400 días, 36 países y 28 kilos menos de peso

El periodista tinerfeño César Sar lleva su vuelta al mundo a Canal Viajar, la Televisión Canaria y las pantallas de los trenes de Renfe

22.06.2014 | 02:15
En la playa de Goa (India), junto a un grupo de personas que se bañaban por primera vez en el mar.
En la playa de Goa (India), junto a un grupo de personas que se bañaban por primera vez en el mar.

"Espero ser un ancianito en un centro de mayores recordando que un día di una vuelta al mundo". Ese es el deseo del periodista César Sar, que pasó 400 días en 36 países viajando y cumpliendo su sueño. Tras recorrer los cinco continentes y perder más de 28 kilos de peso, volvió a Tenerife y acaba de conseguir que su historia sea conocida en todo el país gracias a la emisión de sus aventuras en Canal Viajar, de Fox, y la Televisión Canaria.

Hasta 2010, César Sar trabajaba en Teidevisión Canal 6 haciendo entrevistas y programas políticos. Y así llevaba 16 años. A finales de año dedicó unos meses a reflexionar sobre lo que le gustaba hacer en la vida, lo que había hecho hasta el momento y lo que le gustaría hacer en los siguientes años. "No me veía con una corbata haciendo entrevistas a la misma gente, contando las mismas cosas", explica, Sar que asegura que se le daba bien pero que no le terminaba de llenar.

Durante años, César Sar ha dedicado mucho tiempo a viajar por el mundo, prácticamente desde que tenía 16 años. Desde que empezara con recursos propios, a los 19, y hasta el momento en el que se propuso realizar la vuelta al mundo, había visitado 30 países. "El único mes de vacaciones que tenía lo dedicaba a viajar con el dinero que había ahorrado durante el año y luego llegaba a casa solo con 50 euros", asegura. Durante aquel tiempo de reflexión comprendió que si viajaba toda su vida a dos países al año, no llegaría a conocer el mundo entero "y eso me preocupó".

Cuando comunicó a su entorno lo que se proponía, muchos le dijeron que era imposible y que no tenía dinero. "Así que decidí vender un apartamento que tenía". Sorprendentemente, en solo 15 días, se lo compraron por 89.000 euros. Con esa cantidad compró todo el material tecnológico que necesitaba para poder grabar su aventura y se echó la mochila al hombro. Y es que solo tuvo cuatro meses para organizar el viaje. "Reconozco que fue algo apresurado", explica.

Para viajar adquirió el billete de vuelta al mundo (RTW) más grande que había, con un total de 16 saltos que comenzó y terminó en Londres (Inglaterra). Se trata de billetes con los que se puede viajar durante un año y no se pueden tomar más de tres aviones en el mismo continente. Siempre hay que avanzar en la misma dirección, sin retroceder y utilizando las aerolíneas del grupo. A pesar de ello, al terminar su aventura, el periodista había tomado 46 vuelos.

Pero, además, César Sar quería convertir la experiencia vital de dar la vuelta al mundo en una oportunidad laboral. "No quería tirarme un año sin hacer nada. Quería trabajar", explica. Así, planificó el viaje entre sus inquietudes personales con sus necesidades laborales.

Consideró que no se puede dar una vuelta al mundo sin pasar por los países más grandes y poblados, India y China, que, aunque él ya conocía, no podía dejar de visitar porque "en ellos hay muchas personas con historias interesantes que contar". A estos lugares a los que se veía obligado a ir añadió otros que le apetecía visitar, como Mongolia, donde convivió durante siete días con una familia nómada, y Japón, Australia o Nueva Zelanda, que son lugares caros pero que él recorrió con una caravana. "Están muy lejos pero si vas saltito a saltito puedes llegar sin gastar demasiado", explica.

En avión, tren, barco, bicicleta, moto, caballo, elefante, camello o canoa se desplazó Sar por todo el mundo. En Camboya llegó a montarse en un tren de bambú, compuesto por tablas del vegetal colocadas sobre unos ejes que se desplazan por raíles. "Cuando un tren se encontraba con otro tenían que desmotar el artefacto para que uno de los dos pasara primero porque solo había una vía", recuerdo Sar.

Aunque llevaba algunos aspectos del viaje más o menos organizados, lo cierto es que tuvo que enfrentarse a grandes retos. En un principio se propuso tener un presupuesto diario de 50 euros pero no lo cumplió porque, además de tener que enfrentarse a países más caros o baratos, también tuvo imprevistos, como cuando su cámara de vídeo se rompió y tuvo que comprar otra. Además, cogió más vuelos de los que habían pensado.

Tras meses de viaje, algunas veces no se daba cuenta del momento en el que llegaba a un país. En Australia tenía reservado un coche para recorrer todo el desierto y "menos mal ya lo tenía porque no había calculado que llegaría en Fin de Año", explica. Y es que en ese momento, en Sidney, no había ningún lugar para dormir por menos de 160 euros. Así, tuvo que coger un vuelo antes de lo previsto al centro del país y, como no tenía dinero, tuvo que decidir entre avanzar o dormir. De este modo, habilitó el maletero de su Toyota Corolla para dormir: compró dos edredones sintéticos y recostó los respaldos de los asientos traseros para hacer una improvisada cama para 15 noches.
Durante la vuelta al mundo perdió hasta 28 kilos. Llegó un momento, de hecho, en el que ya no podía quitar más dinero del que destinaba a su alimentación ya que pasó días comiendo solo un pan de molde, dos tomates y una lata de atún, y agua y avena disuelta en agua o leche.

Fue un viaje "muy duro" y, aunque nunca pensó en volver a Tenerife antes de tiempo, sí se planteó si merecía la pena. Y es que cada día tenía que cargar 14 kilos de material para las grabaciones y tenía que hacer esfuerzos para conseguir algunos planos que lo obligaban a detenerse hasta cuatro horas para luego contar una historia de solo dos minutos. "En algún momento del viaje pensé en empaquetar la cámara, enviarla de vuelta a Tenerife y disfrutar del viaje", explica, pero al no hacerlo ha podido mostrar al mundo todo lo que descubrió.

Si hay un recuerdo grato que César Sar se trajo del viaje es a toda la gente amable que conoció. Destaca que siempre que necesitó ayuda de alguien la tuvo y no fue víctima de ningún delito. De hecho, en Buenos Aires (Argentina) se le cayó la cartera y un señor que caminaba detrás de él se la entregó. En Brasil también se le cayó la cámara acuática en una guagua a las afueras de Río de Janeiro, en un barrio muy pobre, y una señora se levantó y se la devolvió. Este buen trato lo recibió también en Japón, donde cuentan con una cultura mucho más cerrada. "No se puede abordar a nadie por la calle porque lo pueden considerar una agresión pero si sabes cómo hacerlo en una tienda sí que prestan ayuda", explica el periodista, que cuando llegó a Osaka tenía que buscar su alojamiento pero, al bajar del metro, todas las indicaciones estaban en japonés y no tenía mapa. Sar se metió en una tienda y le explicó al dependiente a dónde quería ir con su móvil y el señor se metió en internet y le imprimió un mapa en inglés y japonés con todas las indicaciones y, además, lo acompañó para mostrarle parte del camino.

César Sar es un amante de los deportes de riesgo. Por eso, estando en Nueva Zelanda, hizo un salto de caída libre desde 11.000 pies de altura con una de las empresas más importantes del mundo rodeado de un paisaje con montañas nevadas y lagos. "Si hay un lugar en el mundo en el que merece la pena saltar para disfrutar del paisaje ese es Nueva Zelanda", sentencia. Además, hizo rafting, descenso en canoa y espeleología.

Ahora, con el programa El turista, quiere mostrarle a la gente, de forma sencilla, lo que puede hacer cuando viaja a pie de calle. Así, se podrá ver a una señora que cocina una sopa en mitad de una calle de Tailandia, cómo acceder a un monumento, cuál es la mejor hora para visitar el Gran Cañón en Estados Unidos o cómo juegan al criquet en India un grupo de chavales. Actualmente este programa se emite en el Canal Viajar, de la cadena Fox Internacional, Televisión Canaria y Renfe para los trayectos en trenes de media distancia en clase turista.

"El mundo es ahora un lugar mejor en el que vivir que ayer", reconoce Sar tras su vuelta a Tenerife. Después de 13 meses viajando, ha visitado 60 países y solo conoce el 38% del planeta. Es por esta razón que al tinerfeño le gusta decirle a la gente que se cree que ha viajado mucho que coja un mapa de todo el mundo y ponga un clip en los lugares en los que ha estado para que comprendan que el mundo es enorme. "Aunque pase el resto de mi vida viajando no conoceré el planeta", se resigna.

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