Avalancha de desplazados en Europa | El debate en el Archipiélago  

"Fue imposible traer a familiares de Siria; no dan los visados"

Achi y Al Hiraky, dos sirios en la Isla, cuentan que sus allegados huyeron del país

06.09.2015 | 21:19

El empresario Amid Achi y el oftalmólogo retirado Hassan Al Hiraky no pudieron traer a parte de su familia a Tenerife procedente de Siria porque las autoridades españolas pusieron problemas para darles el visado. Ambos, junto a otro sirio residente en la Isla, el también empresario Paul Moussalli, están siguiendo la huida de miles de compatriotas a Europa por culpa de la guerra civil en su nación con mucha tristeza, indignación e impotencia. Estas son sus impresiones a 5.000 kilómetros de un conflicto que les afecta, y mucho, a pesar de la distancia.

Amid Achi (empresario). "Me siento impotente viendo tanta crueldad". Esto asegura Amid Achi, empresario sirio asentado en Tenerife que ya se siente un isleño más. Achi ha tenido que ayudar a parte de su familia, en concreto a 30 miembros, a huir de su país. Los llevó a Senegal, donde tiene empresas dedicadas al sector textil. "No los pude traer a Canarias porque no les daban los visados. En parte lo entiendo, porque la crisis ha destruido mucho trabajo en las Islas", explica el inversor, para aclarar que aún así considera a los canarios "los más solidarios".

Otra parte de su familia se ha podido quedar en Siria, relata, gracias a que se encuentran en Tartús, una ciudad costera especialmente protegida por el Ejército del presidente Bashar al Assad de la que él proviene. "Los que están en Tartús se encuentran más o menos bien. Hasta allí no han llegado todavía las barbaridades de la guerra. Por ahora están bien", explica.

Su visión de lo que está ocurriendo en Siria es muy crítica, principalmente con el papel de las Naciones Unidas. "No hay una conciencia humana ni una predisposición para resolver el problema, ni éste ni tantos otros. ¿La guerra ocurre porque sí? ¿Quién vende las armas? ¿Quién quiere controlar el petróleo y los otros recursos naturales? ¿Qué intereses hay detrás? Hay una tremenda hipocresía en la comunidad internacional a la hora de abordar este y otros problemas que expulsan a tantas personas de sus países".

Amid Achi cree que en Siria ocurre algo parecido a lo que pasa en Irak, Egipto, Yemen, Afganistán o Libia. "Hay grandes potencias y multinacionales a las que les interesa la inestabilidad en estos países. En realidad, no les importa mucho lo que pueda sufrir el pueblo. Ellos solo piensan en vender armas, en los grandes contratos, en las reservas de petróleo", considera. Y también es muy crítico con el papel que está jugando la Unión Europea. "La salida de miles de personas a la desesperada se veía venir desde hace tiempo. De hecho, lleva ocurriendo desde hace muchos meses, aunque no con la intensidad de ahora. Su fallo es la dejadez, la incapacidad de adoptar medidas comunitarias, no tomar un papel activo desde el principio en estas crisis que al final, de alguna u otra manera, le terminan afectando", subraya.

Hassan Al Hiraky (oftalmólogo retirado). Como Achi, Hassan intentó traer a algunos familiares desde Siria pero no pudo porque España no les daba los visados. "Se me rompe el corazón", asegura este oftalmólogo, jubilado hace un año, que reside en Santa Cruz de Tenerife. Tanto él como gran parte de los suyos son de Maaret El Noman, un pueblo de la provincia de Idlib, una de las zonas más castigadas por la guerra. "Mi familia logró huir a Turquía, donde ahora se encuentran sanos y salvos, pero fue muy duro para ellos dejar todo lo que tenían", cuenta el médico.

Hassan Al Hiraky, aún en la distancia, ha sufrido en sus carnes las consecuencias del conflicto. Perdió una casa que tenía en Maaret El Noman. "A poco de comenzar la guerra la tiraron abajo. No murió nadie, menos mal. Solo quedaron los escombros. Podía haber pasado algo más grave. La gente allá puede morir en cualquier momento. Es un desastre, una desgracia...".

Incide en que detrás de la famosa foto del cadáver del niño muerto en una playa turca hay "mucho más horror que no se conoce". Por ejemplo, señala que durante el conflicto en Siria "se calcula que han muerto miles de menores y jóvenes". "O se van o mueren. No les queda otro remedio. Por eso hay tanta gente que se juega la vida de esa manera", especifica.

Hassan se pregunta para qué sirve la ONU. "¿Qué hace en estas situaciones? Pues parece que nada, que permanece como mero observador mientras vemos cada día las consecuencias del horror. La ONU no sirve para nada o, bueno, sí sirve para algo: para coordinar que las potencias se repartan las riquezas de otros países". El doctor, además, cree que Europa se está comportando con "egoísmo" y puntualiza que en el trasfondo de las inestabilidades que causan miles de desplazados está "la lucha de poder entre los sunitas, musulmanes defendidos por Arabia Saudí, y los chiitas, musulmanes defendidos por Irán".

Paul Moussalli (empresario). Acaba de abrir un restaurante que sirve especialidades sirias en la chicharrera zona de La Noria, Siropian. Paul, que lleva más de 15 años en Tenerife y tiene la nacionalidad siria y austriaca, no ha vuelto a su país natal desde que pasó todo septiembre en 2009. "Es para llorar lo que está pasando. No sé por qué la comunidad internacional se mantiene con los brazos cruzados. Si quisieran lo resolverían en dos días, de eso estoy seguro", señala este empresario.

Tiene familia en Alepo, de donde es natural, una de las regiones sirias más castigadas por la guerra, pero se ha salvado porque reside en una zona de las afueras alejada por ahora del conflicto. "Mi hermano me cuenta que están muy preocupados porque temen sufrir los horrores de la guerra en cualquier momento. Se pasan todo el día en casa, prácticamente encarcelados. Solo salen para hacer las compras de los productos básicos. Así no se puede vivir", comenta Paul Moussalli.

Como Achi, el dueño del restaurante Siropian cree que los enormes intereses que hay en la región "complican la situación y puede que en parte la provoquen". Ahora, también se muestra especialmente afectado por las atrocidades que comete el autodenominado Estado Islámico. "No entiendo cómo puede haber personas que hacen semejantes salvajadas", concluye.

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