José Gilberto Moreno García
Director General de Dependencia, Infancia y Familia del Gobierno de Canarias 

´Más de 1.000 familias canarias nos han pedido información para acoger a niños´

"Tiene que quedar claro que no existe ningún condicionante económico para declarar a un menor en situación de desamparo" l "Vamos a profesionalizar la acogida de adolescentes"

16.06.2014 | 02:00
´Más de 1.000 familias canarias nos han pedido información para acoger a niños´
´Más de 1.000 familias canarias nos han pedido información para acoger a niños´

José Gilberto Moreno García presenta el programa canario de acogida familiar de menores en desamparo, un proyecto que, según afirma, ha convertido a la Comunidad Autónoma en la pionera en este tipo de servicio que evita que los niños y niñas que deben separarse de sus familias durante un tiempo acaben en centros para menores.

–¿Qué motivos llevan a separar a los menores de sus padres?

–Las situaciones de desamparo se dan fundamentalmente por una situación de maltrato o por una falta de habilidades de los padres para lograr que el menor tenga un desarrollo normalizado. Lo que sí hay que dejar claro es que no existe ningún condicionante económico para declarar a un menor en desamparo. A ninguna familia se le quita a sus hijos porque no pueda mantenerlos. Existe una obligación legal de las administraciones públicas para ayudar a estas familias y que los menores tengan cubiertas todas las necesidades básicas. Ahí no debe haber debate ni dar mensajes equivocados. Una mala situación económica no conlleva la pérdida de la tutela de los hijos.

–Descartado el tema económico, cuando se dan alguna de las otras dos causas ¿qué hace la Comunidad Autónoma?

–Existen diferentes recursos de protección. El principal hasta ahora había sido el acogimiento residencial, es decir, los centros de menores. Pero ¿qué ha ocurrido ahora? Pues que Canarias se ha adelantado a un debate que lleva años abierto y que se centra en cómo la vinculación afectiva es muy necesaria para que el niño en desamparo se desarrolle con normalidad y que el éxito de la reintegración con su familia tenga mayores cotas. De hecho, Canarias se adelantó a un dictamen del Senado, y que casualmente el mes pasado se aprobó en el Consejo de Gobierno, que dice que el principal recurso debe ser el acogimiento familiar. Pero resulta que en eso nosotros nos adelantamos hace años. Hace tres años elaboramos un programa específico de acogimiento familiar, es decir, familias que estuvieran dispuestas a acoger a un menor un tiempo determinado para trabajar el proceso de reintegración en su familia de origen.

–¿Qué requisitos deben tener esas familias que quieren acoger a menores?

–Hablamos de familias con una generosidad y solidaridad aplastante, pero también con un corazón fuerte porque saben que van a acoger a un niño durante muchos meses, pero que luego va a haber una despedida porque va a volver con su familia de origen, ya que ese es el objetivo. Es más, esos niños se ven todas las semanas con sus padres biológicos. El acogimiento familiar es para que el niño mantenga un vínculo afectivo, que sepa que siempre tendrá una familia que lo ayudará, una familia madrina, que siempre tendrá a alguien que lo cuide, que lo abrace, que lo quiera, que lo ayuda a crecer y a convivir en un entorno normalizado. Gracias a esto han aumentado las reintegraciones a las familias de origen, el número de desamparos ha bajado, y el número de familias acogentes en Canarias sube y están siendo pioneras en España. Ya podemos decir que tenemos una nueva modalidad familiar en Canarias, que es la acogente.

–¿Cuántas familias con menores acogidos hay ahora?

–Ahora tenemos 200 niños en familias acogentes en Canarias. En realidad tenemos más de 2.000 niños en acogimiento familiar, pero algunas, esas 200, son ajenas, es decir, que no conocen al niño de nada, y otras son familias que ya conocían al niño, como parientes o profesores. Además, hemos recibido solicitudes de información de más de 1.000 familias canarias, interesadas en formar parte del banco de familias acogentes.

–¿Y la edad de los niños y niñas que son acogidos?

–La prioridad que nos fijamos es que los menores de cero a 6 años no fueran a un centro, sino directamente a una familia. Es más, que los que estuvieran en centros fueran sacados de allí e integrarlos en una familia. Queríamos asegurar la base afectiva de los menores que están en pleno proceso de crecimiento, de los bebés, de los más pequeños y vulnerables. Y en esto, el resto de las comunidades autónomas se están fijando en Canarias, ya que aquí ya no hay menores de cero a seis años que ingresen en centros de acogidas.

–¿Y qué pasa con el resto de niños, los mayores de siete años y, sobre todo, adolescentes.

–Ahora ya estamos abordando estas edades.

–¿Las familias que deciden acoger son preparadas para ello?

–Todas son preparadas. Las familias tienen que pasar un proceso de formación y después de ese proceso se les hace la certificación de idoneidad. En todo ese proceso se trabaja muchísimo el perfil de la familia acogente. Por eso apenas hay índice de fracaso. Y el fracaso mayor, entre comillas, es esa situación afectiva que se crea con el menor, esa pena por despedirse del niño. Por eso se es muy claro en el programa de acogimiento familiar y se incide en que este proceso nunca conduce a una adopción. Es más, si se fracasa en el reintegro del niño con la familia, se hace una propuesta de adopción y pasa a la lista de espera, y nunca será adoptado por la familia acogente.

–¿Y eso no es un fallo? Al fin y al cabo, ya que se sabe que el niño estaba bien con esa familia.

–No podemos distorsionar el objetivo del acogimiento, que es mantener un vínculo afectivo en lo que se produce la reintegración con su familia de origen. Porque si se produce una expectativa de adopción en la familia acogente, el freno de la reintegración con la familia de origen será mayor. Somos muy contundentes por eso.

–¿Y hay muchos niños en lista de espera?

–No, al contrario, hay familias en el banco esperando a que les asignemos niños pequeños.

–Me refiero a niños mayores de seis años.

–Tenemos a más de 600 menores en los centros, aunque ahora ya estamos abordando a los de 7 a 11 años para que vayan a familias. El ámbito de la adolescencia es más complejo porque probablemente estos menores necesiten un ámbito terapéutico. Pero también en esto vamos a dar el salto y a probar el acogimiento profesionalizado. Es decir, profesionales preparados que su trabajo va a ser acoger a estos menores.

–¿Qué profesionales?

–Psicólogos, médicos, trabajadores sociales, educadores, enfermeros, pedagogos, los propios funcionarios... Se profesionalizará el acogimiento. El trabajo de estos profesionales será acoger a tres o cuatro chicos y reintegrarlos en la vida social y con su familia de origen.

–¿Tendrán sueldos?

–Se les dará su compensación económica profesional, un sueldo, y también para el mantenimiento de los menores. A las otras familias acogentes se les da una compensación económica que asegure la cobertura de las necesidades básicas del menor.

–¿Y con qué problemas se encuentran las familias que acogen a edades avanzadas?

–Estamos hablando de familias que tienen que reeducar a un menor. Son problemas que se pueden encontrar en cualquier familia. Y cuando los problemas son más graves se reconducen, ya que para eso han sido formadas las familias. Además tienen un teléfono de ayuda las 24 horas. Y tenemos un convenio con Aldeas Infantiles, que hacen seguimiento y apoyo a las familias.

–¿Qué clases de familias pueden optar a acoger menores?

–No hay límite. Cualquier familia puede, ya sea monoparental o no, e indistintamente de la condición sexual, con hijos, sin hijos...

–¿Porcentaje de éxito?

–Más de un 90% de los niños que han pasado antes por una familia acogente han vuelto con sus padres y ha sido un éxito.

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