Un forense culpa del caso de Zenobia a "la escasa inversión social" en Canarias

Thous cree que pudo evitarse la situación de desamparo de la acusada de asesinar a su bebé tras nacer ya que nunca recibió apoyo asistencial por su discapacidad mental

03.07.2015 | 02:20
Los patólogos forenses del IML que ayer declararon en el juicio sobre la autopsia que practicaron al bebé; al fondo, la acusada y su abogado.

"Me parece sorprendente la situación en la que estamos, en un juzgado por un caso de asesinato en el que está acusada una mujer con una discapacidad mental moderada o casi grave. Con 42 años, María Zenobia tiene un coeficiente intelectual entre 45 y 55 puntos y razona como una niña de ocho". "No me cabe duda de que si en Canarias se invirtiera más en Asuntos Sociales y en redes de apoyo sanitario, psicológico y formativo para personas con discapacidad, probablemente la procesada no estaría hoy aquí". Quien hizo estas declaraciones ayer es el médico forense Miguel Ángel Thous, exdirector del Instituto de Medicina Legal (IML) de Santa Cruz de Tenerife, que compareció ante la Audiencia Provincial para exponer su informe sobre la imputabilidad de María Zenobia L. M., que está acusada de un delito de asesinato por el que la Fiscalía solicita que se le imponga una pena de 20 años de cárcel como presunta autora de la muerte de su bebé nada más nacer el 23 de agosto de 2013, en una casa de La Orotava.

La "imputabilidad" implica que una persona entiende las consecuencias que tienen las acciones que realiza sobre los intereses de terceros, por lo tanto, adapta su conducta a dicho entendimiento. Si el individuo carece de esa comprensión, resulta "inimputable" y, por lo tanto, no es responsable penal del daño que causa. Pero para llegar a esta conclusión es necesario presentar pruebas de entidad por trastorno psicológico, falta de madurez o enajenación mental o por alteraciones en la percepción.

Para el especialista, la hoy procesada nunca ha contado con apoyos asistenciales para la discapacidad mental que tiene y, según su criterio, tampoco tenía un apoyo familiar idóneo. "Su familia está patológicamente desestructurada", afirmó. Zenobia ya tuvo un primer hijo hace 20 años y "ese muchacho hoy en día no sabe ni leer ni escribir". Thous adujo que "esta mujer pudo actuar de la manera en la que lo hizo por miedo, por temor a que fuer rechazada por su familia".

El forense recordó que Zenobia acudió a su centro de salud y fue vista por dos médicos el 7 de julio y 8 de agosto de 2013 alegando una amenorrea, pero ninguno de los dos facultativos consideró la posibilidad de que estuviera encinta, y eso que alumbró apenas dos semanas después de su segunda visita al médico. Asimismo, dos psicólogos forenses evidenciaron con otro informe el "retraso mental" que padece la acusada y aunque las pruebas que le hicieron marcaron una edad de entre seis y siete años, apuntaron a que "aunque no tiene capacidad para relacionar ideas abstractas, sabe diferenciar lo que está bien y lo que está mal y cuando se le pregunta por hechos concretos es capaz de elaborar un diálogo".

En la segunda sesión del juicio que se celebra con un jurado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, compareció finalmente la anciana en cuya casa dio a luz María Zenobia. Esta testigo, que no había acudido el primer día de juicio y sobre la cual tenía depositadas sus esperanzas la representante del Ministerio Fiscal para arrojar luz sobre lo que sucedió aquel 23 de agosto en el baño de su domicilio, no fue de gran ayuda. A la enfermedad de Alzheimer que padece, se sumó un problema grave de sordera por lo que el magistrado presidente del tribunal suspendió su interrogatorio.

La fiscal sostiene que la acusada rompió aguas en la casa en la que cuidaba de la anciana y se dirigió al baño sentándose en el inodoro y dando a luz un niño. Mantiene que presuntamente le tapó las fosas nasales y le apretó el cuello hasta asfixiarlo. Luego lo metió en unas bolsas y lo depositó en un contenedor de basuras. El cadáver del bebé fue hallado por un operario en una de las cintas de reciclaje de la planta del PIRS de Arico al día siguiente.

Los patólogos forenses del IML Francisco Javier González y Ángel Luis Pérez practicaron la autopsia al cadáver y señalaron que lo que más les impresionó fue que el cuerpo hubiera sido limpiado y después arrojado a la basura en una bolsa. "No sería muy lógico dispensar esos cuidados a un recién nacido del que una personas quiere deshacerse", dijeron. Por ello, y tras afirmar que el cuerpo no presentaba "signos exteriores de haber sufrido una asfixia mecánica, aunque sí algunas petequias en los pulmones", concluyen que la acusada intentó primero deshacerse del bebé tirando de la cadena del inodoro y, al no lograrlo, lo metió en las bolsas.

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