Los médicos no notaron el embarazo de Zenobia, acusada de matar a su bebé

La testigo principal, en cuya casa dio a luz la mujer, no acude al juicio a declarar

02.07.2015 | 13:21
La acusada, junto a su abogado, en la primera sesión de la vista oral que se celebró en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife juzga desde ayer mediante un tribunal del jurado a María Zenobia L. M., como presunta autora del delito de asesinato del que le acusa la Fiscalía, que sostiene que momentos después de dar a luz un bebé el 23 de agosto de 2013 acabó con su vida tapándole las fosas nasales y haciendo presión en el cuello para luego deshacerse del cadáver arrojándolo a un contenedor de basura en La Orotava. El cuerpo del recién nacido fue hallado al día siguiente por un operario del PIRS de Arico, en una cinta de reciclaje. Dos de los testigos que comparecieron ayer, en la primera sesión de la vista oral, confirmaron que aunque atendieron a la hoy procesada el 7 de julio y el 8 de agosto de 2013, ninguno de ellos se percató de que estuviera encinta.

La acusada declaró también que desconocía que estuviera embarazada aunque admitió que había tenido relaciones sexuales con un hombre al que había conocido en marzo, apenas cinco meses antes de que hubiera dado a luz en el baño del domicilio en el que trabajaba atendiendo a una mujer de avanzada edad.

La anciana, que estaba citada ayer para testificar en el juzgado como testigo principal de la Fiscalía, no compareció por lo que el magistrado presidente ordenó que la Guardia Civil la localizara y trasladase hoy al Palacio de Justicia para oírla en declaración.

El primero de los galenos manifestó que la procesada, que hoy tiene 42 años, había acudido al centro de salud en julio de 2013 "preocupada, nerviosa" porque no menstruaba. "En ningún momento ella dijo que estuviera embarazada", comentó el médico quien reconoció que "ni la exploró ni consideró hacerle una prueba de embarazo" y solo le recetó "benzodiazepina" tras diagnosticarle una "amenorrea".

La segunda médico relató que María Zenobia acudió a su consulta en agosto manifestando que "hacía un mes que había empezado a tener hemorragias leves, pero continuas". En esta ocasión, la médico tampoco observó señales evidentes de que tuviera un embarazo a término y recomendó que hacerle una analítica para comprobar sus niveles de hierro en sangre ante la posibilidad de una anemia.

Apenas dos semanas después de esta consulta, la acusada se puso de parto mientras estaba en la casa de la mujer a la que cuidaba. "Estábamos sentadas y de pronto sentí que me mojaba los pantalones: había roto aguas. Fui al baño, me bajé los pantalones y me senté en el inodoro y en dos minutos salió aquello". La fiscal preguntó que qué era "aquello" y la acusada dijo que "el bebé". "Cayó al váter, lo cogí de las manitas, pero se me cayó porque estaba mojado. El niño lloró y respiraba, pero se me volvió a caer y ya dejó de llorar y respirar", describió la mujer quien añadió que se sintió "apenada porque se hubiera muerto".

La acusada ha negado en todo momento que hubiera matado al bebé y que aunque éste nació con vida murió poco después. La fiscal preguntó si había recibido ayuda de la mujer para la que trabajaba y ella dijo que no, que solo le pidió que le acercara su bolso al baño. Afirmó que dentro llevaba unas tijeras con las que cortó el cordón umbilical. Luego metió al recién nacido en dos bolsas y lo tiró a un contenedor de basura.

Dada la insistencia de la procesada sobre la presunta paternidad del bebé, semanas después de que la mujer fuera detenida, se localizó al hombre que ella señalaba como el presunto padre del niño. A esta persona, identificada como Santiago, se le hicieron pruebas de ADN, cuyos resultados fueron comparados con los del recién nacido, descartándose su parentesco.

La fiscal preguntó a la acusada si no estaría ocultando en realidad la identidad de alguien más allegado a ella como padre del bebé, a lo que la mujer respondió con una negativa tajante e insistió en que no mantuvo relaciones sexuales con otros hombres en esas fechas.

Según sostiene el letrado que defiende a María Zenobia, "hubo un doble fallo del sistema, ya que ningún médico se percató de que su patrocinada estuviera embarazada". "Mi defendida, además, padece una discapacidad mental moderada y carece de formación".

El abogado solicita la libre absolución, aunque en el caso de que el jurado la considere culpable, solicita como alternativa una pena de 10 años prisión por un delito de homicidio atenuado.

La Fiscalía, en cambio, la acusa de un delito de asesinato, por lo que interesa que se le imponga una pena de 20 años de privación de libertad. Considera el Ministerio Público que en este caso se da la circunstancia agravante de alevosía, aunque estima también la atenuante de discapacidad intelectual.

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