Cuatro de cada diez canarios de entre 30 y 34 años todavía vive con sus padres

Las Islas registran una de las tasas de emancipación juvenil más bajas

23.08.2015 | 02:00

Canarias es la segunda comunidad en la que la tasa de emancipación de los jóvenes entre 30 y 34 años es más baja. Cuatro de cada diez de estos canarios aún no ha abandonado el hogar familiar. El Archipiélago solo es superado por Galicia que tiene una tasa de emancipación en este grupo de edad solo una décima inferior a la canaria. El número de personas que han abandonado su casa de la infancia se reduce aun más en el grupo de edad entre los 25 y 29 años, ya que solo el 44% de ellos se ha independizado.

En total 187.723 jóvenes se emanciparon durante el año pasado, según los datos aportados por un informe elaborado por el Consejo de la Juventud de España. Los brotes verdes y la mejora de la economía que se ha experimentado durante los últimos meses, no ha sido determinante para que los jóvenes se decidan a salir de casa de sus padres, ya que la cifra de emancipaciones se ha reducido un 1% respecto a la registrada el año pasado.

Estos datos se corresponden con personas entre los 16 y los 34 años, por lo que la tasa de emancipación varía mucho dependiendo de las diferentes franjas de edades. Hasta los 24 años lo más común es que continúen viviendo con sus familias, ya que a esta edad es habitual que todavía cursen estudios universitarios o algún tipo de formación profesional. Nueve de cada diez continúa residiendo con sus padres .

Sin embargo, la tasa de emancipación sigue siendo todavía muy baja dentro de la franja entre los 24 y los 29 años y son mayoría los que se quedan viviendo en casa de sus padres, en un momento en el que los jóvenes deberían introducirse en el mercado laboral y comenzar a ser independientes.

La tasa de emancipación también encuentra diferencias según el sexo. La mujeres parecen ser más atrevidas a la hora de lanzarse a la independencia y fueron la mayor parte de quienes se independizaron durante los últimos meses del año pasado.

Según determina el estudio, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las comunidades, las personas jóvenes con estudios primarios o sin estudios no son los que más se independizan en Canarias. En el Archipiélago son quienes tienen estudios superiores los que más abandonan el nido, ya que su tasa de emancipación se sitúa en el 33%, frente al 18% de las personas sin estudios.

La mejoría que ha experimentado la posición de la población joven del Archipiélago en el mercado laboral no se deja notar en la tasa de emancipación, ya que los jóvenes todavía no confían en tener un empleo estable que les permita mantenerse.

La mejoría se ha dejado notar sobre todo en la tasa de empleo de las personas treintañeras. La cantidad de personas ocupadas, que incluye tanto a los que trabajan por cuenta ajena como a los autónomos o empresarios, se ha incrementado casi un 12% respecto al dato registrado hace un año.

Sin embargo, según el estudio presentado por el Consejo de la Juventud, el 35% de los treintañeros no tiene ningún tipo de salario, un porcentaje que se eleva hasta el 71% si se tienen en cuenta solo a los jóvenes de entre 16 y 29 años.

Sin embargo, los datos de empleo no son tan positivos en la franja de edad que va desde los 16 a los 29, ya que aunque han experimentado una disminución en la tasa de paro, el número de personas con empleo no ha experimentado la misma subida.

Otro factor determinante, que dificulta la independización de la juventud, es el acceso a la vivienda. Aunque la renta media del alquiler se ha reducido un 2% en las Islas, una personas joven menor de 30 años no podrían acceder a una vivienda en propiedad o en alquiler sin dedicar más de 30% de sus ingresos a pagar la renta. Solo la capacidad adquisitiva de los hogares compuestos por personas de más de 30 años haría viable económicamente la compra o el alquiler. Sin embargo, un treintañero asalariado solo podría permitirse comprar una vivienda de 67 metros cuadrados, si no quiere dedicar más de un tercio de su salario a pagar la hipoteca.

Según el estudio, los jóvenes necesitan unos ingresos mínimos de 1.675 euros mensuales para plantearse la opción de comprar una vivienda. Una cifra que supera en un 21% al los ingresos medios de un hogar joven.

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