Estrellas del cine de la tercera edad

El centro de mayores Amma Santa Cruz, de Ifara, participa en una nueva edición de los Premios Nico con un cortometraje protagonizado por los trabajadores y los residentes

05.07.2015 | 23:43
La protagonista del cortometraje Manuela Barroso.

Una vez al año, las estancias de la residencia de personas mayores Amma Santa Cruz de Tenerife se convierten en un plató de cine. Desde hace varios años, este centro chicharrero no pierde la oportunidad de participar en los Premios Nico, del portal de internet Mundo Mayor, un certamen que anima a que cada residencia española presente su cortometraje para optar a los premios en diferentes categorías que se entregan siempre en una gala realizada en Madrid.

Estos premios tienen ya siete años de vida y el centro de Santa Cruz lleva seis participando. En esta ocasión, optan al premio a Mejor Actriz, Mejor Idea Original y Mejor Vídeo, categorías a las que ya se puede votar a través de mensajes enviados desde el teléfono móvil.

Han sido unas siete personas las que han participado en el cortometraje de este año, que se grabó en varias salas del centro para mayores ubicado en Ifara y en los calabozos de la comisaría de Santa Cruz. Ojos que no ven narra la historia de una mujer que vive en esta residencia y que recibe la llamada semanal de su hija, que vive en Londres, donde lleva una vida de éxito. Lo que la anciana no sabe es que la joven, en realidad, se dedica al mundo de la prostitución y su vida no es, ni de lejos, como se la pinta a su madre.

La psicopedagoga y animadora sociocultural Laura García es la persona que, cada año, pone a trabajar su imaginación para dar forma a una historia que después los mayores lleven a la pantalla. Hasta el momento siempre habían sido historias alegres, un poco cómicas incluso, pero este año el registro cambió por completo y han optado por un drama. Durante varias semanas, un equipo de unas siete personas trabajó para dar forma a este cortometraje en el que lo más complicado fue la postproducción. La idea fue sencilla de concebir y, aunque los actores no tenían ninguna experiencia, la grabación fue amena. "Lo más complicado fue después cumplir con los parámetros para poder presentar la cinta y ahí sí que el trabajo se extendió", explica la directora del centro, Ana Díaz.

Pero esta ardua labor se vio recompensada muy pronto puesto que, aunque aún no han terminado las votaciones, la propuesta de este centro chicharrero ocupa en la actualidad el quinto puesto en la clasificación. Hasta el momento, Amma Santa Cruz no ha tenido la suerte de ganar ninguna otra edición pero parece que este año esa racha puede acabar gracias a toda la gente que está votando. La directora de la residencia explica que este año solo existe otra institución en Tenerife que participa en este concurso a nivel mundial, y que se ubica en el sur de la Isla.

La protagonista de esta historia es Manuela Barroso, la nueva estrella del cine de Amma Santa Cruz. Tiene 83 años y es de La Gomera aunque, como ella misma explica, lleva ya más de media vida en la capital de Tenerife. Solo lleva algo más de un año en esta residencia pero ya ha convertido estas estancias en su hogar.

La posibilidad de aparecer en el cortometraje Ojos que no ven surgió por la estrecha relación de amistad que ha forjado en estos meses con la animadora Laura García. "Pasamos mucho tiempo compartiendo recetas de cocina y un día me comentó si quería ayudarla en la película que iban a rodar y le dije que sí", recuerda Barroso, quien no tuvo que prepararse mucho para interpretar el papel protagonista de esta cinta.

Barroso cuenta que la llamada que centra la historia del corto fue de verdad y por eso todo salió tan natural. "Yo solo tenía que responder a las preguntas que me hacían", sentencia la anciana, quien solo ha interpretado un papel en su vida: el de la Virgen María en un portal de belén viviente que organizaron en Valle Gran Rey cuando era ella pequeña. Barroso recuerda, además, que delante de las cámaras ya ha protagonizado algunas experiencias en familia puesto que, durante la celebraciones familiares, ella suele recitar poemas que sus hijos no dudan en grabar.

Manuela Barroso está viviendo una etapa muy feliz en esta residencia. "Los tres primeros meses me los pasé llorando pero ahora estoy muy feliz", comenta la señora, que está encantada con su gran habitación, que "tengo para mí sola". Además, ha hecho muchos amigos a lo largo de este tiempo, con los que ahora ha tenido la oportunidad de compartir la experiencia de rodar el cortometraje. "Me gusta ayudar a la gente y, por eso, paso mucho tiempo en la cafetería, donde también grabamos parte de la historia, para poder hablar con todos mis nuevos amigos", comentan feliz Manuela Barroso, quien derrocha simpatía por cada una de las esquinas de esta residencia de Santa Cruz.

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