Treinta años del ataque al 'Tagomago'

El comandante del buque decidió no responder al fuego enemigo para evitar más bajas debido al deficiente armamento de la patrullera

27.09.2015 | 23:03

El pasado día 21 se cumplieron 30 años del ataque a un buque de guerra de la Armada española a manos de los guerrilleros del Frente Polisario. El atentado acabó con la vida de un marinero e hirió a otros dos. El buque que se había aproximado hasta 1,5 kilómetros de la costa trataba de socorrer a los marineros del pesquero Junquito, que también fue atacado por los saharauis y sus tripulantes secuestrados. Uno de ellos falleció en el cautiverio a consecuencia de sus heridas. Esta acción marcó un antes y un después en la relación de España con los nativos del Sahara.

El pasado lunes se cumplieron 30 años del ataque al patrullero de la Armada Española Tagomago (PV-22), destacado en aquellas fechas en la Base Naval de Las Palmas de Gran Canaria y que acudió a prestar auxilio al pesquero Junquito, cuyos tripulantes fueron secuestrados por el Frente Polisario, uno de los cuales murió tras el ataque de los terroristas. Los saharauis que no habían emprendido la huida con sus víctimas aprovecharon la cercanía del buque militar a la costa, 0,8 millas (1,5 kilómetros), y la niebla para disparar con toda clase de munición contra el navío.

El Tagomago recibió cuatro impactos de 20 centímetros de diámetro algo más arriba de la línea de flotación, así como uno más en la chimenea, y fue alcanzado, además, por un cohete que estalló en el puente de mando y que fue el que mató al cabo segundo de artillería José Manuel Castro Rodríguez. El armamento utilizado contra el Tagomago fue una ametralladora de 12,7 milímetros y cohetes de 40 milímetros. En total se contabilizaron más de 48 disparos, según apuntó en su momento el Ministerio de Defensa en un comunicado. Con posterioridad al ataque y una vez llegó al Arsenal Militar se le dotó de un blindaje para proteger a los tiradores del cañón de proa que iban al descubierto. La medida tenía más de pantalla que de efectividad.

Además, en el atentado resultaron heridos dos marineros, el cabo primero electricista José Manuel Ferreiro, de 25 años y el cabo segundo de marinería Francisco Sánchez Grane.

Según manifestó el comandante del buque a su llegada al Arsenal Militar de Las Palmas de Gran Canaria teniente de navío Francisco Olmos Vargas, "nuestro buque carecía de cualquier protección y el armamento consistía en un cañón de tres pulgadas y de una ametralladora de 20 milímetros, en la proa y en la popa, respectivamente".

El patrullero, perteneciente a la clase ´Anaga´, junto a otras nueve embarcaciones de similares características, fue diseñado especialmente para el servicio de vigilancia de costas, pesca y salvamento en caso de naufragio o accidentes en la mar. De hecho, estos buques por su débil armamento eran conocidos con el sobrenombre de las ´Tacañonas´. La Tagomago prestó servicio en Canarias hasta el año 2012 en que pasó destinada a Málaga. Junto a este navío sirvieron el Medas, actualmente en Cádiz, Anaga y Grosa, que fue dado de baja.
Este ataque fue uno más de los diecisiete que sufrieron los pesqueros españoles, fundamentalmente canarios, andaluces y gallegos, por el Frente Polisario.

Los seis pescadores supervivientes lograron su libertad el 29 de septiembre de ese mismo año cuando un avión Fokker del 802 Escuadrón del SAR del Ejército del Aire con base en Gando acudió hasta el aeropuerto argelino de Adrar, a 700 kilómetros de Argel, donde recogió a los seis supervivientes y el féretro que llevaba los restos mortales de Guillermo Batista Figueroa, contramaestre del buque y cuyo cadáver fue embalsamado en Tinduf dos días después de su muerte.

Los atentados contra los pescadores comenzaron tras la firma del acuerdo tripartito. Las primeras víctimas fueron los pesqueros Pinzales y Puerto de Nao, en 1977, donde no hubo que lamentar víctimas. A finales de ese año el Polisario atacó al Río Saa, donde un marinero resultó herido y tres secuestrados.

En abril de 1978 el Santa María Ana recibió fuego desde tierra. Después le seguirían el Lerez, el Tela y los langosteros canarios Alada, María Luisa, Dorotea, Batán y Mar Caribe.

Un mes después era el pesquero de bandera holandesa Zuidister-9 el que sufría las consecuencias de las amenazas del Polisario de atacar todo barco que faenase en aquellas aguas. En el ataque resultaron muertos seis marineros. Por esas mismas fechas era ametrallado el pesquero español Génesis. Tres marineros resultaron heridos.

Pero tal vez el atentado más cruel y que dejó una profunda huella en Lanzarote de donde procedían todos sus tripulantes fue el ataque al Cruz del Mar, en noviembre de 1978, con el balance de ocho muertos y tres heridos, que lograron salvar sus vidas tras arrojarse por la borda en el momento en que los polisarios los colocaron en fila y comenzaron a ametrallarlos a sangre fría.

En 1980 el pesquero Juancho era atacado cuando faenaba cerca de Mauritania.

En marzo de 1985 le tocó el turno al Carmen de las Nieves, con el resultado de uno de sus marineros herido en una pierna.
El 14 de junio de 1985, cinco marineros del pesquero Peixe do Mar resultaron heridos tras ser atacado el mismo desde varias lanchas neumáticas.

El gobierno español que no había reconocido como víctimas del terrorismo a todos los fallecidos en este tipo de atentados perpetrados por el Frente Polisario dio un giro de timón y en junio del pasado año concedió a título póstumo las condecoraciones e indemnizaciones a quienes fueron objeto de estos brutales ataques.

El Gobierno reconoció como tales a Domingo Quintana Santana, José Carlos Coello Medina y Manuel Coello Medina, fallecidos en un acto terrorista cometido en octubre de 1980 contra el barco pesquero Mencey de Abona en aguas del banco sahariano. También a José López Pérez, fallecido a consecuencia del acto terrorista perpetrado contra el buque-congelador Andes, el 23 de junio de 1986 en el banco sahariano; y a José Hernández Sosa, fallecido en el ataque contra el buque Puente Canario, el 10 de septiembre de 1986, cuando faenaba en aguas internacionales frente al banco sahariano. Además, se tomó en consideración a los cinco tripulantes (Juan Suárez Rodríguez, Sebastián Cañada García, José María Hernández Marredo, Amador Hernández Marredo y Alfredo Rodríguez Marredo) del pesquero Cruz del Mar fallecidos por el ataque del Polisario el 28 de noviembre de 1978, en aguas cercanas a la costa sahariana.

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