Gastronomía

El Gusto por el Vino reabre su restaurante y bar de tapas de la avenida San Sebastián

El chef cántabro Alberto Margallo deja Clavijo 38 para liderar una cocina creativa y de producto

03.09.2015 | 23:21
Alberto Margallo, en la cocina de San Sebastián 57.

Dos años después de su cierre, el restaurante de la vinoteca El Gusto por el Vino reabre hoy sus puertas. La alma mater del local, rebautizado como San Sebastián 57, será el joven chef cántabro Alberto González Margallo, que durante los últimos tres años trabajó junto a Iñaki Undagoitia en Clavijo 38 y en 2014 logró el segundo puesto en el Campeonato de Cocineros de Canarias, organizado por GastroCanarias. Según detalla Margallo, la carta del restaurante y del Wine Bar de tapas que funcionará en el espacio anexo están basadas en "una cocina con productos de temporada, sabor clásico y toques creativos".

El Wine Bar estará abierto durante todo el día. Su carta de picoteo es una versión "más informal y accesible" de la cocina que se hará en la sala. Incluye desde un carpaccio de gamba de Huelva con vinagreta de wasabi a un salmón ahumado en el momento con caviar de trucha o unas tentadoras minihamburguesas artesanas de buey con mahonesa de trufa, queso ahumado y chips de batata. También se servirán ostras maceradas con leche de tigre o con un cóctel Bloody Mary, que se pueden acompañar con champagne, que se servirá por copas, o un muy recomendable pulpo a la parrilla con espuma de papa negra, pimentón de la Vera y aceite arbequina.

Según adelanta Margallo, en la sala del restaurante los platos se construirán a partir "del mejor producto con guarniciones y preparaciones que van a sorprender a los comensales y una presentación sobria pero a la vez atractiva".

Los precios del Wine Bar van desde los 3 hasta los 14,50 euros por cada tapa. En tanto, en el restaurante oscilarán por un menú de tres platos entre los 25 y 35 euros, dependiendo del coste de la bebida.

San Sebastián 57 abrirá todos los días, excepto el domingo por la noche. Margallo quiere analizar la demanda durante este primer mes para luego ajustar el horario y los días de apertura definitivos. El equipo de cocina servirá los platos de la sala y el espacio de tapas. Durante la tarde, cuando el restaurante cierre, habrá un cocinero para atender el Wine Bar.

Lo que es seguro es que el nuevo restaurante de la capital tinerfeña será el que tenga la carta de vinos más extensa. Los clientes podrán pedir cualquier referencias de la vinoteca, que se ofrecerá al mismo precio de la tienda más ocho euros por el descorche y 14 euros cuando se trate de botellas Magmun. Desde una botella de Pingus, de más de 950 euros, a una de vino local, de menos de 20, pasando por cerca de un millar de opciones, algunas también por copa.

Hijo, nieto y bisnieto de hosteleros, Margallo creció jugando y aprendiendo en la cocina de los locales familiares. Tras formarse en la Escuela de Hostelería de Cantabria trabajó seis años en el Hotel Infantado, de los Picos de Europa, y otros dos años en el restaurante Gambrinus de Santander. También trabajó en el restaurante la Hacienda Benazuza El Bulli Hotel, establecimiento con dos estrellas Michelin.

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