Unos sitios geológicos que sirven para la conservación y la didáctica ciudadana

La designación de los lugares de interés internacional ayudan a su protección legal

06.07.2014 | 00:14

El proyecto Geosites está inspirado desde el ámbito universitario y de la investigación y a él se suman cada vez más científicos de diferentes países. Con el apoyo de la Unesco, el organismo de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, no es en sí mismo un proyecto de investigación y sí una manera de inventariar los tesoros geológicos del mundo para divulgarlos y fomentar su conservación entre los ciudadanos.

"El proyecto tiene como finalidad la preservación de estos geositios, para alentar que se investigue más sobre ellos y sean útiles a la didáctica de la ciencia, no solo en la universidad sino también en el nivel del bachillerato", afirma Ángel García Cortés, coordinador en España de la iniciativa y jefe de Patrimonio del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).

Los estudiantes, y los ciudadanos en general, tienen ante sí todo un caudal de información que ya empieza a proporcionarles otra visión cuando visitan como turistas éstos u otros lugares de interés geológico. Datos que acercan a mejorar la comprensión de cómo y cuándo se produjeron, tal y como relatan los científicos que han participado en la designación de los Geosites en España.

En el caso de Canarias, los acontecimientos geológicos que originaron las islas occidentales son igual de extraordinarios que los que provocaron el nacimiento de Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria.

Tenerife, en la que hay registrados cuatro ciclos de erupciones, hace entre 7 y 3,5 millones de años (del Mioceno al Plioceno) que nacieron tres grandes edificios de composición basáltica (Teno, Anaga y Roque del Conde). Fue en el primer ciclo de esa larga evolución cuando la acción marina y procesos destructivos los dejaron como se ven en la actualidad. En la segunda fase, la actividad volcánica se desplazó a la zona central de la isla, en donde se formaron los Edificios Cañadas. Otra ola destructiva dio paso a lo que ahora es la Caldera de Las Cañadas, situada en el Parque Nacional.

El Teide surgió en el tercer episodio de actividad, en el último medio millón de años. El cuarto y último ciclo produjo emisiones periféricas que hicieron que se ganara terreno al mar.

Por su parte, con 12 millones de años de antigüedad, La Gomera también asomó sobre las aguas por la acumulación de materiales desprendidos en diferentes períodos de erupciones volcánicas, intercalados con otros de inactividad. Una calma que se ha mantenido en los últimos tres millones de años. De esta forma, la isla ha estado expuesta a la acción erosiva que ha ido retocando estructuras generadas por las erupciones y dando paso a accidentes como el acantilado de Los Órganos.

Bajo La Palma y El Hierro, las islas más jóvenes, los científicos creen que se localiza ahora a 400 kilómetros de profundidad el foco de magma. En la palmera tuvo lugar en 1971 (Teneguía) la más reciente erupción volcánica en España sobre tierra porque, a nivel submarino, la última fue en la herreña (La Restinga , 2011).

En las Islas, y fuera de ellas, la designación de sitios de interés geológico contribuye a su conservación. De hecho, Geosites aportó sus propuestas, en un primer listado en 2007, a la Ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad. "En ella se recogen los contextos españoles de relevancia internacional", afirma Ángel García Cortés. La actividad turística permite contribuir a la divulgación y la conservación. "Geosites puede resultar en algunos lugares motor de desarrollo local a través de una oferta de interés para los visitantes", añade el experto. "Queda mucho por explotar en ese ámbito".

Amenazas

Desde el punto de vista de la protección, éstos lugares "están bien conservados" ayudados por su inclusión en parques nacionales o parajes con otros niveles legales de conservación. "Canarias es, en este sentido, un lugar especialmente privilegiado", señala el geólogo.
Con todo, las amenazas existen a nivel global. La construcción (urbana, de puertos, etc.) es la más grave. "Puede haber cara y cruz: se destruyen unas, pero también pueden aflorar otras estructuras geológicas". "Las más sensibles ahora están en las costas y hay que intentar proteger esos lugares".

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