Un kilo más en Canarias

El bebé más grande de las Islas fue un grancanario que pesó 6.980 gramos en 2009

25.08.2013 | 02:00
Un kilo más en Canarias
Un kilo más en Canarias

El caso de la niña que su madre británica consiguió parir en Denia sin procedimientos extraordinarios, pese a sus 6.020 gramos, se paseó por las portadas de los periódicos durante varios días. Apenas tres o cuatro horas después de nacer, el 7 de agosto, todos aseguraban que era el bebé más grande que había nacido en España por parto natural. Tal vez la estadística se dio por buena sin muchas comprobaciones porque en verano hacen más falta que nunca temas llamativos. Pues bien. De más grande, nada. En Canarias, en el Hospital Materno Insular de Gran Canaria, nació un varón de 6.980 gramos hace cuatro años. Casi un kilo más.

Según los datos de los últimos cinco años que maneja la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, en eso de los recién nacidos que llegan al mundo ya medio criaditos lleva un poco de delantera la provincia occidental. Aparte del mencionado récord de casi siete kilos, en el mismo centro hospitalario nació un niño de 6.470 gramos en 2011. El tercer puesto del ranking se lo lleva una niña nacida también en el Materno, en 2009, con 6.375 gramos. Es la única fémina que se clasifica. Los siguientes, de 6.320 y 6.038 nacidos en el Hospital Universitario de Canarias en 2013 y 2011, respectivamente, también son varones. Igual que el más normalito del grupo, un majorero de 5.530 gramos que llegó al mundo en 2009 en el Insular.

Seis niños grandotes en cinco años. El listado, evidentemente, incluye solo cifras oficiales. Es posible que aún quede quien se empeñe en tener un parto privado sin que el peso, la altura y las incidencias del acontecimiento queden registradas. Pero es bastante difícil que eso ocurra hoy en día.

A la vista de un recién nacido de estas características, cualquier canario que se precie exclamaría: "¡Fuerte lebrancho!". Y no le faltaría razón. Pero hablando con propiedad, hay que emplear un término con el que la bebé británico-colombiana de Denia ha familiarizado a media España: bebé macrosómico. En contra de lo que pueda parecer, los chiquillos no tienen nada malo. Lo que quiere decir es, sencillamente, "cuerpo grande". En griego macro quiere decir grande y soma, cuerpo. No tiene más misterio. Pero queda fino.

El peso habitual de un niño al nacer suele oscilar entre los tres y los tres kilos y medio. A partir de los cuatro ya se considera que el recién nacido es macrosómico y el equipo médico que atiende el caso ya extrema el cuidado, sobre todo durante los primeros días. Suelen ser críos muy dormilones al principio. Tanto, que a veces ni tan siquiera quieren despertarse para comer.

El neonatólogo tinerfeño Ramón Castro explica que hay varias causas que pueden propiciar que un bebé nazca con mayor peso de lo habitual. La primera es de naturaleza genética. Es decir, sencillamente sus padres u otros familiares cercanos son muy grandes. Es el caso de la inglesita de Denia, cuyos hermanos pesaron todos más de cuatro kilos y medio. Él mismo recuerda un caso, "hace ya muchos años, de un bebé que pesó casi seis kilos al nacer, pero la verdad es que ambos padres eran alemanes y la verdad es que eran muy corpulentos".

"Siempre estás más pendiente de ellos por si se presenta algún síndrome que haya podido determinar el hipercrecimiento", señala Castro. Pero las complicaciones más frecuentes vienen cuando se trata de un hijo de madre diabética que no se ha controlado debidamente durante el embarazo. "Este segundo tipo es más problemático porque es más fácil que vengan con malformaciones", apunta Castro. Además, uno de los peligros más comunes en los primeros días es que el bebé llegue a presentar hipoglucemias (bajadas de azúcar), "que pueden llegar a causarle problemas cerebrales", o arritmias. Además, el neonatólogo tinerfeño expone que es frecuente que, a largo plazo, den niveles más bajos en un test de inteligencia.

Parto

En cuanto a las dificultades del parto en sí, José Luis Trabado, el jefe de la sección de Obstetricia del Hospital de Nuestra Señora de Candelaria, indica que hoy en día, "al realizar las ecografías, ya cuentas con determinados percentiles; si está por encima del 90, ya sabes que el feto viene grande; solo en muy raras ocasiones te encuentras con un bebé grande sin esperarlo".

A la hora de la verdad, como en todo, ya interviene la suerte. "Depende de cómo se coloque, de la madre... siempre vas con más precaución y, en algunos casos, indicas una cesárea programada", detalla. Para él, "si la pelvis es flexionable y la mujer tiene una buena dinámica uterina, es decir, unas contracciones fuertes y adecuadas, no tiene por qué haber problemas".

El mayor miedo de un gine cólogo es "la distocia de hombros; o sea, que pase la cabeza pero los hombros no". Según Trabado, "si no baja, no pasa nada, hacemos una cesárea y ya está, lo malo es que se quede encajado con la cabeza fuera".

En cuanto a las posibles complicaciones que pueda padecer la madre después del parto, tampoco son tantas como pueda parecer a priori. "La primera, evidentemente, es mecánica", destaca el responsable de Obste tricia de la Candelaria, "síntomas derivados de los problemas de suelo pélvico, como pérdidas de orina, roturas musculares debido al paso de un bebé de tan gran tamaño, o incontinencia".

Por lo demás, de nuevo, "depende de si tener un niño grande ha venido asociado a un cuadro de diabetes de la madre, aunque sea gestacional, luego va a tener más posibilidades de que la enfermedad se convierta en permanente". De hecho, el especialista tinerfeño aclara que aunque la mujer "vuelva a la normalidad, es casi seguro que al cabo de unos años será diabética".

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