Investigación

Científicos descubren que una veintena de algas canarias son anticancerígenas

El proyecto Algabiomac concluye que ciertos compuestos de estas especies son efectivos en el tratamiento de ciertos tumores

25.09.2015 | 13:04
De izquierda a derecha, Eduardo Portillo, Nicolás Díaz, Francisco Almeida, Rafael Zárate y Miguel Tavares, durante la presentación de los resultados.

El proyecto de investigación Algabiomac ha descubierto una veintena de extractos de algas de la zona macaronésica que podrían ser utilizadas en tratamientos contra el cáncer. Se trata de micro y macro algas procedentes en el habitad marino de Canarias, Cabo Verde y Madeira que han demostrado tener efectos en la lucha contra las células tumorales.

El director del proyecto, Rafael Zárate, apuntó ayer durante la presentación de los resultados, que en 13 de estas muestras de ensayos anticancerígenos se evidenció que su concentración elimina el 50% de la población celular en tumores de pulmón, mama, próstata y colon. Además, los análisis realizados por los investigadores concluyeron que estos activos afectan con mayor eficacia a las células cancerosas, dejando intactas las células sanas.

Por todo esto, el científico canario es muy optimista con los resultados obtenidos, ya que "sugieren que las especies de algas podrían ser consideradas como fuentes potenciales para nuevas terapias contra el cáncer".

Pero a pesar de estos buenos datos, Zárate hizo también un llamamiento a la prudencia ya que se trata de resultados iniciales. "Para desarrollar un fármaco se requiere al menos diez años de investigación y mucha inversión, pero el conocimiento de nuevas sustancias anticancerígenas es el primer paso", explicó el investigador. Por esto, afirmó que se requiere más investigación, ya que son los primeros resultados y se necesitan más desarrollo, "pero parecen estar apuntando hacia la dirección correcta".

El proyecto Algabiomac nació hace dos años con el objetivo de investigar los recursos del medio marino de la Macaronesia. Los trabajos han intentado sentar las bases para conocer para qué sirven estos recursos y determinar su utilidad biotecnológica. El vicepresidente de la Fundación del Instituto Canario de Investigación del Cáncer (ICIC), Nicolás Díaz, apuntó que "nuestra biodiversidad es una fuente económica importante que no se ha considerado demasiado". Este proyecto de investigación en el que participan varios organismos de investigación quiso dar los primeros pasos para sacar partido a este tipo de recursos.

El proyecto se ha encargado de estudiar unas 14 especies de algas de esta zona del planeta, a las que se les ha aplicado diferentes técnicas de cultivo y extracción de sus activos. De ellas se han obtenido alrededor de un centenar de muestras con las que se ha evaluado sus efectos antibióticos, antifúngicos y antitumorales, siendo estas últimas propiedades las que han dado mejores resultados.

En el proyecto han participado cuatro organismos de investigación: el ICIC; el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC); la Asociación de Investigación Científica del Atlántico (AICA); y la Cámara Municipal de la isla de Maioen Cabo Verde.

El ITC fue el encargado de realizar los cultivos de microalgas y cosecharlas, para suministrar la materia prima al estudio. El investigador, Eduardo Portillo, explicó que se seleccionaron cuatro cepas de algas autóctonas que podrían llegar a ser rentables para el establecimiento de una actividad industrial de producción de microalgas en el Archipiélago.

Estas cuatro cepas pudieron llegar a cultivarse consiguiendo una composición bioquímica alta en ácidos grasos omega 3 y también de fucoxantina en algunos tipos, por lo que se pudo obtener biomasa a escala comercial para poder abastecer al proyecto.

En el estudio de las macroalgas, el instituto logró encontrar una alta actividad anticancerígena en los extractos de dos especies de algas pardas, Cystoseira abies marina y Lobophora variegata, que contaban con altos contenidos de fucoxantina. Estos dos tipos de algas se encuentran de manera natural en playas de la zona macaronésica y en muchas ocasiones son retiradas por los servicios de limpieza de las instituciones públicas y son tratadas como desechos. Gracias a esta investigación, se abre una posibilidad para reutilizar este tipo de plantas marinas.

"La reutilización de este material vegetal, que ahora se tira en los vertederos, podría ser viable si se asociara a estas actividades industriales extractivas y se revalorizaría el producto otorgándole otros posibles usos", explicó Portillo.

Por su parte, la Asociación de Investigación Científica del Atlántico fue el organismo encargado de extraer los compuestos específicos de las algas a través de diferentes técnicas que permitían conservar la actividad biológica original.

El investigador de la AICA, Miguel Tavares, explicó que se habían utilizado técnicas de extracción a bajas temperaturas y sin disolventes, para lograr conservar estos compuestos en las mejores condiciones. Tavares apuntó incluso que varias empresas, noruegas e irlandesas, se habían interesado ya en incorporar los procesos de extracción utilizados en este proyecto. "Este tipo de trabajos tienen que ser incentivados porque tenemos la oportunidad de ser competitivos en un mercado mundial", apuntó.

La presentación de los resultado de este proyecto, contó también con la participación del vicerrector de Investigación de la Universidad de La Laguna (ULL), Francisco Almeida, quien alabó el proyecto y apuntó que con financiación "tenemos el talento y la posibilidad de alcanzar buenos resultados".

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