Los pequeños regresan a clase

Ganas y algún llanto en la vuelta al cole

Miles de estudiantes vuelven a los colegios de la Isla en el primer día del curso 15/16

10.09.2015 | 02:20
Momento en el que se abren las puertas del centro.

Las aulas de los colegios isleños volvieron a llenarse ayer de risas, expectación y miradas atentas. Un total de 163.000 alumnos de toda Canarias empezaron un nuevo curso entre nervios, sueño y algún que otro llanto. Volver al cole cuesta, sobre todo los primeros días, pero la mayoría de los estudiantes olvidan el trauma del retorno a las clases nada más perder de vista a sus padres y reencontrarse con sus compañeros.

Antes de las 8:30 de la mañana ya había muchos alumnos en los alrededores del colegio Ofra-Vistabella de la capital, que no habían podido esperar más para volver a ver a sus amigos. Para algunos era su primer día pero otros son ya más que veteranos en este centro educativo de la capital. Este es el caso de la hija de Elisa Roque, que se despide este año del centro porque terminará sexto de Primaria. "Es una pena. Todos los colegios deberían tener por lo menos hasta cuarto de la ESO, porque ella todavía es muy pequeña para ir al instituto", recalcó esta madre.

Para otros alumnos, el curso que comienza es también muy importante, ya que empiezan una nueva etapa educativa. Estudiantes como Ilenia Expósito y Nerea Armas, ambas de cinco años, que ayer comenzaron primero de Primaria. Sus madres, Nuria Díaz y Dácil Llarena, aseguraron que las niñas estaban "muy emocionadas" por este cambio de nivel. "Se sienten importantes, sobre todo porque ahora van a estar en el segundo piso con los mayores", apuntó Díaz.

La pequeña Náyade Cabrera, de seis años, también estaba emocionada ante la aventura de comenzar primero. "Tengo muchas ganas de aprender a leer y escribir", argumentó esta menor, mientras abrazaba a su prima, Erika Domínguez momentos antes de que se abrieran las puertas del centro.

Para la gran mayoría de los menores una de las cosas más importantes del día de ayer era poder volver a ver a sus compañeros, a los que tanto han echado de menos durante las vacaciones. Neyel Godoy esperaba impaciente a que llegaran sus amigos. Aunque aseguró que los había visto un par de veces durante el verano, a partir de ahora y hasta que se acabe el curso podrá disfrutar cada día de sus juegos y bromas.

Pero no todos tenían tantas ganas como Neyel de volver a clase. A Gianny Miglorisi, de cinco años, le costó madrugar en el primer día de colegio. "Él hubiera preferido seguir de vacaciones", bromeó su madre.

Pocos minutos después de las 8:30, los alumnos dan un último beso a sus padres ya en la fila para entrar a clase y comienzan un nuevo curso. Es entonces cuando el colegio se llena por fin del alboroto habitual. La de ayer fue una jornada de adaptación en la que se tiene que poner a punto toda la maquinaria del curso. El recién estrenado director del colegio Ofra-Vistabella, Luis Cesteros, manifestó que es un día "estresante porque poner en orden el nuevo curso lleva su tiempo". Cesteros recalcó que este año académico estará marcado por la implantación de la Lomce en todos los cursos de Primaria, que conllevará ajustes curriculares a los que deberán adaptarse tanto los alumnos como los profesores.

Cesteros comentó que para los niños este es uno de los días más importantes del año. "Están expectantes y nerviosos, pero esto les dura solo los primeros momentos, después todo es alegría", subrayó.

El periodo de adaptación a la rutina se mantendrá durante este mes, ya que los alumnos tendrán un horario más reducido del habitual.
Esto se hace muy necesario sobre todo para los nuevos alumnos de tres años, que son los que más necesitan adaptarse a la nueva situación y por eso entraron una hora más tarde que el resto de sus compañeros. Ellos son a los que más les cuesta separarse de sus padres y suelen soltar alguna que otra lagrimita.

Pero los lloros no son exclusivos de los estudiantes más pequeños, ya que entre las filas de los mayores también se pudo ver algún que otro gimoteo durante la despedida.

A pesar del descenso generalizado de alumnos en todo el Archipiélago, –alrededor de 4.000 en las primeras etapas educativas–, el colegio Ofra-Vistabella contará este año con 60 nuevos estudiantes, que vivieron ayer su primera jornada en el colegio.

Sin embargo, la vuelta al cole se convierte cada año en un quebradero de cabeza para muchos padres, que tienen que proveer a sus hijos de libros, lápices, gomas y otro tipo de materiales, que hacen que sea más difícil afrontar la cuesta de septiembre.

Javier Rodríguez, padre de un alumno del centro, aseguró ayer que su hijo no ha podido reutilizar ningún libro y que ha tenido que comprárselos todos nuevos. Sin embargo, destacó que el AMPA del centro proporciona el material escolar a los niños con el pago de una cuota anual. "Por lo menos te quitas ese dolor de cabeza de estar pendiente de todo lo que necesita", afirmó.

Cristina Rodríguez, madre de otro menor matriculado en el centro, expresó que no había notado demasiada diferencia en el precio que ha pagado este año por el material con respecto al año pasado. Sin embargo, afirmó que para muchas familias este gasto anual puede hacerse cuesta arriba. "Solo en los libros de mi hijo pequeño me he gastado 85 euros", manifestó.

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