Expresiones

Diez cosas que te contaba tu madre y eran mentira

Las oíste tantas veces de pequeño que creciste creyendo que eran verdad. Puede que aún hoy creas que lo son

14.07.2015 | 08:24
Una madre recrimina a su hija.

Lo más probable es que hayas crecido creyendo que eran verdades absolutas. Lo decían ellas e iba a misa. Puede que, en algún caso, y sólo si eres muy sincero hasta contigo mismo, reconozcas que a día de hoy todavía te crees alguna. Hablamos de esas mentiras que las madres nos dicen cuando somos pequeños, quizá heredadas a su vez de sus madres, y que no tienen en la mayoría de los casos ninguna base científica. Aquí tienes una lista de diez que raro es que no te haya dicho alguna vez tu santa madre:

1. "Debes esperar dos horas después de comer antes de bañarte para que no te dé un corte de digestión"

Lo que ella quería, en realidad, era que le dejaras dormir la siesta sin tener que estar pendiente de ti en la piscina o en la playa. El llamado 'corte de digestión' se trata en realidad de una hidrocución: un choque de temperaturas entre el cuerpo (caliente) y el agua (fría). Este choque ralentiza de forma refleja la frecuencia cardiaca y puede haber pérdida de conocimiento e incluso paro cardíaco y, por lo tanto, ahogamiento. Esto no tiene nada que ver con la digestión, pero tras comidas muy copiosas es más frecuente que ocurra. Es raro que un niño haga comidas copiosas en verano, por tanto no hay que prohibir el baño en las 2 o 3 horas después de comer, sobre todo si el agua no está fría.

2. "En el agüita del yogur está todo lo bueno"

Curiosamente ese liquidito no lo encontrarás en un yogur que no sea de fabricación industrial. Con eso queda todo dicho. La "agüilla" que tu madre consideraba en tan alto valor se produce por la diferencia de temperatura en el proceso de producción. Es verdad que se aglutinan ahí parte de las proteínas pero es muy poco líquido como para hablar de "todo lo bueno".

3. "El zumo de naranja pierde todas las vitaminas si no lo tomas recién exprimido"

Para que te hagas una idea, el zumo perdería sus vitaminas únicamente si lo sometes a temperaturas extremas. Vamos, que si lo pones en el patio con la ola de calor que estamos padeciendo estos días... Ni con ésas: si lo congelas o lo metes en el microondas a 120 grados lograrás "desvitaminizar" el zumo, pero en la mesa de tu cocina no va a pasar nada porque repose hasta 24 horas.

4. "Si te tragas el chicle se te pega en el estómago y tendrán que operarte para sacarlo"

El chicle es goma de mascar, no un alien. Como cualquier otro alimento, acabará en el váter más pronto que tarde sin necesidad de cirugía alguna. A ver, si tomas por costumbre tragarte los chicles tendrás digestiones más pesadas, pero no más que si desayunas unos huevos fritos con bacon, por ejemplo.

5. "Si ves la televisión tan de cerca te vas a quedar ciego"

Como mucho, y tras un buen rato, te dará dolor de cabeza, además de no apreciar la calidad de imagen que ofrecen hoy en día los televisores de pantalla plana y de última tecnología. Pero es que tampoco aquellos televisores "culones", aún no tan antiguos aunque parece que son del Pleistoceno, tenían tal poder cegador.

6. "Si te masturbas te salen granos / te quedarás enano / te quedarás ciego"

Hoy en día podrían añadir que cada vez que te masturbas se muere un gatito o algo por el estilo. Suele coincidir que el descubrimiento e inicio de la masturbación se produce en la adolescencia y en esta etapa algunas personas, por los cambios hormonales, desarrollan acné. Es curioso como de una coincidencia, se acaba estableciendo una causalidad: lo uno produce lo otro. La masturbación produce ceguera, sordera, ralentiza el crecimiento... Pues ya sabemos por qué Tyrion Lannister es así. Bromas aparte, todos estos mitos son los últimos rescoldos que han llegado al siglo XXI de las obras de Tissot, un médico suizo que en su histórico libro titulado "El Onanismo" glosaba los males asociados a la práctica de eyacular fuera de la vagina. Masturbarse, con moderación, como toda en la vida, es saludable y satisfactorio.

7."No te crujas los huesos de los dedos de las manos o de mayor tendrás artritis"

Tampoco es cierto esto. Cuando nos crujimos los dedos estamos forzando una articulación, la cual tiene una cápsula que la protege y en su interior hay un lubricante natural llamado líquido sinovial, que es el que permite el movimiento y contiene aire. Cuando te crujes los dedos, la articulación se separa, ampliando el espacio dentro de la cápsula articular, lo que provoca burbujas deseosas de ocupar más espacio. Al forzarlo, las burbujas escapan emitiendo el sonido característico. Lo mismo de antes, si lo haces a todas horas, pues no será bueno, pero de ahí a que te produzca artritis...

8. "Si te afeitas, te crecerá el pelo más fuerte"

Claro, mujer, por eso hay tanto calvo en el mundo. Cuando uno se afeita lo que hace es cortar el pelo a ras de piel. Al quedar la punta roma puede dar sensación de dureza. Pero, tranquilo, que al volver a crecer el pelo vuelve a ser como antes. De modo que si eres un oso, puedes depilarte el cuerpo entero sin temor a quedarte hecho un cactus toda la vida. En días o semanas, oso de nuevo.

9. "Come zanahorias que es bueno para la vista"

¿Y si te pasas el día comiendo zanahorias viendo la tele a un palmo de distancia y masturbándote, qué? ¿Neutralizas los efectos anteriores de cegación y te quedas igual? Ahora hablando en serio, esto es otro mito. Este alimento, sano sin duda, tiene betacarotenos, que el cuerpo transforma en vitamina A, pero en la misma medida que el brócoli, las espinacas, los cereales y la calabaza.

10. "No te pongas bizco, que te puede dar un aire y quedarte así"

Convendría que alguna madre detallara qué era exactamente ese presunto aire capaz de dejarte en un instante con la mirada de Fernando Trueba. Pero no, mirarte la nariz unos segundos no es una práctica de riesgo, salvo que intentes batir un Guinness. Y si te pasa, pues ya sabes, unas zanahorias y listo.

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