'Baby boom' en rosa palo

Loro Parque registra este verano un récord en nacimientos de crías de flamenco con ocho nuevos ejemplares

31.08.2015 | 14:08
'Baby boom' en rosa palo

Llevan casi 40 años en Loro Parque y los flamencos siguen año tras año dando alegrías en forma de nacimiento. Este 2015 además con récord de crías, puesto que a diferencia de veranos anteriores en los que la especie no pasaba de dos huevos, en esta ocasión las aves van por siete.

El biólogo de Fundación Loro Parque, Rafael Zamora, indica que son los propios animales los que construyen sus nidos en la zona de exhibición del zoológico tinerfeño, aunque con cierta ayuda de sus cuidadores. "Les adecuamos el espacio pero ya luego ellas se encargan de terminar el nido en función de sus necesidades", comenta Rafael Zamora. Los flamencos construyen estos montículos para formar sus nidos utilizando piedras, paja y plumas, en el que macho y hembra se turnan para la incubación del huevo, que dura en torno a un mes.

Durante estos días observar a los animales en Loro Parque implica ver algunas de las aves aún sobre los nidos, aunque al fijarse bien se verán también unos pequeños polluelos empezando a dar sus primeros pasos. Sorprende su color, grisaceo, a diferencia del rosa luminoso de los adultos, pero según explica el biólogo el tono lo irán cambiando a medida que crezcan, especialmente gracias a la alimentación.

"Comen un preparado con una fórmula específica para nosotros y que lleva un derivado de caroteno", indica Rafael Zamora quien añade que "en los primeros días de las crías son las madres las que los alimentan". De hecho, la fórmula que emplean las aves adultas para el suministro de comida a sus retoños: "En los polluelos los picos aún no están desarrollados", señala el biólogo de Fundación Loro Parque quien puntualiza que "esta especie se caracteriza por la peculiar forma de su pico, a modo de gancho, que emplean para coger el alimento".

En el pequeño flamenco aún no tiene esta peculiar forma, por lo que debe ser alimentado pico a pico, lo que se ha convertido en otra estampa llamativa de la exhibición de esta especie. Algunas, sin embargo, deben ser criadas por el equipo de cuidadores del centro, según explica Rafael Zamora, que señala que "una vez que se encuentran en condiciones autosuficientes se trasladan con el resto de animales".

En concreto, los flamencos se encuentran en un espacio abierto, en el que se incluye un estanque, algunas zonas rocosas y sobre todo mucho césped, "que además está más cuidado que ningún otro gracias a las propiedades de los excrementos de estos animales que son mejores que cualquier abono", comenta el biólogo.

Eso sí, el cuidado del manto verde es fundamental para los propietarios del parque, que emplean un tipo de fumigación natural "que obliga que para evitar problemas en los flamencos, los animales en ocasiones se encuentren acotados a la zona del estanque con una cerca alrededor". Una vez que los productos para el cuidado del césped dejen de suponer un riesgo, la valla se retira y es frecuente ver alguna de estas aves paseando cerca de los visitantes.

Al margen de guacamayos, papagayos y cacatuas, los flamencos forman parte de los sellos de identidad de Loro Parque, puesto que están desde el principio en el recinto. Alguno de ellos ronda los 40 años, que es el tiempo que el zoológico tinerfeño lleva instalado en Puerto de la Cruz, aunque no fue hasta 2005 cuando estas aves empezaron a tener descendencia. En concreto, son dos los tipos de flamenco que acoge el centro, y que se distinguen entre otras cosas por su tonalidad: el chileno algo más palido y con una cola menos frondosa; y el común, con un color más rosa e incluso cercano en ciertas plumas a un rojizo.

Se trata de aves muy esbeltas, de entre 80 cm y 1,40 m de largo, con patas larguísimas y cuello largo, y su peso oscila entre un kilo y medio y tres kilos. Además, en el caso del flamenco chileno es, como la mayoría de los animales de Loro Parque, una especie amenazada. Su alimentación se basa, además del compuesto de caroteno, en algas, diatomeas, custáceos y moluscos.

La edad de emancipación de esta especie, es decir, cuando la autonomía del polluelo es total, ronda los once meses. Cuando el animal cumple los seis años se considera que está dentro de su madurez sexual y su esperanza de vida alcanza el medio siglo.

La grulla narcisista

En Loro Parque se encuentran en la zona denominada como Animalia y es habitual encontrar entre ellos a un emjemplar de grulla coronada, otra de las aves esbeltas que llama la atención por su cresta. De hecho, este animal se ha convertido en una de las atracciones anecdóticas del zoológico por su cercanía con los visitantes. "Es habitual verla pasear entre el público y es totalmente inofensiva", señala Zamora quien además destaa cierto carácter narcisista del animal, "porque le encanta mirarse en los espejos exteriores del recinto de Naturavisión".

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