Los cruceros exigen mejoras en Santa Cruz

La capital se afana en subsanar las deficiencias que detectan los turistas, sobre todo en la terminal del Puerto y su enlace con la ciudad, con la nueva estación y un paseo peatonal

02.08.2015 | 02:43

El creciente mercado de cruceros en las Islas exige a las ciudades donde recalan estos grandes hoteles flotantes que realicen mejoras para satisfacer las demandas de las navieras. El objetivo del Puerto de Santa Cruz de Tenerife es ambicioso; incrementar más de un 15% el tráfico de cruceros durante el 2015. Pero si quiere seguir siendo un destino puntero para este mercado, que está registrando cifras de crecimiento mundial superiores a cualquier otro segmento turístico, deberá esforzarse por ofrecer lo que los pasajeros demandan en tierra.
Las navieras han hablado. En un estudio sobre el mercado de cruceros en Canarias, elaborado por Edei Consultores, estas compañías han enumerado las deficiencias que perciben los viajeros en el puerto capitalino.

El informe evidencia que Santa Cruz de Tenerife está demostrando gran capacidad de reacción para recuperar los cruceristas perdidos, entre otras cuestiones por las deficiencias de su terminal y su conexión puerto-ciudad, algo a lo que apunta el estudio, gracias a encuestas de satisfacción realizadas a los viajeros sobre cada puerto y ciudad.

Las compañías consultadas siguen percibiendo la necesidad de la nueva Terminal de Cruceros. Algo en lo que ya la Autoridad Portuaria se ha puesto en marcha y prevé que pueda comenzar a utilizarse a finales de este año.

Puertos adjudicó el pasado mes de marzo la construcción de la nueva estación de cruceros y el paso peatonal hacia la ciudad, que supondrá una inversión de 7,1 millones de euros. El objetivo es construir "la más moderna estación de cruceros del Atlántico Medio", según el presidente de la Autoridad Portuaria , Pedro Rodríguez Zaragoza, quien también ha asegurado que "está diseñada atendiendo a las recomendaciones de todas las navieras que nos visitan".

Las compañías critican que todavía no esté resuelta la conexión peatonal con la ciudad y se quejan de que existan obras incesantes en esta zona, que desorientan a los cruceristas.

En estos momentos, la Autoridad Portuaria está desarrollando los trabajos en la vía de servicio que le corresponde pero el Gobierno de Canarias mantiene paralizada por falta de presupuesto las obras que tiene que ejecutar en la vía litoral. Ante esta situación, la queja de las navieras de las incesantes obras en la zona parece que no tendrá una rápida solución, ya que los trabajos continuarán al menos hasta 2016.

Las navieras también denunciaron problemas de robos e inseguridad en la inmediaciones del área portuaria. Por esta razón, el Ayuntamiento de Santa impulsó la creación de la Policía Turística, que se dedica principalmente a proteger a los turistas que visitan la ciudad.

En cuanto a los servicios de movilidad de la capital, las compañías han apuntado que existen ciertos conflictos con los taxistas, por los "malos modos" de algunos de ellos y por la pretensión de ofertar excursiones en el atraque para competir con las ofertas de los agentes de viajes.

Las navieras también proponen acercar la parada de la guagua turística y realizar ofertas de movilidad motorizada para facilitar el desplazamiento de los cruceristas con dificultad de movimiento.

Las navieras también concluyen que "no hay conciencia entre la población sobre las oportunidades de negocio de esta actividad turística". Además, apuntan que en estos momentos La Laguna tiene más atractivos que la capital. Para revertir esta situación, el municipio deberá mejorar su ciudad para hacerla más atractiva.

Retos como estos y otros similares son a los que se enfrentan los restantes puertos canarios que pujan en el mercado de cruceros y sus respectivas ciudades. Las Palmas de Gran Canaria, con alrededor de 600.000 turistas de este tipo; Santa Cruz de La Palma (230.000); además de Arrecife (360.000) en Lanzarote y, con menos posibilidades por sus características urbanas, Puerto del Rosario (120.000) en Fuerteventura.

Ni la crisis ha frenado el espectacular aumento del número de barcos y circuitos que se viene registrando en la última década, con áreas geográficas que compiten entre sí por atraer a las grandes y pocas navieras que dominan esta industria. Entre ellas Canarias que, con 1,9 millones de cruceristas en 2014, representa el 2,1% del mercado mundial de cruceros. Una cifra nada despreciable si se considera que, con 13 millones de turistas, acapara el 1,1% del turismo global; pero aún con un gran potencial de crecimiento. El Caribe y el Mediterráneo, con el 39,9% y 17,9% de cuota, son los principales destinos que escogen quienes optan por pasar sus vacaciones en el mar, seguidos de Asia Pacífico y el Norte de Europa.

Dependencia de las compañías

Pero el problema del turismo de cruceros no es solo la fuerte competitividad que caracteriza esta actividad, sino el hecho de que sea más dependiente de las decisiones globales que toman las grandes compañías que la dominan que de las que toma el propio destino. Y es que el mercado mundial de cruceros se lo reparten solo cuatro grandes grupos, según el informe Cruise Industry 2015. A la cabeza se sitúa Carnival Cruise, con casi la mitad de la cuota mundial (44,8%) y en el que está integrado AIDA, con gran actividad en Canarias. Le siguen Royal Caribbean (24,7%); Norwegian Cruise Line (8%) y la primera compañía en Europa, MSC Cruceros, con el 6,4%.

La mayoría de estas compañías utiliza alguno o varios de los puertos canarios como escalas de sus grandes circuitos: desde el Mediterráneo; hacia el Caribe; del norte de Europa hacia la costa occidental africana o los grandes viajes trasatlánticos. Aunque desde hace unos años Canarias viene ganando terreno como puerto base, es decir como punto de partida y de finalización del viaje por mar: en 2014, 1,3 cruceristas hicieron escala en los puertos de las Islas y 522.000 los utilizaron como puerto base, 120.000 pasajeros más que el año anterior.

El detallado informe Estudio del Mercado de Cruceros en Canarias, presentado este mismo mes de julio, pone en evidencia que el clima, la localización geográfica y la estabilidad socio-política son los grandes activos de las ciudades canarias para consolidar el turismo de cruceros. Pero pone también saca a relucir sus carencias y vulnerabilidades en infraestructuras, servicios, ofertas de ocio y actividad promocional. Su diagnóstico es, sin duda, un buen punto de partida para que los nuevos –y no tan nuevos– responsables municipales ajusten su ciudad a los ambiciosos objetivos que se marcan para potenciar este turismo.

Para consolidarse como destino, Tenerife ha lanzado una ofensiva en la que se han implicado el Cabildo y el propio Gobierno regional. Así, el pasado mes de junio, Costa Adeje se convirtió en el centro de atención de la industria de cruceros, con la celebración del Tenerife Cruise Forum 2015, una cita que reunió en la industria crucerística local, nacional e internacional. Además, "Turismo de Tenerife está participando en la elaboración del Plan Estratégico de Cruceros de Promotur", según recoge el documento de Edei.

Pero también los puertos de Arrecife y de La Luz se han marcado como objetivo mejorar sus terminales marítimas, éste último con una inversión de 4,4 millones. Y es que las terminales canarias dejan aún mucho que desear respecto a las grandes estaciones de cruceros que existen en el Caribe y el Mediterráneo. Entre ellas Barcelona, que está terminando de adaptar su puerto para acoger como puerto base a uno de los dos barcos más grandes del mundo, el Allure of the Seas, el año que viene.

Estas mejoras elevan automáticamente el nivel de satisfacción de los cruceristas, como recoge el informe de Edei Consultores por lo que respecta a Canarias: "El nuevo Muelle de Cruceros de Arrecife es percibido como un gran paso adelante", y el puerto conejero está, efectivamente, experimentando un gran crecimiento.

Las mejoras en infraestructuras y servicios son necesarias para consolidar el negocio de los cruceros en un destino, pero no suficientes. Canarias está siendo un ejemplo de libro de la incidencia de las políticas empresariales en la evolución del tráfico de cruceros. Así, aunque a partir de 2008 superó el millón de pasajeros, no dio el salto hasta que estalló la Primavera Árabe y la oferta de cruceros de sus competidores del Mediterráneo oriental entró en crisis. Fue entonces cuando las navieras comenzaron a desviar sus grandes barcos a los puertos isleños.

Ahora, ante la pujanza del Caribe, MSC ha cancelado 15 escalas en el puerto de la capital tinerfeña para desviarlas a La Habana. Lo que recuerda a los puertos canarios que deben seguir trabajando y realizando mejoras si no quieren que las exigencias impuestas por las navieras saquen a los puertos isleños de los circuitos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine