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El fervor de una isla

Una multitud de 250.000 peregrinos acompañó a la Virgen del Pino en su primer viaje del siglo desde Teror a Las Palmas

01.06.2014 | 00:41
La comitiva de peregrinos acompaña a la Virgen del Pino desde su santuario en Teror, en el centro de Gran Canaria, hasta llegar a la capital de la Isla, donde descansará en la Catedral de Santa Ana durante 15 días.
La comitiva de peregrinos acompaña a la Virgen del Pino desde su santuario en Teror, en el centro de Gran Canaria, hasta llegar a la capital de la Isla, donde descansará en la Catedral de Santa Ana durante 15 días.

Una gran multitud formada por más de 250.000 personas llevó ayer en volandas a la Virgen del Pino hasta el corazón de Las Palmas de Gran Canaria en la bajada más multitudinaria que se recuerda en la Isla. El amplio y conocido predicamento del que goza la imagen mariana quedó puesto nuevamente de manifiesto este sábado gracias a una bajada, la número 51, que pasará a la historia por ser una de las más exitosas del siglo.

Bajo un cielo encapotado que en contadas ocasiones dejó caer alguna gota en la primera parte del día, la Patrona de la Diócesis de Canarias se adentró en la Catedral de Santa Ana poco después de las 18:30 horas, y pudo celebrar el centenario de su nominación como patrona entre vítores y aplausos, y tras un trayecto serpenteante que arrancó en la plaza más popular de la villa de Teror doce horas antes.
El foco informativo se situaba en plena madrugada en Teror, un pueblo volcado con su principal referencia y que en 1607 registró su primer descenso. Cientos de personas optaron por subir hasta la casa de la patrona con unas horas de antelación para esquivar atascos en la carretera o, simplemente, para vivir unos momentos de intimidad con la talla. Las puertas laterales del templo fueron recibiendo a devotos y feligreses llegados desde distintos puntos de la Isla y a las 04:15 horas de la mañana el ambiente ya empezaba a animarse, según reconoció Hipólito Cabrera, vicario general de la Diócesis.

El grupo enfiló la carretera de salida hacia la capital en torno a las siete de la mañana, con un buen grupo de caminantes abriendo paso. El vehículo arrancó entre aplausos, vítores y aplausos, y un repique de campanas marcó la salida de un periplo que todos afrontaban con mucha carga emotiva.

Pero a esas horas, en Teror ya no cabía ni un alfiler. La mayoría de los 14 bares que habían abierto sus puertas a las tres de la mañana trabajaban a destajo. En el horizonte, un mar de peregrinos ataviados con pañuelos, gorros y camisetas alusivos a la bajada actual y a la última del año 2000 ocultaban el empedrado del casco histórico. Los negocios más retirados del centro neurálgico, como la bolera Teror, no llegaron a alcanzar la recaudación prevista, según confesaban David, Cayetano y Víctor, sus tres camareros.

"Todo el mundo quiere ir al lado del trono, pero la cosa va muy bien, hay mucha tranquilidad y estoy viviendo con emoción este ceremonial. ¿Que qué se le puede pedir a la Virgen? En estos momentos, lo que todos pensamos: salir de esta crisis cuanto antes", reflexionaba sin dejar de perder el ritmo de la caminata Águeda Montelongo, consejera insular en el Cabildo de Fuerteventura, la representante estatal fue de los pocos políticos que se atrevió a dar el madrugón y protagonizar el pateo desde el punto más alto. Horas después se sumaría al grupo el alcalde de Teror, Juan de Dios Ramos, que volaba a toda prisa desde Tenerife tras recibir la medalla de Oro que Canarias le había concedido a Aguas de Teror.

Miraflor, San José del Álamo y la rotonda de Tamaraceite. La comitiva alcanzaba ya los ocho kilómetros de largo y crecía de forma imparable. La patrona se adentraba ya en la capital, y lo hizo a menor ritmo. Vegueta se encontraba convenientemente acicalado para la ocasión y dio la bienvenida a la talla con sus balcones decorados con la imagen mariana y banderas españolas y canarias. No faltaron el lanzamiento de pétalos y de flores, alguna que otra traca y folías y, por último, la recepción que le brindaron numerosos cargos eclesiásticos, con el obispo a la cabeza. En este tramo final del recorrido se dejó ver el presidente del Cabildo, José Miguel Bravo de Laguna.

En el interior del templo se estampó, a las 19:10 horas, la firma del acta que daba por concluida la 51º bajada. Un documento refrendado por los alcaldes de ambos municipios y el deán José Lavandera. Tras un pequeño descanso, Santa Ana acogió la primera misa con la Virgen del Pino.

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