. Eso no impidió que los espectadores no gozaran del momento. La super-super Luna es "impresionante", dijo Anne-Sophie Peigné después de fotografiar varias veces al brillante y enorme cuerpo celeste envuelto en los tonos rosas y azules de la puesta de sol. "Me encanta", añadió ella sin quitar la mirada del horizonte.

Carlos Gil y Ana Padro también fueron eclipsados por su grandeza, pues de hecho fue eso lo que les animó a subir hasta los 3.555 metros de altura. Era la primera vez que subían al atardecer y es "espectacular", dijo ella. "Incomparable", añadió él.

Hasta el propio Miquel Serra, también científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), comentó: "Es un momento muy bonito". Pero esta ocasión sirvió, además, para aprender una cosa. "Al estar cerca del equinoccio, la sombra del Teide señala el Este, y es mentira que el Sol salga por el Este y se ponga por el Oeste, eso solo pasa dos veces al año, precisamente con los equinoccios", dijo el experto con una sonrisa.

Este fenómeno, sin embargo, no terminó ahí, ya que entre la tarde de ayer y la madrugada de hoy se vivió un escenario que no se repetirá hasta 2033. No solo se a produjo la alineación de la sombra del Teide con la inmensa Luna, sino que además después tuvo lugar el eclipse. ¿Y qué tiene de especial? Según comentó Miquel Serra, lo primero es que a lo largo de este año habrán cinco superlunas, pero ninguna tan grande como esta porque es la que más se acercará a la Tierra, así que la que apareció ayer es una "super-super Luna", apuntó. Su belleza, por tanto, no volverá a poder apreciarse hasta dentro de al menos 18 años, acompañada además de un eclipse. Por tanto, si bien en 2018 el planeta volverá a interponerse entre el Sol y ella, su magnitud no será igual, agregó el astrónomo.

Para que todo el mundo pudiera disfrutar de este momento mágico, Miquel Serra coordinó la retransmisión de la alineación y del resto del proceso con el proyecto europeo Gloria. De esta forma, el público no solo pudo ver en directo, a través del portal sky-live.tv, cómo la sombra del majestuoso volcán se adentraba en el Atlántico para tocar con su punta la Luna, sino además cómo el satélite se teñía de rojo.
El astrónomo del IAC comentó que ese fenómeno se debe a que la atmósfera de la Tierra, que se extiende unos 80 kilómetros más allá del diámetro terrestre, actúa como una lente desviando la luz del Sol y, al mismo tiempo, filtra sus componentes azules para dejar pasar solo luz roja, que fue reflejada por el satélite. Es esto lo que la transforma en la Luna Sangrante, tal y como se la conoce cuando adquiere ese resplandor cobrizo.

Desde las dos hasta las tres y poco de la madrugada, los espectadores también pudieron disfrutar en directo, a través del portal web, de esa mutación, acompañada de su entrada en la sombra del Teide y su eclipse total, que duró aproximadamente una hora y 11 minutos. Otros, por el contrario, prefirieron ver todo el proceso con sus propios ojos tapados con unas mantas y bajo la mirada del cielo.
Para el viceconsejero de Turismo del Gobierno canario, Cristóbal de la Rosa, que no quiso perderse el momento mágico, se trató de un espectáculo para el que no tiene "palabras". "Te pones a pensar en cosas que en la vida diaria no piensas, en lo relativamente pequeña que es la humanidad y en lo grande que es la naturaleza y su capacidad de recrear imágenes de belleza", resaltó con la super-super Luna a su espalda.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine