Tormenta veraniega

Flores y nubes que hablan del tiempo

En las Islas existen varios métodos populares para predecir el clima por las señales de la naturaleza

14.08.2015 | 12:31
El tinerfeño Horacio Dorta realiza sus cabañuelas.

Si el Teide se pone su sombrero es que va a hacer viento, pero si lo que aparece encima de una montaña es una nube en forma de algodón es que se avecina un buen chubasco. Las flores de las cañas también avisan de las próximas precipitaciones, la llegada de las golondrinas de que subirán los termómetros y la dirección del viento los municipios que van a salir peor parados del vendaval. El tinerfeño Horacio Dorta, miembro fundador de la Asociación Española de Cabañuelas y Astrometeorología, explica que en las Islas existen distintos métodos populares para predecir el clima según las señales de la naturaleza. "Cada zona conoce las señas de su lugar", asegura Dorta.

El isleño, procedente de los Silos, detalla que, por ejemplo, en su municipio "si hay un liso de viento encima del risco conocido como de Los Pollos es que va a hacer mucho viento en el Valle de La Orotava, pero sí la nube está detrás, el viento se viene para la Isla Baja". Dorta asegura que cada vez que va por la carretera "observa todo tipo de detalles". "Cuando voy por la autopista del Norte me fijo que las cañas no tienen flores. LLevan así cuatro años. Eso significa que no hay agua. Y no se equivocan", añade el tinerfeño.

Dorta, que también preside la asociación cultural Cabañuelas de Canarias, conoce los métodos tradicionales de pronóstico meteorológico desde los cinco años, cuando acompañaba a su padre a observar las cabañuelas en la costa de su municipio natal para deducir cuándo era más propicio el mar para la navegación. Los marinos en el muelle de Santa Cruz de Tenerife le indicaban cuándo era más conveniente navegar. "Y nunca fallaron", precisa el silense.

Horacio opina que sus cabañuelas son las más "sencillas y efectivas". "Yo me coloco en una zona muy buena de Los Silos y cada tres meses observo lo que me dice la naturaleza", puntualiza el tinerfeño. Así, el 21 de marzo, Dorta se planta con su varilla de cintas para conocer el tiempo que habrá hasta junio, el 21 de junio para predecir las temperaturas y lluvias hasta el 21 de septiembre y así hasta dar la vuelta al año. "Y puedo asegurar que acierto en un 80 o un 90%, a veces incluso el 100%", sostiene Dorta.

El tinerfeño no estudia mapas meteorológicos, tampoco las isobaras ni las previsiones de anticiclones, el escucha el mar, siente el viento y no despega la vista del cielo. "Cada diez minutos son tres días del año, por lo que si el mar está tranquilo y de repente viene una ola, hay que calcular a que día corresponde para saber que en esa fecha habrá oleaje", precisa Dorta.

Lo mismo con el viento. "Las cintas giran en la dirección contraria del viento así puedo saber que vertiente de la Isla estará afectada", añade. Dorta también se fija en el comportamiento de los animales y, en general, en el estado y la evolución de la naturaleza.

Para su observación no necesita instrumentos sofisticados: una simple brújula para identificar los puntos cardinales y orientar la dirección de los vientos y su posterior interpretación. Además, emplea una varilla de material rígido de uno o dos metros de longitud a la que ata una cinta de un metro en uno de los extremos para seguir la dirección del viento.

Las cabañuelas de Horacio dicen que, por lo menos, hasta el 21 de septiembre (el trimestre que ya ha observado) en el Archipiélago va a predominar el buen tiempo. "Aunque las lluvias de estos últimos días pueden ser indicio de que después vendrán chubascos. Pero hasta las próximas cabañuelas no lo sabré con seguridad", destaca Dorta. En este sentido, el silense señala que no vio venir la tormenta de estos días "porque en realidad no ha sido gran cosa". "Yo predije buen tiempo y solo ha llovido de forma puntual", añade el cabañuelista.

El tinerfeño explica que existen muchas otras formas de realizar cabañuelas. "Son diferentes en cuanto a los tiempos de observación y sus predicciones. Por ejemplo, hay una que es la del mes de agosto. Durante esos 31 días se predice el tiempo de todo el año", apunta Dorta.

Para el director territorial en Canarias de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) Víctor Quintero, algunos de estos métodos populares de predicción "no tienen ni pies ni cabeza", pero muchos otros se fundamentan en la observación. "Se trata de una relación causa-efecto. Es decir, generalmente son personas, como los agricultores, ganaderos o pescadores, que a base de ver que cuando hay un tipo de nube después llueve, reconocen esta situación", explica Quintero.

Para el meteorólogo, estas formas de conocer el tiempo "normalmente son fiables". "Ellos saben que con un cambio de viento se acerca un frente aunque no saben de qué tipo o por qué ocurre", aclara el especialista. Quintero también reconoce que los animales tienen una intuición especial con el tiempo. "A base de ver con frecuencia una misma reacción en una animal y luego comprobar que ocurre siempre lo mismo, se crea una especie de predicción", concluye el director de la Aemet.

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